El colosal frigorífico brasileño Marfrig, segundo en tamaño en su país, no se conformó con las siete plantas que adquirió en la Argentina de un año a esta parte, y compró otra, según aseguran fuentes del sector. En esta ocasión se trata de Mirab, que produce jerky beef, una suerte de carne cocida en palillos cuyo nombre deriva del autóctono charqui o charque (tasajo), en una planta del Parque Industrial de Pilar, Buenos Aires.

Ayer, no estaba disponible el encargado de dar este tipo de información en la sede de la empresa, en San Pablo, y tampoco fue posible confirmar los datos con la planta de Pilar.

Sin embargo, operadores del negocio cárnico locales y uruguayos dan por hecho la operación, aunque ninguno arriesga cifras.

Mirab es una empresa que ha mantenido un muy bajo perfil a nivel local, y que dedica el 100% de su producción a la exportación. Uno de sus dueños sería el estadounidense Gary Crawford, mientras que algunos socios locales estarían vinculados al banco de inversión MBA.

Según la página web de la empresa, Mirab es la líder mundial en elaboración de jerky beef para marcas de terceros, tanto en volumen como en participación de mercado.

Mientras que en la Argentina tiene un frigorífico ciclo II (como se llama a los que no faenan animales sino que sólo separan los cortes del hueso), que produce la manufactura, en Michigan, Estados Unidos, cuenta con una planta de procesamiento, envasado y distribución.

A nivel local, el trámite de su inscripción en el Senasa es de 1987, por lo que tendría una veintena de años.

Aparentemente, el interés del joven Marcos Molina dos Santos, dueño de Marfrig, en esta empresa es ese fuerte pie en el pagador mercado estadounidense, donde su rival Friboi (el mayor frigorífico de Brasil) compró a principio de año una gigante distribuidora de carnes cocidas y conservas (dueña de Tupman Thurlow, Astro Sales International y Austral Foods), y Bertin (el tercer grupo de Brasil) adquirió otra en Miami.

Así, usaría la puerta de Mirab para distribuir en el mercado americano también su carne cocida y conservas. Hoy, dirige al NAFTA apenas el 3,5% de sus ventas externas, según su balance.

Algunos identifican el jerky beef como los snacks que comen los camioneros estadounidenses mientras manejan.

El caso es que se trata de productos muy bien cotizados, cuya tonelada oscila habitualmente entre u$s 8.000 y u$s 10.000, casi lo mismo que el promedio de Cuota Hilton (los cortes frescos de alto valor que compra la UE) antes de la fuerte suba actual.

Marfrig ya producía jerky beef en Brasil y en Tacuarembó, una de las cuatro plantas que compró en Uruguay. En la Argentina, es dueño de los frigoríficos exportadores ABamp;P, Quickfood, Estancias del Sur y Best Beef.

Entre los tres países donde tiene plantas, faena 21.100 cabezas diarias, casi la mitad que lo que se mata en toda la Argentina.

Crecimiento agropecuario en Brasil

El saldo comercial de la agroindustria brasileña será este año de u$s 50.000 millones, un 16% más que en 2006, con exportaciones por u$s 58.500 millones e importaciones por u$s 8.500 millones.

Entre granos, zafra de caña y carnes, en los últimos 8 años, el saldo comercial del sector del país vecino creció 237%, de acuerdo con la CNA. Según otro estudio, del CEPEA, el PIB agropecuario brasileño cerrará este año en unos u$s 322.000 millones, un 5,52% más que en 2006.

La CNA dice que Brasil mantendrá el liderazgo en exportación bovina, pues sus principales competidores "continúan con dificultades para aumentar su oferta". Entre ellos, ubica en primer lugar a la Argentina.

El Cronista