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Ingerir comida cruda puede sonar poco atractivo al paladar. Sin embargo, el sushi, las hortalizas, las frutas y verduras, son algunos de los alimentos más frecuente en la dieta de una persona y aportan una importante fuente de vitaminas y minerales. Siempre y cuando se mantengan algunas medidas higiénicas, la cocina cruda es la mejor manera de conservar la mayoría de vitaminas y de minerales que contienen los alimentos. Vea por qué...
El apio, cada 100 gramos, aporta 30 mg. de calcio, 0.5 de hierro, 800 de potasio, y vitaminas B1, B2, B3, y C en 9 mg. El coliflor tiene una mayor carga de vitamina C, con 75 mg. cada 100 de la hortaliza. La acelga es, también, rica en vitamina C, betacaroteno y ácido fólico, y en sales minerales como potasio (K) y sodio (Na). Además aporta fibra y agua.
Un buen elemento para condimentar es el ajo, que actúa como un antibiótico natural, y es antioxidante. Si su consumo es crudo y se le quita el brote central, se favorece la digestión del mismo.
El brócoli es una col (crucífera), con un gran poder antioxidante, porque contiene grandes cantidades de vitamina C y betacaroteno. Se recomienda guardarlo en heladera sin lavarlo en bolsas grandes perforadas, ya que de esta manera puede durar de tres a cinco días. Para congelarlo, es necesario blanquearlo en agua hirviendo hasta que adquiera color verde brillante.Las hierbas que le dan más sabor son albahaca, ajo, orégano y tomillo, aseguran desde el portal Días de Huerta.
La calabaza es recomendada en dietas porque colabora en la eliminación de líquidos retenidos y regula el azúcar de la sangre, reduciendo la ansiedad de ingerir alimentos dulce. Es un gran fuente de potasio, contiene vitamina C, betacaroteno y en menor cantidad vitamina E y B1.
Cuidado con el arroz blanco crudo, pues no tiene ningún beneficio comerlo así y además, complica su digestión.
Actualice su dieta incorporando platos livianos, que le aporten mayor cantidad de vitaminas y minerales. Para ello, experimente con esta receta: ensalada de pepino a la crema de apio.
Ingredientes:
- 2 pepinos
- 125 g de nata (o yogourt natural líquido)
- 1 ramillete de apio
- 1 cucharada de postre de vinagre de Jeréz (o zumo de limón)
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
- Sal gorda y pimienta molida.
Preparación
1. Pelar los pepinos, cortar en cuatro longitudinalmente, eliminar la parte central con las pepitas y cortar en dados pequeños. Colocar en un colador con sal gruesa y dejar reposar durante 15 minutos (de este modo, el pepino será mucho menos indigesto).
2. Aclarar los dados de pepino con agua fría, escurrir y secar con papel absorbente. Disponer en una ensaladera.
3. En un bol, batir la nata con el vinagre, el aceite de oliva y la pimienta. Lavar el apio; secar con papel absorbente y picar finamente sobre el bol.
4. Verter la crema de apio sobre los dados de pepino, mezclar todo bien y conservar en frío hasta la hora de servir.