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Globos, banderas, garrapiñadas, papelitos, golosinas, bombos, tambores, y dos pingüinos gigantes inflados frente al Congreso. Todo indicaba que, ayer, el kirchnerismo estaba de fiesta. Cristina Fernández de Kirchner asumía a las 15 en el Congreso, la presidencia de la Nación.

En un discurso de 50 minutos, la ex senadora no escatimó en declaraciones para el caso de Ingrid Betancourt en Colombia, la relación con Uruguay -con su presidente presente en el acto-, los atentados a las instituciones judías en los 90, y la educación y economía interna. Pero sólo rozó la referencia al sector agropecuario cuando con un tono anheloso dijo: "Me gustaría vivir en un país donde los mayores ingresos los produzca la industria".

Fue un sinceramiento, un claro deseo y, seguramente, el modelo que impulsará desde la presidencia. Consecuentemente, aclaró que es necesario superar el “tabú histórico” sobre si el modelo es industria o campo, ya que –aclaró- “en un modelo de acumulación con inclusión social campo e industria tienen sinergia".

Con un vallado perimetral que rodeaba al Congreso, móviles de la Policía Federal y una fuerte presencia del SAME, se realizó sin sobresaltos el traspaso de mandato. Cristina Fernández recibió el bastón de mando de su marido, Néstor Kirchner, y pronunció juramento ante el presidente del Senado, Daniel Scioli, en el recinto de la cámara baja.

Se puede decir que una de las características de este nuevo Gobierno es la convocatoria de funcionarios extranjeros a los actos de alcance nacional. En esta oportunidad, llegaron al país para saludarla los presidentes Luiz Inácio Lula Da Silva, de Brasil; Rafael Correa, de Ecuador; Nicanor Duarte Frutos, de Paraguay; Tabaré Vázquez, de Uruguay; Evo Morales, de Bolivia; Michelle Bachelet, de Chile; Hugo Chávez, de Venezuela; Alvaro Uribe, de Colombia, y José Manuel Zelaya Rosales, de Honduras.

Y, entre otras personalidades, participaron del acto el príncipe Felipe de Asturias; el primer ministro de Francia, Francois Fillon; y los titulares del FMI, Dominique Strauss-Khan, de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y la vicepresidenta del Banco Mundial Pamela Cox.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, a punto de emprender la retirada en Aeroparque a su país, manifestó a los medios presentes que "en cualquier momento” se reuniría con Cristina “para resolver los problemas energéticos”. “Somos países hermanos, vecinos", declaró a continuación.

"Vamos a evaluar convenios y acuerdos. Queremos complementar los dos países para servir mejor a nuestros pueblos", afirmó Evo Morales en declaraciones a la prensa presente. La agencia Télam indicó que el presidente de Bolivia se iba del país “muy contento" porque se logró "avanzar" en la integración latinoamericana.


Entre las pancartas gremiales y banderas partidarias, hubo espacio para la wiphala, bandera cuadriculada de Bolivia que representa la resistencia de los pueblos indígenas.

El discurso

Gestión de Kirchner- En la primera parte de su discurso, la presidenta dijo, tras asumir el cargo, que Néstor Kirchner pudo "revertir aquella sensación de frustración, de fracaso" derivada de la crisis de 2001 "y lo hizo en nombre de un proyecto político".

"Usted, después de todo, nunca fue un posmoderno”, le dijo a su marido y saliente presidente de la Nación. En este punto de su discurso, enfatizó: "Creemos firmemente en los proyectos políticos, creemos que es posible superar las individualidades".

Afirmó que nunca creyó "en los triunfos personales e individuales", porque confía "en las construcciones colectivas y la sociedad, este último 28 de octubre, precisamente, convalidó, ratificó, una construcción política, social y económica diferente".

Y destacó la lucha “sin tregua contra la desocupación, la indigencia, la pobreza” que encarnó Néstor Kirchner en los últimos cuatro años. Pero en ningún momento se refirió a los logros alcanzados mediante cifras o estadísticas, y ni siquiera rozó el aporte de la agroindustria a ese crecimiento.

Malvinas- La presidenta aprovechó el acto para reiterar el reclamo "irrenunciable e indeclinable a la soberanía" sobre las Islas Malvinas y consideró que existe una situación de "enclave colonial" por parte del "país ocupante", en clara alusión al Reino Unido.

En medio de aplausos, hizo un llamado al "país ocupante" que –dijo- “en todos los foros internacionales luce como adelantado y respetuoso". Y destacó que en el tema Malvinas "hay una situación de enclave colonial aquí denunciada ante Naciones Unidas, ya que es hora de volver a cumplir el mandato de estas mismas Naciones Unidas de las que todos formamos parte".

Uruguay- No faltaron los chiflidos y gritos de “afuera” por parte de los ciudadanos que escuchaban el discurso desde la calle, en el momento en que la presidenta agradeció la presencia del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez. Cristina Fernández no esquivó tocar el tema de las pasteras instaladas en Fray Bentos, y declaró: “(...) Quiero decirle que esta situación que hoy atravesamos no nos es imputable porque más allá de medidas que muchas veces podemos no compartir lo cierto es que nosotros nos hemos presentado en la Corte Internacional de La Haya porque se ha violado el tratado del Río Uruguay al instalar las pasteras sin el consentimiento".

Entre aplausos que avalaban sus palabras, la presidenta continuó: "este y no otro es el conflicto y resituar el conflicto requiere también un ejercicio de sinceridad por parte de todos nosotros que no significa ahondar la diferencia, simplemente saber cuál es la diferencia para darle gobernabilidad a esa conflictividad".

No obstante, intentó suavizar su reclamo: "Esta es hoy la situación pero sepan compatriotas de Uruguay, de la Patria Grande, que los sentimos los argentinos y los vamos a sentir siempre nuestros hermanos, que de esto no haya ninguna duda".

Betancourt- La presidenta Cristina Fernández de Kirchner aprovechó los minutos frente al micrófono para comprometer el "esfuerzo" de la Argentina para colaborar en la negociación por la liberación de Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC en Colombia.

"Quiero comprometer el esfuerzo de nuestra diplomacia, el esfuerzo de nuestro país", enfatizó la ex senadora en su primer discurso ante la Asamblea Legislativa como jefa de Estado.

La madre de Ingrid Betancourt, que también presenció la ceremonia, adhirió emocionada a las palabras pronunciadas por Cristina. "Quiero también solicitar a Dios que ilumine al señor Presidente de la hermana y querida República de Colombia para poder alumbrar a una solución que exige el derecho humanitario internacional, sin que esto signifique inmiscuirnos en algún modo en cuestiones internas de otro país", aclaró la presidenta.

"Allí estará la Argentina ayudando en todo lo que sea posible para lograr una solución", concluyó efusiva.

Terrorismo- La lucha contra el terrorismo internacional, en la que Argentina está comprometida, no "debe llevar a justificar" la "violación global de los derechos humanos", afirmó.
E hizo referencia a los dos atentados en la Argentina a la Embajada de Israel y a la mutual judía AMIA: "Hemos vivido los argentinos dos veces en 1992 y 1994 los ataques del terrorismo global", recordó.

Durante su discurso, hizo hincapié en que "la lucha en la que estamos comprometidos contra ese terrorismo tampoco nos debe llevar a justificar que por temor al terrorismo global incurramos en la violación global de los derechos humanos".


El “Festival de la democracia”

Una vez finalizada la ceremonia y el discurso, se dirigió acompañada de su hija y su esposo a la Casa Rosada, donde tomó juramento de los funcionarios del Gabinete que la acompañará en su gestión.

La flamante presidenta salió al palco de la Casa Presidencial para saludar a los ciudadanos presentes, mientras desde el escenario montado cantaba Mercedes Sosa su clásico “Sólo le pido a Dios”.

Su esposo declaró que “se viene un tiempo mejor” con la llegada de Cristina al poder. Ayer, todo era fiesta en la Casa Rosada.