El secretario de Comercio Interior es el blanco de la ira de los productores. Es que Guillermo Moreno pretende que las industrias le paguen a los tamberos apenas 73 centavos por litro de leche, y para lograr ese objetivo las amenaza con no otorgarles permisos de exportación. La medida, de concretarse, hará caer la producción y, seguramente, ocasionará el cierre de tambos, en especial los más chicos.
La decisión del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de ordenar
a las industrias no pagarle más de 73 centavos al tambero por el litro de leche,
so pena de negarles permisos de exportación, puso virtualmente en pie de guerra
a los tamberos. Este segundo “Morenazo” —el primero, todos lo recuerdan, fue en
2005 cuando decidió aumentar las retenciones, justo en medio de las
negociaciones de toda la cadena láctea para lograr un acuerdo por consenso—
amenaza con una menor producción y, lo que es peor aún, el cierre de tambos.
La situación “es preocupante”, le dijo ayer a EL DIARIO el presidente de la
Cámara de Productores de Leche de Entre Ríos (Caproler), Ricardo Depino, al
analizar el panorama del sector.
Aquel primer “Morenazo”, recordó el dirigente de Gualeguaychú, obedeció a la
presión “fundamentalmente de Mastellone que no podía competir con el resto de
las empresas en pagarle al productor lo que podían abonar las otras”. En aquel
momento, agregó, “lamentablemente se operó en función de empresas prebendarias,
que tienen problemas de endeudamiento y, muchas veces, limitan la posibilidad de
llegar a soluciones más creativas que apunten al crecimiento”.
Ahora “se va en la misma línea”, remarcó Depino, y advirtió que la medida
“generará menores volúmenes de producción de leche” y “menos cantidad de
tambos”. La situación, entonces, “se agravará”, vaticinó el presidente de la
Caproler porque “el problema se resuelve con más leche, no con menos leche”.
Según la opinión de Depino, la medida oficial apunta “a mantener los acuerdos
para que no aumenten los precios en las góndolas”, lo que “es muy relativo”
porque las amas de casa y los consumidores en general “saben perfectamente lo
que han aumentado los lácteos”. La realidad, subrayó, indica que “no hay
cumplimiento de esos acuerdos y sólo son pretexto para bajarle el precio al
productor, que junto al consumidor, es el más perjudicado”.
Para los tamberos, sin duda, la medida oficial es una “equivocación garrafal” y
“de seguir en este camino habrá menos producción, tambos liquidados y
productores que se dedicarán a otras actividades”, insistió el dirigente
lechero.
El panorama brindado por Depino es muy complicado para el sector, y no sólo para
los tamberos. Todos saben que cuando un tambo cierra es muy difícil —acaso haya
que decir imposible— que se reabra y, además, genera un problema social
adicional pues la lechería es tomadora de mano de obra, mucho más, por cierto,
que la soja, el cultivo al que seguramente se volcarán los tamberos, obligados
por las desacertadas decisiones gubernamentales.
Depino, finalmente, prefirió la cautela, y no quiso arriesgar cuáles serán las
decisiones que tomarán los tamberos de todo el país que se reunirán mañana en la
Sociedad Rural de la cordobesa ciudad de San Francisco. “La posibilidad de
adoptar medidas de fuerza no la descartó, aunque no es la forma de resolver este
problema”, subrayó. La medida de fuerza “es una decisión extrema ante la falta
de soluciones alternativas. Los tamberos nos dedicamos a trabajar los 365 días
del año en nuestros campos y lo que más nos gusta hacer es producir leche, no
protestar. Si lo hacemos —sentenció— es porque no encontramos soluciones”.
¿Habrá pagos en negro?
Los 73 centavos que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, pretende que las usinas paguen a los tamberos el litro de leche, no es otra cosa que una drástica caída en los valores que hoy reciben. En la actualidad, según confió el presidente de Caproler, Ricardo Depino, los productores obtienen, en promedio, una paga de entre 80 y 82 centavos, con un piso de 78 y un techo de 87,90. La medida, en consecuencia, significará, por un lado, una fuerte merma en los ingresos de los tamberos, lo cual es absurdo; y, por otro, podría generar, tal vez, pagos “en negro”, ya que las industrias necesariamente deben comprar leche para cumplir con sus compromisos internos y externos.
El consumo crece
El consumo de productos lácteos creció el 6 % en los primeros 11 meses del
año respecto de igual período de 2006, según un sondeo privado conocido tras la
amenaza de los tamberos de dedicarse a plantar soja si el Gobierno nacional no
revé la reducción de 10 centavos en el pago por litro de leche. El estudio de la
Consultora Nielsen, dado a conocer por la agencia Noticias Argentinas, analizó
el comportamiento de nueve categorías de productos lácteos en los supermercados,
autoservicios, almacenes, kioscos, minimercados de todo el país, que reveló que
la tendencia hacia el consumo Premium, de mayor valor agregado, se destacó en el
consumo de productos lácteos. Es que, según el informe, en ese mercado los
productos diferenciales fueron los de mayor crecimiento en los primeros 11 meses
del año.
EL DATO
79 CENTAVOS
es el costo promedio de producción de un litro de leche en Entre Ríos. Los 73 centavos que quiere Moreno, entonces, significan trabajar a pérdida.
Vacas lecheras, al matadero
En el interior del país “se envía muchísima más cantidad” de vacas lecheras
de las que pasaron por Liniers la semana pasada, aseguró ayer Roberto Socín,
presidente de la Mesa de Productores Lecheros de Santa Fe, para graficar la
crisis que atraviesa el sector lechero.
“En Buenos Aires impactó mucho que se hayan enviado vacas lecheras a Liniers,
pero en otros puntos del país se envía muchísima más cantidad”, sostuvo Socín, y
aclaró que “vender vacas es lo que menos les gusta a los productores” lecheros.
Además, recordó su “total rechazo” a la medida que evalúa el Gobierno para
descontar 10 centavos del precio recibido por litro de leche vendida.
En declaraciones a Radio América, Socín informó que desde el Estado “todavía no
se aplicó la baja ni se envió una curricular que lo informe” y adelantó que
“ante cualquiera de estas posibilidades, se pone en mecanismo el plan de lucha”.
“Los productores de leche tendríamos que estar haciendo lo que nos gusta hacer,
que es producir y no estar en los medios (de comunicación)”, analizó el
productor santafesino.
Por otro lado, Socín precisó que Javier de Urquiza, el secretario de
Agricultura, “está manejando muy bien la situación” y afirmó que los productores
están a la espera de una “pronta respuesta” por parte del Estado. No obstante,
tras los elogios para Agricultura, recordó que siguen “en plan de lucha”.
Por último, instó a “revertir” la tendencia de que “en todo el mundo crece la
producción láctea y en este país decrece” y alentó al crecimiento del sector.
Danilo Lima