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El 29 y 30 de noviembre, alrededor de 300 personas concurrieron al Primer Congreso Nacional Ganadero, realizado en el predio porteño de La Rural, por la Asociación Argentina de Angus e ICS Congresos Internacionales.
“El propósito de este congreso es encarar la temática de una manera diferente, tratar de focalizar el mercado de la carne de otra manera. Estábamos acostumbrados desde el sector ganadero a trabajar siempre desde la técnica, que no está mal, pero estamos focalizando todo desde un solo lugar”, expresó el organizador del evento, Martín Lizaso, a Agrositio.
El representante del comité organizador recordó: “Históricamente, hemos tenido grandes problemas en la cadena de la carne, y el eje de los problemas, en definitiva, pasa por ser el hombre”.
El encuentro tuvo disertantes de excelente nivel y abarcaron temáticas como: la tecnología y el hombre, quién se vincula con quién; el hombre y la empresa; los valores y ética empresaria; las relaciones entre la carne y el consumidor; y una mesa de debate que reunió a especialistas de la Unión Europea, el MERCOSUR y Estados Unidos.
Lizaso destacó la importancia del hombre y su compromiso con el medio que lo rodea: “Está totalmente relacionado este planteo de hacer negocios y no empresas y, de esta forma, no colaborar con el medio, ni con el desarrollo de capital social, o el desarrollo comunitario, y no ser capaces de liberarnos interiormente para poder hablar con la persona de al lado aunque tenga disensos y, de esa manera, poder construir”.
El encargado de que el congreso fuera un éxito sentenció: “Si no somos
capaces de hacer eso, vamos a permanecer en la mediocridad y no vamos a lograr
ningún cambio”.
La tecnología y el hombre, ¿quién subordina a quién?
En una de las charlas, se planteó la relación entre los individuos que incorporan tecnología y las modificaciones que ésta provoca en la vida y la comunicación social de las personas. El expositor chileno Rodrigo Ramírez llenó de información y proyectos a futuro a una sala expectante y anonadada por lo manifiesto.
Ramírez aportó datos como que cada cinco años se duplica el conocimiento y, en este sentido, dejó dos cuestiones para reflexionar: ¿Se trata de adquirir conocimiento o saber administrarlo? ¿Estamos realmente mejor informados? Para ejemplificar, mencionó el caso de la biblioteca virtual Wikipedia, donde se cargan un millón de artículos por año. Otro dato impactante que llevó a la audiencia a autocuestionarse fue que en Gran Bretaña un joven hasta los 18 años de edad, lleva percibidos 140 mil avisos de publicidad.
La disertación terminó con dos preguntas dirigidas al público. En la primera, los resultados dieron que el 72 por ciento de la audiencia creía que “el hombre maneja a la tecnología”, mientras que el 28 por ciento restante, pensaba que es al revés. La segunda pregunta arrojó que el 82 por ciento de los presentes creía que “una mayor tecnificación no siempre está ligada al proceso económico”, y un 18 por ciento puso que “una mayor tecnificación siempre está ligada al proceso económico”.
Respecto al manejo de tecnología, Lizaso opinó: “Depende exclusivamente del hombre. En definitiva, si el hombre genera el círculo virtuoso es también quien lo termina manejando, pero lo va a hacer pura y exclusivamente por actitud y por voluntad”.
Y aclaró que el uso de tecnología “no se vuelve en contra porque la actitud de la persona es la que va a terminar manejando la situación. Y uno es el que va a terminar poniendo los límites y es el que va a saber cuáles son los valores y cuáles los límites de todo eso”.
Y, de esta forma, concluyó que toda esta problemática “pasa por la persona,
aquella que sea íntegra, que sea libre y digna, ésa es la que va a ser capaz de
manejar la situación”.
Todos los eslabones de la cadena en una misma mesa
La mesa de diálogo estuvo integrada por Luis María Firpo, en representación de los productores; Luis Ma. Rodríguez, intermediación- consignatarios; Luis Bameule, por el sector de frigoríficos exportadores; Nicolás Braun, en representación de supermercados; y Ricardo Tappatá, por parte de los consumidores.
Aportes de la cadena agroindustrial- Fernando Canosa, el coordinador de la mesa, destacó la importancia del sector en el país, puesto que “la cadena agroindustrial reúne el 36 por ciento de la mano de obra”. Y de ese porcentaje, “el 23 por ciento pertenece a la cadena de ganados y carnes”
“Es la mayor demandante de mano de obra”, manifestó al informar que es un “66 por ciento más alta que la industria automotriz y tres veces mayor que la textil”.
En cuanto a los aportes al fisco, el coordinador reveló que el 47 por ciento proviene de la cadena agroindustrial; de esto, el 20 por ciento es de la cadena de ganados y carnes, lo que significa un 9 por ciento de la recaudación total a nivel país.
Sin embargo, a la hora de hablar sobre la visión que tiene la sociedad ante el sector, reconoció que la gente cataloga a la agroindustria de “aburrida, poco solidaria” y que “no beneficia al consumidor” por la exportación.
Consumidores- Ricardo Tappatá manifestó que “no existe antinomia entre exportaciones y mercado interno si hay mayor producción”. Y sostuvo que la mayoría de los consumidores argentinos no sabe lo que consume. En este sentido, se puede afirmar que el sector ganadero no produce “carne”, sino que produce decenas de productos bien diferenciados, con precios y calidades también sustancialmente distintos (esto borra la pretendida antinomia “mercado interno – exportación”).
Asimismo, llamó a buscar mayor trazabilidad, sanidad, transparencia, competencia, para generar calidad y mejores precios.
Álvaro Mopcoso hizó hincapié en que la cuestión yace en el doble estándar sanitario, y planteó que no tiene que ser diferente el status sanitario de exportaciones y de consumo.
Otro de los problemas a los que hizo referencia fue el stock ganadero. Mopcoso dedujo que si no se puede aumentar el número, se debería incrementar el peso de faena, como parte de una solución.
Supermercados- Nicolás Braun, en cuanto al supermercadismo, planteó que “el problema central es la competencia desleal” a nivel impositivo (IVA, ingresos brutos), sanitario (muchas exigencias que encarecen a los supermercados y de las que las carnicerías están exentas), e imprevisibilidad del negocio.
Exportaciones y producción- Un tema que no podía faltar en la mesa fue la intervención del Estado nacional. Luis Bameule, por el sector frigorífico exportador, interpretó que las cuotas a la exportación, las retenciones y el control de precios en el mercado interno “desalientan a la producción”.
Y advirtió que hay una competencia desleal entre quienes pagan y quienes no y que todo esto desemboca en la “imprevisibilidad del mercado”.
Por último Luis Firpo, en representación de los productores concluyó que “el mundo requiere carne de calidad” y que, ante esto, “el sector agroindustrial argentino es el que mejor se adapta a la globalización”.
De todas formas, alertó sobre la principal amenaza de estos tiempos, la aftosa, y exhortó a los productores a “mejorar la unión de toda la cadena”. Pero, para ello, aseguró que es necesario “un plan ganadero a largo plazo”.
Un panorama completo a cargo de los protagonistas y representantes de cada eslabón que integra la cadena cárnica argentina.