En un trabajo titulado «Presión impositiva: el Estado se queda con más del 80% del negocio de la soja», su autor, el Ing. Agr. Néstor Eduardo Roulet, vicepresidente de CRA, pone al desnudo la verdadera presión fiscal sobre el sector agrícola. El trabajo toma como base el cultivo de la soja, que representa en términos físicos el 50% de la producción granaria argentina, en términos de valor alrededor de un 65% de esa producción y como generador de divisas alrededor del 78% de las exportaciones granarias.

La metodología usada por Roulet para hacer el cálculo nos resulta sumamente interesante. Se parte de la exportación a valor FOB y a ese ingreso se le restan los costos de producción (directos e indirectos). Al ingreso neto resultante se le deducen los impuestos provinciales y nacionales y las retenciones. Ello determina el ingreso neto para el productor. Luego se analiza la participación que tienen los gobiernos y el productor del mencionado ingreso neto resultante.

Como la estimación se realizó en medio de la siembra de soja de la campaña 2007/08, que sería de 16,5 millones de hectáreas, todavía no se tiene certeza de cual sería el rendimiento, de ahí que el estudio trabaja con dos hipótesis: 2,5 toneladas y 3 toneladas por hectárea. Este último rendimiento es cercano al obtenido durante la campaña 2006/07.

Se trabaja también con la nueva alícuota de retención a la soja (35%) recientemente sancionada, a pesar que en la campaña 2007/08, y en razón a que parte de la exportación ya estaba registrada como declaraciones juradas de venta al exterior a la alícuota anterior (27,5%), no tendrá pleno efecto en esa campaña. Recordemos que de soja equivalente se habían registrado casi 19 millones de toneladas.

Otros aspectos que hay que mencionar son los siguientes: no se consideran los impuestos internos, como el que grava al gasoil e incide en el 19% del gasto del mismo ya que se puede tomar como pago a cuenta de otros impuestos. Lo mismo sucede con el impuesto a la ganancia presunta, que se neutraliza con el pago al impuesto a las ganancias. Con respecto a este impuesto hay que hacer notar dos cosas: a) se estima que no hay ganancias ‘en negro’, lo cual no es totalmente real, aunque se puede sostener que lo que se quiere mostrar es la presión fiscal ‘teórica’ y b) se trabaja con una alícuota de 35% que es la alícuota que se aplica a las sociedades, pero teniendo en cuenta que muchos productores son empresas unipersonales correspondería tomar una cifra menor, que estimamos cercana al 25%.

Con respecto al impuesto al ingreso bruto hay que hacer notar que sólo tiene vigencia para el productor en algunas provincias, no en la provincia de Santa Fe, y para el impuesto Inmobiliario se trabajó con un promedio de lo que se paga en algunas zonas agrícolas de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

El cálculo se realizó teniendo en cuenta el trabajo en campo propio, aunque es sabido que gran parte de la producción (alrededor de 50%) se realiza en campos arrendados, a «cuyo costo de producción se debe agregar el arrendamiento, lo que supone un menor ingreso bruto».

El autor también dejan sentado que «tampoco quisimos considerar el costo-oportunidad de la tierra, para que no se nos refute con la renta social de la tierra, tema puesto en boga por ideologías económicas que se quedaron en el tiempo, ya que consideran a la tierra como un bien inagotable».

También se hace notar que las retenciones se calculan al 35% a pesar que la mayor parte va a la industria cuyas exportaciones (de harina y aceite) son gravadas con una alícuota de retenciones de 32%. En realidad, el Estado nacional recibe un 3% menos pero los productores son gravados con el 35%.

Para el impuesto al cheque se trabajó con el 1,2% del movimiento monetario y para el impuesto a los bienes personales se tuvo en cuenta el promedio entre el valor venal y fiscal de la tierra.

Con respecto a los costos por hectárea se ha trabajado con los siguientes:

a) Labranza: u$s 45 por ha.
b) Semilla: u$s 40 por ha.
c) Agroquímicos (herbicidas, insecticidas y fungicidas): u$s 96 por hectárea.
d) Fertilizantes: u$s 55 por ha.
e) Cosecha: u$s 58 por ha.

Los mencionados costos de implantación, protección y cosecha suman u$s 294. Estos costos los hemos comparado con los que publica «Márgenes Agropecuarios» (noviembre 2007) para la soja de primera que son los siguientes: a) labranzas y fumigadas 52 dólares; b) semilla 39 dólares; c) agroquímicos y fertilizantes 90 dólares y d) cosecha 58 dólares. La suma total según esta publicación nos da 239 dólares.

Con respecto a los costos indirectos la publicación de CRA menciona: transporte (300 kilómetros al puerto) a 7 centavos de dólar la tonelada kilómetro, es decir u$s 21 por tonelada. Por acondicionamiento y comercialización estiman un 5% sobre el ingreso. Por hectárea estos costos difieren según se tomen 2,5 toneladas o 3 toneladas de rendimiento. En este último caso representa 99 dólares. Según la publicación «Márgenes Agropecuarios» mencionada más arriba los gastos de comercialización se estiman en 117 dólares por hectárea (se consideran los fletes corto de 30 kilómetros y largo de 200 kilómetros, paritaria, impuesto, secada, zarandeo y comisión).

Si sumamos los costos directos e indirectos tenemos:

a) Trabajo de CRA: u$s 393 por hectárea.
b) Márgenes Agropecuarios: u$s 356 por hectárea.

Con respecto a los costos de infraestructura el trabajo de CRA menciona 9 dólares por hectárea y Márgenes Agropecuarios estima 130 dólares, pero hay que tener en cuenta que en esta publicación se incluyen los gastos administrativos, movilidad, impuesto inmobiliario y tasa vial.

Para el trabajo de CRA los costos directos, indirectos y de infraestructura suman 402 dólares. Si le agregamos el impuesto inmobiliario de 10 dólares estaríamos en 412 dólares por hectárea. Para la publicación «Márgenes Agropecuarios» los costos directos, indirectos y de infraestructura (incluyendo impuesto inmobiliario y tasa vial) suman 486 dólares por hectárea.

También habría que hacer notar que la publicación «Márgenes Agropecuarios» estima que los mismos costos para la soja de segunda totalizan 303 dólares la hectárea. Si tenemos en cuenta que la siembra de soja de primera llegaría a 11.630.000 hectáreas (70%) y la de soja de segunda a 4.900.000 hectáreas (30%), según datos de la Secretaría de Agricultura, haciendo la ponderación tenemos: u$s 486 por 70% = u$s 340 + u$s 303 por 30% = u$s 91. Total: 431 dólares.

Hemos chequeado los costos que presenta el trabajo de CRA con los de una publicación tan seria como «Márgenes Agropecuarios» y comprobamos que los mencionados costos son bastante aproximados: 412 dólares (incluyendo impuesto inmobiliario y tasa vial) y 431 dólares por hectárea de soja.

Con respecto a los impuestos el informe de CRA calcula los siguientes números para un rendimiento de 3 toneladas:

a) Impuesto Inmobiliario: u$s 10 por hectárea.
b) Impuesto Ingresos Brutos: u$s 14,4 por hectárea.
c) Impuesto al Cheque: u$s 8,64 por hectárea.
d) Impuesto a las Ganancias: u$s 111,3 por hectárea.
e) Impuesto a los Bienes Personales: u$s 30 por hectárea.

En total 174,34 dólares por hectárea.

Nosotros vamos a considerar una alícuota de ganancias de 25% y no vamos a incluir ingresos brutos. El impuesto a las ganancias nos daría 79,5 dólares por hectárea y el total de impuestos, sin retenciones, 128,14 dólares por hectárea.
Veamos ahora el cuadro final para un rendimiento de 3 toneladas según el trabajo de CRA:

a) Hectáreas sembradas: 16,5 millones.
b) Toneladas producidas: 49,5 millones.
c)Precio FOB: u$s 365 la tonelada.
d)Ingresos Brutos: u$s 18.067.500.000.
e)Costo de producción: u$s 6.497.500.000.
f)Ingreso Neto: u$s 11.570.000.000.
g) Impuestos nacionales y provinciales: u$s 2.876.000.000.
h) Retenciones: u$s 6.324.000.000.
i) Total ingreso para los estados nacional y provinciales: u$s 9.200.000.000
j) Ingreso para el productor: u$s 2.370.000.000.
k) Hagamos ahora las modificaciones en impuestos nacionales y provinciales. En vez de 2.876.000.000 dólares vamos a tomar: 16,5 millones de hectáreas por 128,14 dólares por hectárea es igual a 2.114 millones de dólares.

También vamos a hacer una corrección en el importe que recibe el estado por retenciones. Recordemos que las exportaciones de poroto de soja son aproximadamente el 25% de las exportaciones totales del complejo soja y que tienen una alícuota de retenciones de 35%, mientras las exportaciones de aceite y harina son el 75% de las exportaciones totales del complejo y tienen una alícuota de retenciones de 32%. Es decir que las retenciones serían las siguientes:

Poroto de soja: u$s 18.067.500.000 x 0,25 x 35% = u$s 1.580.906.000
Aceite y harina de soja: u$s 18.067.500.000 x 0,75 x 32% = u$s 4.336.200.000

El total de retenciones, en vez de u$s 6.324.000.000, serían u$s 5.917.106.000. Si a esta suma le agregamos los otros impuestos por u$s 2.114 millones, llegamos a un total de u$s 8.033.106.000.

De las correcciones anteriores tenemos que los estados nacional y provinciales recibirían 8.033 millones de dólares (69,5%), la producción 3.132 millones de dólares (27%) y por las fábricas, por el diferencial arancelario, 405 millones de dólares (3,5%).

Quedaría entonces el siguiente resumen:

a) Hectáreas sembradas: 16,5 millones.
b) Toneladas producidas: 49,5 millones.
c) Precio FOB: u$s 365 la tonelada.
d)Ingresos Brutos: u$s 18.067.500.000.
e) Costo de producción: u$s 6.497.500.000.
f)Ingreso Neto: u$s 11.570.000.000.
g) Impuestos nacionales y provinciales: u$s 2.114.000.000.
h)Retenciones: u$s 5.917.000.000.
i) Total ingreso para los estados nacional y provinciales: u$s 8.033.000.000
j) Ingreso para el productor: u$s 3.132.000.000.
l)Diferencial arancelario para las fábricas: u$s 405.000.000.

Por supuesto que estos son cálculos globales y dentro de ellos existe una gran diversidad de situaciones, pero muestran claramente que el gobierno, especialmente el nacional, se lleva la parte de león de los ingresos netos (alrededor del 70%).