Las estadísticas que indican que en la Argentina mueren 21 personas por día* en accidentes de tránsito ya no sorprenden al lector, aunque sí lo mantienen en continua alerta. El Órgano de Control de Redes Viales (OCCOVI) informó que en los últimos cuatro años, el parque automotor se duplicó, y con ellos los siniestros de tránsito, lo que llevó a que desde el Ejecutivo se decretara año de la Seguridad Vial al 2007, y que desde la gobernación de la provincia de Buenos Aires, se dictara la Emergencia Vial.

Sumado a esto, el diario La Nación publicó ayer una nota firmada por el docente y consultor en Comercio Exterior Roberto Bloch, que denuncia que sólo el 20 por ciento de la red vial de la Argentina está pavimentada El resto, un 80 por ciento, “está conformado por caminos de ripio, grava (mejorado con tierra) y tierra. En total, la transitabilidad permanente de los caminos alcanza al 43 por ciento. En consecuencia, el tránsito por el 57 por ciento restante depende de las condiciones climáticas, que lo obstaculizan notablemente en temporadas lluviosas”

Según un estudio de la asociación Luchemos por la Vida, los principales motivos de accidentes de tránsito tienen origen en fallas humanas (85%), el estado de los automotores (6%), la infraestructura vial (6%) y las malas condiciones climáticas (3%). En Estados Unidos, desde que construyeron la Red de Autopistas Einsenhower, la mortalidad por accidentes de tránsito descendió de 6,28 muertos, cada 100 millones de vehículos/milla recorridos, a 0,75.

La educación vial es un pilar fundamental en la concientización de la sociedad, pero debe estar acompañada por otras medidas complementarias, que parecieran no tenerse en cuenta.

*Según un trabajo realizado por la Asociación Civil Luchemos por la Vida, que arrojó que en los primeros cinco meses del año la mortalidad por accidentes de tránsito había llegado a 3159 personas.

En busca de la solución

Actualmente, hay un proyecto de ley presentado por el senador Pedro Salvatori (Movimiento Popular Neuquino) y diez senadores más de distintos partidos, que propone llevar adelante un Programa de Modernización de la Infraestructura de Transporte Terrestre (PROMITT). La Fundación METAS SIGLO XXI difundió el sábado pasado en La Nación una detallada explicación de este proyecto, que cuenta con el apoyo de Aapresid, Pampa Sur, SRA (Sociedad Rural Argentina), Fundación Frondizi, CRA (Confederaciones Rurales Argentinas), entre otras organizaciones y empresas.

El programa plantea la “construcción de la Red Federal de Autopistas transformando la Red Troncal Nacional en verdaderas autopistas inteligentes”. Con esta iniciativa, aseguran, se evitarían siete de cada ocho muertes que hoy se producen en la Red Troncal Nacional, que “constituye sólo el 5 % de la red vial total”, pero “registra el 75 % de las muertes de tránsito”.

En 10 años, quedaría terminada la Red de Autopistas Inteligentes con una extensión de 15.533 kilómetros, y quedarían integradas 1.150 ciudades a lo largo y ancho del país, comunicando entre sí a un 82 % de la población total, según Seguridad Vial en Argentina.

¿Cómo pretende financiarse esta gran obra? Lo principal a destacar es la ausencia del Estado en esta iniciativa: la inversión sería privada y se recuperaría –una vez que el trabajo esté finalizado- por medio de una Tasa Vial, a abonarse con el combustible cargado. Es decir, por cada litro de combustible comprado, se sumarán dos centavos que serán destinados a cubrir los costos totales de las nuevas autopistas.

“El tributo será recaudado por las petroleras y encargado directamente a los inversores para evitar desvíos de fondo”, se lee en la revista que difundió la Fundación. Y, de esta forma, se eliminaría la presencia de peajes, evitando posibles demoras en la circulación.

Bitrenes para la expansión de la frontera agrícola

Para el 2017, año en que quedarían finalizadas las obras, la cantidad de automotores ascendería a los 16 millones, y la carga se duplicaría. Los que impulsan este proyecto hablan de la importancia de utilizar los bitrenes, que pueden llevar hasta 75 toneladas de carga bruta, suprimiendo la utilización de fletes.

Desde Fundación METAS SIGLO XXI se explicó que este tipo de transporte causa menor impacto negativo a la carretera que los camiones convencionales (8,5 toneladas por eje contra 10,5 Tn. de los camiones) . Y por estos motivos, son muy requeridos en los países de elevada producción agrícola y gran extensión territorial como Estados Unidos, Australia, Sudáfrica y Brasil.

Además, aseguraron que “el aporte de estos vehículos a la seguridad vial es muy importante: tienen sistemas especiales de acople que impiden que el remolque ‘flamee’ o se desplace de su línea de marcha; doblan mejor; están equipados con frenos ABS en todas las ruedas lo que garantiza un frenado seguro sin desplazamientos laterales; su relación peso-potencia les permite circular fluidamente a la velocidad del resto del tránsito sin causar obstrucciones ni tamponamientos”.

De más está decir que para el sector es una gran ayuda. Con los datos difundidos desde el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, que indican que sólo con el transporte de granos la economía supera los 584 millones de dólares al año, se puede percibir “un impacto formidable para las zonas en explotación, que permite expandir la frontera agrícola a distancias cada vez mayores de los puertos”.

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