El jueves pasado, en la sede del INTA, se realizó la presentación del libro “El cultivo de la alfalfa en la Argentina”, una reedición del texto que databa de 1995, y que sumó siete nuevos capítulos con la colaboración de 40 autores, algunos del INTA, y otros externos a la organización.

La obra, que llevó alrededor de tres años, consta de 19 capítulos que tratan temas de la actualidad como la “nutrición nitrogenada de la alfalfa e impacto de la fijación simbiótica del nitrógeno”; la “fertilización y encalado” del cultivo; “la biotecnología aplicada al mejoramiento genético”, entre otros.

“La reina de las forrajeras” como denominó el vicepresidente del INTA, Amadeo Nicora, al cultivo estrella de esta obra “es la base del componente de la cadena forrajera de todos los sistemas cultivo- ganadero, principalmente de carne y de leche”.

El país cuenta con 5,5 millones de hectáreas cultivadas en la actualidad, posicionándose en el segundo puesto en la producción mundial de alfalfa, luego de Estados Unidos.

“Consideramos que es de vital importancia el relanzamiento del libro, porque tanto los manejos como la genética en las distintas especies van cambiando y evolucionando”, expresó Carlos Croci, socio gerente del criadero y semillero Palo Verde, en una entrevista exclusiva con Agrositio.

Respecto al marco mundial de la producción de alfalfa, Croci advirtió que “está bastante comprometido y Argentina, principalmente, está comprometida con las zonas de producción de carne, de leche, que están peleando codo a codo con la producción de soja”.

En este sentido, destacó que “todo lo que signifique relanzar o revalorizar el cultivo de alfalfa es importante de por sí”.

Los años dorados del tambo

Hoy, indica Croci, la producción anual de alfalfa ronda los 3 ó 4 millones de kilos, y el resto se importa. “La época de oro de la leche, del tambo, por el año ’93 y ’94 tuvo un consumo anual de 15 millones de toneladas y eso ha caído a 8 ó 9 millones de toneladas por año porque son campos resignados a la agricultura”, explicó.

Pero, de todas formas –manifestó- “nuestro país está produciendo menos del 50 por ciento de la semilla que consume”. Las causas por las que no se produce a la par de lo que se consume en el país tiene que ver con que “no tenemos zonas ecológicas ideales para la producción de alfalfa. Necesitamos zonas con baja precipitación anual del orden de los 200, 300 milímetros anuales y hay cultivos alternativos que están superando la producción de semillas de alfalfa”.

Sintéticamente, “los dos inconvenientes principales en la producción de alfalfa son la dificultad en conseguir áreas, y una vez conseguidas, la inestabilidad climática que no nos asegura buenos rendimientos de alfalfa con tecnologías superiores”, precisó Croci.

Palo Verde es una empresa que hace 20 años está en actividad en el rubro. Actualmente, participan en el mercado global con un 10/ 12 por ciento, y en la producción de alfalfa la empresa está primera en la lista de alfalfa en el país.

En una proyección para los próximos años, el representante de la empresa pronosticó que “al futuro, Palo Verde lo encuentra totalmente comprometido con el cultivo haciendo mejoramiento para nuevas líneas y cultivares, e ideando formas de colaboración con los productores para potenciar la producción de semillas de alfalfa y tratar de eficientizar todo lo que tenemos a mano”.

La “nobleza” de la forrajera estrella

Aimar Dimo, presidente de Produsem, empresa de producción, acopio y comercialización de granos y oleaginosas, indicó a Agrositio que “la alfalfa es un cultivo que realmente marca la diferencia en lo que son las producciones de carne y de leche en las regiones templadas. La fama de nuestras carnes y la ganadería argentina se le debe a la nobleza de su forrajera estrella”.

Para el presidente de una de las empresas auspiciantes del libro, la producción nacional de alfalfa estimada ronda el millón y medio de kilos. Y la tendencia del cultivo en el mercado “es la misma que la de la actividad en Argentina”.

“Poco a poco vamos asistiendo a planteos de mayor intensificación por lo cual la capacidad de producir proteínas a campo sólo con alfalfa es lujoso. Pero en planteos estratégicos como reserva de forrajes por su alta calidad y su bajo costo –por los niveles de producción que tiene- es irremplazable”, indicó.

Dimo resaltó el rol de la alfalfa en los tambos, donde la vaca necesita la mejor concentración en el menor volumen posible. “De hecho –puntualizó- en Estados Unidos (principal productor del cultivo) es la herramienta fundamental en la producción de leche”.

Por: Flavia Salon – Agrositio.com