A una semana de que finalice el año, Agrositio entrevistó al economista Aldo Abram, de la consultora Exante, para acercarle a sus lectores el panorama económico 2008 que se aproxima. Las perspectivas para el próximo año, a cargo de este especialista.
Contexto internacional
A pesar de que el contexto mundial es claramente favorable para el país, el director del Área de Investigación de la Escuela de negocios ESEADE prevé que hay posibilidades de que “Estados Unidos llegue a una estanflación y que esto se transmita a una crisis internacional”.
Al respecto, explicó a Agrositio que una inflación como la que está atravesando Estados Unidos que –advirtió- en los próximos meses podría superar el cinco por ciento, en “Argentina son niveles de inflación que causarían gracia”, pero “para un país estable que tiene la moneda que debe mostrar al mundo como ejemplo de reserva de valor para que se la demanden, es una inflación desastrosa”.
De todas formas, el economista confía en que para mediados del año que viene, “la Reserva Federal podría empezar a mostrar una mayor responsabilidad, que lleve a una apreciación del dólar”.
Esta apreciación del dólar “va a hacer caer los precios de los commodities” argentinos, y “obviamente el campo va a tener un inconveniente serio, porque gran parte del ajuste fiscal que viene haciendo el Gobierno es a costa de sacarle gran parte de ese aumento de precios que ha tenido el sector en los últimos tiempos a través de retenciones”, reflexionó el entrevistado.
Abram puntualizó que este panorama se va a dar por mediados del año que viene, y advirtió que “el sector agropecuario va a quedar en una prensa porque acá los costos van a seguir subiendo con la inflación, los precios van a estar bajando y la mochila que les va a ir cargando el Gobierno va a seguir siendo la misma”.
Mayor inflación, menos inversión
Muchos especialistas afirman, por estos días, que la inflación va a rondar el 20 por ciento. El economista consideró este número “un poco exagerado”, y aclaró: “No soy tan pesimista respecto a la inflación, creo que debe estar alrededor del 17/ 18 por ciento, que tampoco es muy lejos del 20”.
En este sentido, explicó que “las estimaciones que apuntan al 20 tienen que ver con relaciones que se hacen con las inflaciones que se miden en provincias donde no han sido intervenidos los organismos que relevan los precios, como el caso de Mendoza y San Luis, y si uno lo mira por ese lado, parecería ver un 21/ 22 por ciento de inflación”.
El economista recordó que “una de las cosas que se observó hasta ahora es que lo que venía generando la inflación era el ritmo de emisión del Banco Central que para comprar dólares o alimentar el crédito interno, como hizo este año, aumentaba fuertemente el ritmo de expansión de moneda y la inflación se disparaba”. De todas formas, destacó que lo favorable de esta inflación es que “es controlable”.
En este sentido, analizó: “Hay cosas que se han hecho mal y otras que se han hecho bien en la Argentina. Una de las que se han hecho bien es controlar la inflación, lamentablemente a mi gusto es muy alta. Para el gobierno una inflación de hasta el 20 por ciento no es mala, para mí es una locura”.
Consultado sobre las implicancias de una inflación tan alta, Abram destacó “la pérdida del poder adquisitivo de los sectores más pobres”, puesto que mientras los demás sectores tienen herramientas para rebuscárselas, “el que es pobre no tiene tantos instrumentos y tampoco tiene tantas posibilidades de mantener esos valores a la misma velocidad que lo que sube la inflación, y siempre es el sector más perjudicado”.
Todo esto hace que cuanto más alta es la inflación, más difícil se vuelve
planificar. “Y cuanto más difícil es planificar, menos se invierte”, concluyó el
economista. Y atribuyó a este fenómeno el hecho de que Argentina tenga niveles
muy bajos de inversión.
Además, puntualizó que “la inflación también distorsiona las señales que los
inversores reciben del mercado de dónde colocar su dinero, con lo cual se les
está haciendo invertir lo poco en aquellas cosas que no necesitamos”.
En camino a la importación de la materia prima
“Algún día gracias a todas estas medidas sabias de nuestro Gobierno, lo que
va a pasar es que no vamos a tener leche, la vamos a tener que importar. Para
comernos un ‘churrasco’, nos vamos a tener que cruzar a Uruguay. Estas cosas son
muy negativas también por las señales que le dan a los inversores”, enfatizó
Abram, y recalcó que “la inflación no es un problema de un sector, sino un
problema de la unidad de cuenta, el metro con el cual medimos todos los valores
y servicios de la economía”.
“Evidentemente, el señor Guillermo Moreno que fija los precios en la economía,
en lugar de que la inversión vaya a aquellas cosas que nosotros necesitamos, los
inversores van a invertir donde diga Guillermo Moreno”, manifestó el economista.
Frente a esta realidad –reflexionó- las circunstancias hacen que los productores se alejen del negocio, “con lo cual se está viendo que hay cada vez menos posibilidades de producir carne hacia adelante, nuevamente se están liquidando vientres, nuevamente se están mandando animales sin la terminación que deberían, o sea que el sector está achicando su producción”.
Las nuevas retenciones
Ante la posibilidad de que se promulgue la ley de retenciones retroactivas para los granos, el licenciado opinó: “Lamentablemente, la seguridad jurídica en la Argentina es una de las cosas que tiene que ver con toda esta irresponsabilidad cívica que tenemos los argentinos que no demandamos seguridad jurídica, no exigimos que los gobernantes respeten la Constitución, las instituciones, derechos y libertades, y en ese marco suceden este tipo de cosas, que un legislador pueda cambiar a pesar de lo que diga la Constitución, una ley que cobre impuestos retroactivamente. Esto es un absurdo”.
El proyecto de ley impone a los exportadores acreditar de modo fehaciente la tenencia o la adquisición de los granos con anterioridad al incremento de las retenciones. De esta forma, obliga a que las retenciones que se apliquen sean las vigentes al momento de la compra efectiva de los granos y no en la presentación de la declaración jurada.
La semana pasada tuvo tratamiento en Diputados, se aprobó en Senadores con modificaciones, y actualmente se espera el nuevo tratamiento en la Cámara baja.
“Acá se han derogado leyes retroactivamente. Por ejemplo, con un decreto -que no se puede hacer porque una ley sólo se puede derogar con otra ley- se derogó retroactivamente la ley de intangibilidad de los depósitos. Recientemente, con resoluciones del Ministerio de Economía, ni siquiera ya un decreto, se violó la ley de minería en la Argentina que le daba estabilidad fiscal a los mineros. Y a nadie le importa”, concluyó Abram.