Noticias Agrositio

La soja no deja de dar buenas noticias. Su cáscara (o cascarilla) conforma un cinco por ciento del grano, y es un óptimo alimento para rumiantes, por su alto contenido de fibra digestible y su aporte de proteína bruta (PB) en niveles similares al heno de alfalfa y al afrechillo de trigo. Sumado a esto, su disponibilidad fue en ascenso en el país en los últimos años, como consecuencia de la expansión de su cultivo y la industrialización.

Previendo todo esto, el INTA Colonia Benítez (Chaco) realizó, entre abril y octubre del año pasado, un ensayo con vaquillas cruza Cebú por hereford con un peso inicial de 134 kg.

El instituto informó que se utilizó “un lote de grama Rhodes variedad Callide (Chloris gayana), con una carga de 1,5 vaquillas por hectárea, a las cuales se les suministraron tres niveles de cáscara de soja con el 12% de PB: bajo -0,56 kg/día-, medio -1,12 kg/día- y alto -1,68 kg/día– (expresados en materia seca) más un grupo testigo sin el suplemento. Los animales alimentados con el nivel bajo aumentaron 343 g/día, con el nivel medio lograron 397 g/día y con el alto 394 g/día, mientras que el grupo testigo alcanzó 279 g/día”.
Y destacaron que la relación de conversión -kg de suplemento/kg de ganancia adicional- fue de 8,8 - 9,5 y 14,6 respectivamente.

Desde el INTA explicaron que “estos resultados de escasa eficiencia de aprovechamiento del suplemento en los niveles altos, pueden deberse a la disminución del consumo de la pastura por un efecto de sustitución”. Y, por lo tanto, aconsejan no utilizar la cáscara de soja como único suplemento invernal para vaquillas recriadas sobre pastos tropicales a niveles mayores que el 0,4% del peso vivo.

Esta muestra fue presentada en el 30º Congreso Argentino de Producción Animal, organizado por la Asociación Argentina de Producción Animal (AAPA), bajo el lema: “La producción animal, un pilar del desarrollo nacional” que se llevó a cabo en Santiago del Estero, a principios de octubre. El trabajo también fue publicado en la Revista AAPA.