
Se trata de una actividad que se desarrolla en el punto de encuentro entre
las prioridades de las empresas, los intereses de los empleados y las
necesidades de la comunidad. No sólo en Estados Unidos – país con una larga
trayectoria en materia de voluntariado- sino también en el vecino Brasil, los
programas de voluntariado corporativo se han ido incrementando de manera
vertiginosa.
La Argentina no es la excepción, ya que vemos como en los últimos años
empresas multinacionales y locales están aumentando este tipo de acciones,
remplazando en muchos casos la simple donación de dinero u objetos.
Esto muestra que muchas empresas están fortaleciendo sus lazos con la
comunidad y con los miembros de su organización mediante la instalación de
valores, trabajo en equipo y creatividad.
También se observa que las empresas – a través de sus miembros- comienzan a
tener una visión más amplia de la realidad de los sectores más vulnerables de la
sociedad.
A través de estas iniciativas muchas personas descubren una serie de
proyectos comunitarios con los que pueden colaborar, incluso aportando su
experiencia profesional, lo que hace que este tipo de voluntario sea diferente a
cualquier otro.
Algunos continúan vinculados con organizaciones sin fines de lucro a partir
de estas experiencias e inician un camino como voluntarios de otra manera no
hubieran transitado.
Las empresas que comienzan estos programas, también, sufren una
“transformación” , porque asumen –y llenan de realidad- la frase: “lo más
importante es nuestra gente”, ya que comparten su capital humano con la
comunidad.
Por otra parte, las compañías a través de estos programas pueden construir
redes, concepto del que hablamos permanente pero que aún no tenemos
internalizado. Junto a sus empleados -al conocimiento profesional de todos
ellos- las empresas pueden generar alianzas para que se sumen clientes y
proveedores a estas iniciativas.
Sin lugar a dudas todos ponemos dar en la medida de nuestras posibilidades y habilidades y las empresas pueden ser quienes nos motiven a aceptar este desafío.
Por Gabriela Pagani - Estilo Agrositio.com