A pesar de las medidas coyunturales que pueden beneficiar a unos y perjudicar a otros, el sector se enfrenta a perspectivas mundiales que inevitablemente llevarán hacia una expansión sostenida y perdurable.

El incremento en la demanda de alimentos a nivel internacional, que lleva a bloques comunitarios a aumentar sus importaciones, la mejora en el estándar de vida de países como Rusia y el sostenido crecimiento económico de países africanos o economías prósperas como la chilena hacen presumir un fuerte crecimiento de compras de naciones habitualmente demandantes de carnes vacunas.

Frente a este escenario, no sorprende que países proveedores como Brasil sigan ampliando sus fronteras y, beneficiados por políticas restrictivas a nivel local, lleguen a nuestro país para adquirir frigoríficos argentinos.

Las fuertes adquisiciones brasileñas, con un fuerte aval de su gobierno y firme respaldo crediticio a tasas desconocidas para nuestro país, plantean un problema que vale la pena analizar.

Decir que los brasileños adquieren grandes frigoríficos exportadores argentinos solo por la cuestionada y muy seductora cuota Hilton es simplificar el tema.

Argentina cuenta con más de noventa mercados ganados en todo el mundo, muchos de ellos logrados con esfuerzo y sacrificio de largos años de peleas y negociaciones.

Los brasileños llegan hoy a adquirir empresas que tienen consolidada experiencia como proveedoras de carne en el mercado internacional.

Así encuentran una brecha que les era impensable pocos años atrás: la provisión de carne argentina les permitirá afianzarse e incrementar su posición como proveedores de carne brasileña.

La adquisición de frigoríficos con marca respaldada por la historia de la Argentina como mayor exportadora de carne del mundo facilitará el acceso de la carne brasileña vedados mercados internacionales para dichos productos.

Será cuestión de meses, de paciencia y de convicción. Brasil nuevamente ganará cuotas de exportación en desmedro de la industria nacional. No se generará trabajo,ni mano de obra, ni habrá inversiones en nuevas tecnologías.

Ojalá los industriales, mancomunados con políticas públicas acordes a las necesidades del país,podamos salir adelante en pos de una mejora en la cadena de ganados y carnes.

Fortuna