Durante las jornadas forrajeras organizadas por el CREA 9 de Julio, el ingeniero agrónomo Martín Díaz Zorita disertó sobre la fertilización necesaria y su manejo para alcanzar el máximo rendimiento alcanzable en las pasturas.

Como los nutrientes más importantes que deben incorporarse en los cultivos de pasturas son el fósforo y el nitrógeno, Díaz Zorita definió que el rendimiento alcanzable va a estar determinado por el fósforo extractable, ya que es el más caro y más escaso. Este fósforo se determina por la cantidad de partes por millón (ppm) en el horizonte lábil del suelo, o sea los primeros 20cm. Si bien en cultivos como la soja es necesaria una cantidad de 10ppm, en las pasturas por lo general debe haber unas 25ppm para alcanzar un rendimiento del 90% sobre el potencial de máximo rendimiento del cultivo. Por ejemplo en alfalfa es necesario un rango crítico de entre 20 y30ppm, en trébol blanco de 15 a 16, trébol rojo de 12 a 14, lotus de 10 a 12 y las gramíneas necesitan de 8 a 10ppm.

Este 90% de fósforo extractable debe alcanzarse al momento de la siembra, mientras que después hay que sostener lo que la pastura va demandando. Por ejemplo en un suelo con menos de 5ppm en alfalfa se alcanza solo el 45% de la producción potencial, mientras que con 30ppm se logra el 100%.
Debido a que las gramíneas son menos exigentes que las leguminosas, al hacer consociaciones entre ambas, debe ponerse el fósforo más cerca de las leguminosas.
En los resultados de los ensayos realizados por el CREA 9 de Julio quedó en evidencia que en los casos en que el fósforo disponible fue menos a 25ppm la producción cayó. Para poder determinar esto hay que hacer curvas de respuesta para cada nutriente, para determinar donde hay opciones de mejoras, para no excederse en la cantidad de nutrientes agregados por fertilizantes ni tener una merma en la producción por deficiencias.

Fertilización con fósforo

El fósforo es un nutriente poco móvil, como ejemplo en veinte días apenas se desplaza solo 2cm del lugar en donde fue tirado, por lo que hay que ponerlo en donde están las raíces. Si se necesita en el corto plazo hay que ponerlo en el lugar en donde se empezará a desarrollar la raíz, en cambio si la necesidad es para dentro de dos o tres años se puede tirar al boleo, porque para ese entonces ya habrá raíces por todos lados. Cuanta mayor cantidad de fósforo se tire, más se moverá. Lo peor que se puede hacer es tirarlo al boleo y después pasar un disco, porque se irá para abajo, al tiempo que también es malo dejarlo en superficie. Lo mejor es franjear como si pasara una sembradora. Lo ideal es tirar una dosis en la siembra, todo lo que se pueda pero sin derrochar, y agregar luego al boleo, pero muy poco.

Ahora el problema es cuanto aplicar el fertilizante para lograr el objetivo en ppm de fósforo. Aplicando a la siembra y al boleo se realizaron mediciones a los 30 días, cuando el cultivo lo necesita. La relación de fósforo extractable depende de cuanto se tiró. Como ejemplo Díaz Zorita citó que en la zona de América se calculó que se necesitan 15kg de fertilizante (3kg de fósforo) para que el fósforo extractable aumente en 1ppm si se agrega en la siembra. En cambio al boleo se necesitan 48kg de fertilizante (9,8kg de fósforo), por lo que el boleo puede servir como complemento a la siembra. Así fertilizando con 100 a 150kg de PDA o PMA a la siembra, ya que ponen muchas gramíneas, con 150kg llegan a 20ppm, en suelos que originalmente tienen 10ppm. En la zona de 9 de Julio la relación es de 4,3kg de fósforo para subir 1ppm a la siembra y de 12 kilos si se hace al boleo, en zonas como Entre Ríos es todavía superior. Si el fósforo se siembra antes de la pastura, debe hacerse perpendicular a la dirección de siembra, porque sino las leguminosas pueden quedar lejos del fósforo. Aparte debido a su alto costo, hay que poner la dosis justa y agregar solo cuando hace falta. Para poder realizar una fertilización balanceada y tener respuesta, hay que tener una buena cantidad de fósforo en el suelo, porque si este falta, limita el efecto de los otros nutrientes.

Nitrógeno

El nitrógeno es muy móvil y debe haber agua suficiente para disolverlo, por lo que hay que tener cuidado en el invierno porque llueve muy poco, obligando a aplicaciones tardías. El Azufre es similar, porque mientras el primero está disponible como nitratos, el segundo lo está como sulfatos, son formulas similares y actúan de manera parecida. Hay que aprovechar el nitrógeno del PDA o el PMA y tirar no más de 10kg de nitrógeno en total. La urea en otoño es muy ineficiente si no hay nada que la tome enseguida, hay mucha volatilidad. En este caso, también hay que poner el máximo nitrógeno a la siembra con Súper Triple y luego sulfato de amonio al boleo.

En cuanto a la inoculación con nitrógeno, en alfalfa hay respuesta, siempre hay mejoras en leguminosas aunque no haya nódulos visibles, tienen un nódulo dinámico que se expresa cada 40 días y depende del aporte de hidratos de carbono, el cual está expuesto a las condiciones del ambiente. Si se puede dejar a la pastura en un descanso de 40 días, aparecen los nódulos en el principio de la raíz, el problema es que se pastorea cada 20 días y así no llegan a aparecer. Más abajo en la raíz hay una zona más estable en donde hay nodulación, también depende del fósforo. En la medida en que aumentan las condiciones de productividad (fósforo, manejo, fecha de siembra, etc.) la alfalfa fija más nitrógeno. La condición de implantación de pasturas inoculadas da una mejor respuesta que la soja en el primer año.
Ahora lo que se viene es la inoculación con combinaciones de rizobium con otros microorganismos que están en etapa de registro y dan una mayor producción todavía.

Refertilización

La refertilización se mide por kg de materia seca por kg de nitrógeno. Tanto con las gramíneas como con las leguminosas hay respuesta, con 7,5kg de nitrógeno en otoño y 15,4 en primavera, en el segundo año. En pasturas consociadas de gramíneas y leguminosas (sembrando alfalfa), si se refertiliza en el primer año la alfalfa se deprime mucho, en cambio en el segundo y tercer año la tasa de fijación de nitrógeno cae y por eso hay que refertilizar. El nitrógeno siempre va a ser deficitario y su uso es estratégico, además con un mejor nivel de fósforo hay más eficiencia en el aprovechamiento, ya que ambos nutrientes van de la mano.

El azufre, no menos importante

Lo mismo pasa con el azufre en el oeste de Buenos Aires. En importancia, el azufre es el nutriente que sigue al fósforo y al nitrógeno. Para medirlo hay que olvidarse del análisis de suelo, porque los resultados de los análisis dependen de si hay humedad o no. Hay que basarse en las pruebas de respuesta al azufre. Lo que se va de este nutriente se pierde y cada vez hay menos, por eso en diez años va a estar incluido en cualquier fertilizante, su pérdida no es posible revertirla con el manejo, y como es muy dinámico hay que medirlo todas las campañas. Entre las ventajas que tiene, ayuda a la fijación del nitrógeno y con esta fijación se puede lograr que haya un aumento en el crecimiento diario de la materia seca desde los 15kg por día hasta los 25kg. Ahora lo que hay que comenzar es la explotación de los micronutrientes, actualmente está empezando a haber algunos estudios y ensayos al respecto, pero hay que profundizar más.

Ciclo y manejo del fósforo en sistemas ganaderos

En sistemas ganaderos hay que tener precaución al hacer muestreos sobre el fósforo, ya que hay una parte que no es lábil y aparece en los mismos; esta cantidad puede alcanzar hasta un 30%. Si la muestra es más superficial habrá mayor cantidad de fósforo, ya que por la bosta de los animales hay mayor cantidad en la superficie, aunque no todo eso es aprovechable. Por eso las muestras deben ser a los 20cm de profundidad, ya que si se hace un muestreo a una profundidad mayor, tendremos un resultado con una cantidad menor de fósforo, ya que la cantidad de ppm de éste va descendiendo a medida que nos alejamos de la superficie. Por ejemplo la alfalfa consume fósforo, en 3 años hace bajar su cantidad disponible de 40ppm a 30ppm, si el animal lo come, una parte vuelve por bosta y de esa manera se recupera parte del fósforo. En las aguadas generalmente la cantidad es mayor justamente porque es donde los animales permanecen más tiempo y bostean más.

El último tema al que se refirió Díaz Zorita fue a la necesidad de analizar el encalado, ya que de esta forma se puede aumentar el calcio en el suelo, que la alfalfa consume mucho. Esto es algo que debe ir estudiándose más hacia el futuro, ya que debe dársele mayor importancia.

Por Santiago Rivas – Agrositio.com – fuente AACREA