El jueves por la mañana, los integrantes de la cadena láctea se reunieron con el secretario de Agricultura, Javier De Urquiza, en la capital cordobesa para fijar un precio definitivo por el litro de leche a boca de tambo, que actualmente es de 0.83 pesos. Los productores reclamaron una suba de 0.37 pesos, para que el valor del litro de la materia prima alcance 1.20 pesos.
Este pedido de “actualización de números” se debe a que los costos de producción van en alza, y la lechería –según un informe de CREA- debe enfrentar un esfuerzo económico 7,5 superior al de la agricultura.
Al respecto, el ingeniero agrónomo Nicolás Capelle, asesor de CREA 9 de Julio, Buenos Aires, explicó a Agrositio: “En el aumento de los costos, la suba más importante se dio en los alimentos para la vaca, que proyectó una suba de entre 30 y 40 por ciento, y que implica pasto y fertilizantes, que tuvieron un incremento muy violento”.
En este sentido, destacó que se trata de un negocio pesificado, porque “el producto final está pesificado y gran parte de los insumos están dolarizados, y van siguiendo a la agricultura. Los alquileres están dolarizados y el insumo principal que es el fertilizante, también”.
Las compensaciones, el make-up del Gobierno
Por otra parte, entre los temas que se debatieron en el encuentro, figuró el de las compensaciones previstas para el sector que rondarían, este año, los 3.200 millones de pesos. Según informaron, dichos pagos tendrían la finalidad de "desacoplar" los precios internos de los externos en los alimentos básicos.
De ese total, 1.200 millones irían a los lácteos, con un desagregado que favorece a la industria (800 millones) respecto de los productores primarios, estimaron desde La Voz del Interior.
Sobre este tema, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, declaró a Agrositio: “Las compensaciones se hacen para el corto plazo, son medidas de coyuntura, pero además esos pagos salen de otras actividades”.
Sobre la actual situación de la ganadería argentina, el dirigente insistió en que el desafío que tiene el país es aumentar su producción, y las compensaciones “si bien solucionan momentáneamente un problema, a la larga lo que hacen es disminuir la producción”.
Por su parte, Capelle consideró que “el objetivo del Gobierno es asegurar la provisión de leche, pero con acciones muy intervensionistas y sin una solución estructural”. De esta forma –explicó- se “empuja” al productor a que abandone la actividad y haya menor producción de leche.
“No veo que esté tomando decisiones estructurales, son todas puntuales, es decir, hay medidas cosméticas pero no de fondo”, concluyó el ingeniero agrónomo.
Los números que no cierran
El último informe de CREA “Un panorama poco alentador en Lechería”, señala que el valor del litro de la leche subirá un seis por ciento respecto al 2007. “La siembra de una hectárea de centeno en 2008 costará un 42 por ciento más en pesos corrientes (368 $/ha versus 523 $/ha) y un 6 por ciento más en litros de leche con relación a 2007”.
A su vez, destacaron que algo similar podría ocurrir con las pasturas, dado que “este año habrá que presupuestar más de 250 dólares por hectárea de pastura –con un nivel de fertilización medio”.
“Los costos de producción con los gastos directos, indirectos y de capital invertido en la tierra, la hacienda, y todo el capital de explotación, está rondando los 80 centavos de pesos”, indicó Capelle. Con los valores que se están pagando actualmente, el productor percibe una ganancia nula.
“Veo un desánimo en el sector y menores intenciones de seguir poniendo las fichas en este negocio”, remató el asesor de CREA 9 de Julio.
Mientras, las industrias lácteas montan sus propios tambos ante la incertidumbre y la escasez de leche en el mercado local. Tal es el caso de Williner, Verónica, La Sibila y La Lácteo, con tambos en la localidad santafesina de Rafaela. En el lado opuesto, por la zona de Trenque Lauquen, como para citar sólo un ejemplo, hay varios tambos que ya cerraron y, otros, que van por el mismo camino.