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A partir de mañana, y hasta el 29 de febrero, las precipitaciones marcarán valores abundantes sobre el norte y el oeste del Mercosur y registros escasos sobre el este de la Región del Chaco, la mayor parte de la Región Pampeana y la Mesopotamia.

En cuanto a las temperaturas, adelantaron que se producirá una moderación del calor gracias a la entrada de vientos marítimos, procedentes del Océano Atlántico, aunque las temperaturas máximas continuarían siendo elevadas.

“Los vientos marítimos harán que las temperaturas mínimas se mantengan en valores moderados a altos, reduciendo la amplitud térmica diaria”, explicaron desde el informe agroclimático semanal de la BCR.

A su vez, indicaron que “el proceso que se espera durante la perspectiva que se inicia, continuará agravando los problemas de excesos e inundaciones que afectan al noroeste argentino”.

Por otro lado, la reducción de las precipitaciones sobre gran parte de la Región Pampeana y el este de la Región del Chaco reactivará la sequía, causando estrés a las sojas de segunda que se encuentran en su proceso de formación de rendimiento.

Asimismo, el atraso en el desarrollo que presentan muchos lotes de soja, a causa de los fríos observados durante la primavera pasada, hace que muchos técnicos y productores expresen su preocupación por la posible ocurrencia de heladas tempranas.

La influencia de “La Niña” no evitaría más sequías

Por otra parte, aunque el fenómeno de “La Niña” ya pasó su etapa de plenitud, es probable que, durante la última semana de febrero y la primera semana de marzo, el fenómeno observe una reactivación temporaria, que hará que su influencia vuelva a extenderse sobre la mayor parte del área agrícola del Mercosur.

“La mayor parte del sur del Brasil, la República Oriental del Uruguay, el este de la Región del Chaco, el centro y el este de la Región Pampeana y la Mesopotamia registrarán precipitaciones escasas”, explicaron desde la Perspectiva Agroclimática.

De esta forma, aunque la entrada de vientos procedentes del Océano Atlántico moderará el calor, la demanda de agua de los cultivos superará ampliamente al aporte que harán las escasas lluvias, reactivando la sequía en muchas zonas que aún no lograron recargar completamente las reservas de sus suelos.


“Este proceso podría perjudicar a un considerable porcentaje de los lotes de soja, que aún se encuentran a mediados de su etapa de formación del rendimiento. El atraso en el desarrollo que presentan muchos lotes de soja, a causa de los fríos observados durante la primavera pasada, hace que muchos técnicos y productores expresen su preocupación por la posible ocurrencia de heladas tempranas”. De todas formas, adelantaron que, por el momento, ello no parece probable, pero la inestabilidad climática que se observa, genera cierto riesgo de que esta amenaza se concrete.

Por otro lado, la continuación de las fuertes tormentas sobre las altas cuencas de los ríos del Noroeste Argentino y sobre la alta cuenca del Río Paraná podría causar fuertes crecidas hacia el fin del verano y el inicio del otoño.