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En la misma semana en que las elecciones presidenciales consagraron al oficialismo, los rumores de un aumento en las retenciones comenzaron a circular por los pasillos de la Casa Rosada. Finalmente, luego de las reiteradas negaciones del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien aseguraba que se trataba de meras “especulaciones periodísticas", las versiones sobre una modificación en materia impositiva se materializaron.

El ministro de Economía, Miguel Peirano, informó ayer que se aplicará un incremento de entre 5 y 10 puntos porcentuales en las retenciones a las exportaciones de soja, aceites de soja y girasol, trigo y maíz, junto a la reapertura de los registros de ventas al exterior de trigo y soja. Con esta medida, el Estado recaudaría 1.500 millones de pesos más en la nueva gestión.

Las entidades del campo no tardaron en rechazar este anuncio, que desde la SRA (Sociedad Rural Argentina) calificaron de “innecesario, inoportuno y contraproducente”. Carbap (Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa) manifestó que el aumento se propone “seguir sometiendo políticamente el interior del país a la chequera” del Gobierno.

En un comunicado en común la FAA, CRA, Coninagro y SRA pidieron a Cristina Fernández de Kirchner una “entrevista urgente” en pos de “dialogar y no confrontar”, para evaluar en conjunto las “decisiones y el rumbo de la política agropecuaria del país”.

La FAA (Federación Agraria Argentina) también publicó una misiva que critica la medida: “Hoy en la Argentina el cuatro por ciento de los productores más grandes concentra el 60 por ciento del volumen total de soja. Y el incremento anunciado hoy no hace más que favorecer a esos actores más concentrados del sector, que hace años se vienen apropiando del grueso de la renta agraria”.

Desde Carbap denunciaron que Peirano “sabe que los productores no son los responsables de los índices de inflación. Los números indican que en los diez primeros meses del año el gasto primario del gobierno nacional ha crecido un 40 por ciento respecto al mismo período del año pasado, mientras que los ingresos fiscales se incrementaron tan sólo un 15 por ciento”.

E hicieron hincapié en que desde el Ministerio de Economía no se ignora que “por retenciones a las exportaciones agroindustriales el Gobierno recauda anualmente más de 4200 millones de dólares, en tanto los productos agropecuarios argentinos deben competir en los mercados internacionales con países que en conjunto subsidian sus producciones y sus exportaciones con 365.000 millones de dólares por año”.

La FAA, por su parte, aprovechó la oportunidad para proponer una reunión que instaure el diálogo con el Gobierno: “En los próximos días, la FAA presentará al gobierno nacional una propuesta de reintegros, segmentados por escalas de producción. Iniciativa que intenta favorecer la situación de los miles de productores más vulnerables que representa la entidad”.

Las coartadas del Gobierno

Lo que subyace a toda esta cuestión es que los índices del superávit fiscal descendieron un 18 por ciento, y según una nota del diario Infobae “la idea del Gobierno sería bajar el ritmo de aumento del mismo para ubicarlo por debajo de la línea de recaudación”. Con este nuevo aumento en los impuestos de las exportaciones, le allanarían el camino a la presidenta electa con un superávit fiscal de 10 mil millones de pesos, antes de que asuma al cargo el 10 de diciembre.

Desde el Ejecutivo aseguran que "las retenciones tienen un efecto impositivo indudable, pero básicamente tienen un sentido equilibrador”, según palabras de Alberto Fernández. El jefe de Gabinete validó la medida diciendo que “los productores agrícolas no pueden dejar de analizar que el Estado ha trabajado para que el gasoil tenga un precio razonable a los fines de la producción, que ha trabajado para tener una moneda que les permita volverse competitivos y todos estos son costos que paga la sociedad argentina en pleno".

Luciano Miguens, presidente de SRA, expresó que “el aumento de las retenciones es más de lo mismo”. Y aclaró que el incremento no lo sorprendió en absoluto: “Sabíamos que tendría que equilibrar el gasto público y político de este año electoral y sabíamos que, una vez más, volveríamos a ser el pato de la boda”.

En el otro extremo, el secretario de la Producción de Entre Ríos, Daniel Welschen pregonó que "Argentina tiene que promover la exportación y también el consumo interno; esto hace que el Estado nacional tenga que buscar mecanismos de regulación entre los precios internacionales y el mercado interno". Y dentro de los mecanismos a los que hace alusión figuran los aumentos en las retenciones, “que bajan el precio en el mercado interno”.