En lo que fue su presentación oficial como ministro de Economía, ante unos 300 empresarios y mientras los tambos y la industria láctea negociaban una salida al conflicto, Martín Lousteau criticó las protestas de los tamberos, al considerarlas "una demostración de la poca propensión al diálogo que tienen los argentinos".
Lousteau cerró ayer, junto con el presidente de Techint, Paolo Rocca, el 6° Seminario ProPymes del grupo siderúrgico, que se desarrolló en el Hotel Hilton. El flamante ministro dio un discurso de 20 minutos en el que dejó varios conceptos -muchos de ellos referidos a la historia económica de la Argentina, pero ningún anuncio- tras el cual se retiró sin hablar con la prensa.
Fue sólo sobre el final que se refirió al conflicto lácteo. "Son desafíos nuevos. La única manera de encararlos es con inteligencia y con trabajo conjunto -dijo- y la inteligencia y el trabajo conjunto se aplican en el diálogo."
Luego deslizó su primera crítica al sector privado como ministro: "La verdad que para un gobierno que recién asumió ver algunas de las manifestaciones del sector lácteo, y en particular del sector tambero, cuando tienen que saber que este gobierno entiende perfectamente las oportunidades que tienen, me parece una falta o una demostración de la poca propensión al diálogo que tienen los argentinos".
Lousteau se mostró cómodo en su rol de ministro. Defendió el modelo, enumeró los perjuicios de la volatilidad económica de las últimas tres décadas, reiteró que el país tiene "una oportunidad histórica" -aunque marcó límites a la explotación de esa oportunidad- y abogó por el desarrollo de cadenas de valor, una tarea que definió como "un desafío".
Luego se volcó de lleno al tema lácteo. "Somos conscientes en el Gobierno de que hay un cambio estructural en lo que tiene que ver con la industria lechera. Somos conscientes de que es una oportunidad única. Sabemos que la leche es el nuevo oro", comenzó.
Pero luego agregó: "No se puede vender la leche a cualquier precio porque es el nuevo oro, porque algunos países que tiene sus ingresos atados al petróleo, la puedan consumir, pero que perdamos la posibilidad de consumirla internamente, cuando es un alimento vital para la educación y la generación de una buena base para los niños", sostuvo. Ya antes había dicho que se abrían más oportunidades de negocios porque está cambiando "la estructura productiva, la estructura de consumo en el mundo a pasos agigantados y pocos países están posicionados como la Argentina para aprovecharlo", aunque después indicó que para hacerlo hay que entender "las restricciones y el tipo de modelo de sociedad que queremos". Puso al sector lácteo como un ejemplo.
Al comienzo dejó su visión sobre la coyuntura. Dijo que la situación internacional es "sumamente difícil" y que si bien la crisis financiera actual es peor que la del tequila, ahora existe una economía "más sana y mejor preservada" por el tipo de cambio competitivo y los superávit gemelos (fiscal y comercial). "Es un modelo que, además de exitoso, es un modelo sano, que no incuba inconsistencias", señaló.
Oportunidades
Tras recordar que en los últimos 25 años hubo nueve recesiones, enumeró los perjuicios que genera la volatilidad: dijo que entorpece la gestión pública y privada, degrada las acciones del Estado, lleva al mercado a dar señales inadecuadas porque "cambia todo el tiempo", impide el desarrollo de un empresariado nacional, la profundización del crédito y dificulta la conquista de mercados externos, empeora las condiciones sociales y la distribución del ingreso y perjudica, sobre todo, a las pequeñas y medianas firmas "porque las grandes empresas tienen mecanismos de defensa".
"Nos pasamos los últimos treinta años sin Estado y sin mercado", concluyó. Esto, apuntó, impidió definir "con seriedad un perfil productivo".
Por su parte, Rocca destacó la importancia de las cadenas de valor y abogó por trabajar en una mayor integración industrial de la región. "Queremos un continente que en lugar de exportar materia prima e importar productos manufacturados, pueda dar valor agregado a su producción y así apostamos a una integración industrial en el cual confluyan todos los sectores de la economía", sostuvo.
Rocca no quiere vender
El presidente de Techint, Paolo Rocca, dijo que no quiere vender la compañía a un grupo inversor extranjero. Fue luego de su presentación, junto con el ministro de Economía, Martín Lousteau, en el cierre del 6° Seminario ProPymes que organizó el grupo. Uno de los hombres de negocios presentes le preguntó si la compañía era "candidata a ser vendida" en un sector donde la fusión de empresas ha sido una clara tendencia en los últimos años. La pregunta generó risas entre los presentes. "Usted me pregunta si yo quiero vender la empresa. No quiero venderla", respondió, también entre risas, el líder de Techint.