En el marco de una jornada realizada por AACREA y AAPRESID en Río IV, el
ingeniero Gabriel Tellería trazó los lineamientos a seguir para implementar un
manejo por ambientes, con el objetivo de llevar a cabo lo que hoy llamamos
agricultura de precisión, que no es más que un manejo diferenciado de los
distintos ambientes que hay en un campo para maximizar los beneficios.
Tellería explicó que antes la unidad de medida eran los lotes y las aplicaciones
de insumos se hacían en base a esa unidad, con dosis fijas por lotes. Sin
embargo, hoy es necesario ajustar el manejo de acuerdo a los distintos
ambientes.
El primer paso para llevar adelante este manejo es determinar qué nivel de
heterogeneidad hay en el campo, en forma objetiva y georreferenciada, siguiendo
por la identificación de las causas de esa heterogeneidad y la determinación de
la superficie de cada ambiente. El último paso es el ajuste del manejo a cada
ambiente particular, diseñando su implementación con los equipos con que se
cuenta.
Determinar la heterogeneidad
Para comenzar con este punto, es necesario hacer monitores de cosecha y evaluar el rendimiento de cada sector del lote. Esto permite contar con una aproximación de las diferencias que hay en el mismo, ya que se ve la variación en la producción. En este sentido, aclaró que los mapas deben hacerse bien y que es conveniente levantar los alambrados para armar ambientes, debido a que se toma el campo como un conjunto, no por potreros.

Luego se pueden usar fotos aéreas o satelitales, sobre todo si no se obtienen mapas de rendimiento, porque no se cuenta con los equipos necesarios, porque se alquila el campo o porque no hay registros.

En la imagen satelital se ve el contraste, cuanto más grande es, más
heterogeneidad hay. Se arma un mapa de índices dividido en alta, media y baja
producción, determinados los primeros por superar en un 15% el promedio,
mientras que los últimos están en un 15% por debajo del promedio del lote.
Juntando varios mapas de índices se hace un mapa integrado con el promedio de
todos ellos, que permite llegar al mapa de ambientes.


Causas de la heterogeneidad
Una vez definida la diferencia entre los distintos ambientes, deben conocerse
las causas, que puede ser: principalmente el relieve, seguido por el suelo, el
historial de manejo (por ejemplo un lote mal manejado), si hay presencia de
tosca, profundidad de la napa, fases erosionadas o si algún sector ha tenido
riego.
Se deben hacer muestras de suelos georreferenciadas dirigidas por ambientes,
sacando información en distintas partes de cada uno, midiendo la profundidad de
la napa, textura, presencia de tosca, etc. Por ejemplo, se puede determinar la
presencia de bajos hidroalomórficos (muy cerca de la napa), con rendimiento muy
variable de acuerdo a los distintos años, dependiendo de si sube o baja la napa.
El problema es que a veces en algunos lotes hay demasiada heterogeneidad y es
difícil determinar los ambientes.



Definir estrategias
Por ejemplo en un lote de maíz con un promedio de 17ppm de Fósforo, se puede
encontrar que hay partes con 9ppm y otras con 24ppm. En ellos se puede hacer
fertilización variable, con aplicaciones pre y post emergencia y a cuarta hoja;
en soja y trigo también.
Por otro lado, se puede variar la estructura del cultivo, como la densidad de
siembra o la distancia entre surcos, sembrando soja en algunos sectores a 52cm y
en otros a 26cm, ya que hoy existen máquinas que permiten hacerlo.
Además, pueden elegirse distintas variedades de cultivo, para lo que es
necesario hacer muchos ensayos, hasta llegar a sembrar una variedad en un
ambiente y una diferente en otro. Por último es posible realizar aplicación
variable de agroquímicos, trabajo que se está empezando a hacer y permite que el
umbral de daño económico también sea variable.

Implementar las estrategias
Para lleva a cabo el manejo por ambientes, una vez que se ha decidido como hacerlo, se necesitan distintos elementos, cuyo costo, según explicó Tellería, es del orden de los 11000 dólares. Estos incluyen el GPS, un motor hidráulico para la maquinaria y una consola para controlar el trabajo, aunque todo el equipamiento se puede cambiar de un equipo a otro, entre distintas sembradoras o pulverizadoras. Una vez incorporado el equipamiento es importante capacitar a los operarios en su uso, a pesar de que no es difícil manejarlos.

La maquinaria que se encuentra disponible permite la aplicación al voleo o chorreada de agroquímicos, la fertilización en línea y siembra de gruesa o fina.





Como herramientas para realizar agricultura de precisión, se pueden sumar los sensores remotos, para medir el nivel de clorofila en el cultivo como el Green Seeker, humedad del suelo con aparatos como la sonda EnviroSCAN, con los cuales se pueden medir los niveles de nutrientes y saber en todo momento lo que pasa tanto en las plantas como en el suelo. Estos sensores además cuentan con programas específicos para ver la información.

Una vez que se cuenta con la información y el equipo necesario para llevar a cabo el trabajo por ambientes, se arman prescripciones sobre la cantidad de fertilizante que hay que poner para lograr un determinado rendimiento en cada uno de estos ambientes. Luego se hace la fertilización variable, con una máquina que haga un mapa de la dosis que va tirando, dejando zonas de ensayos con mayor y menor aplicación para futuros ajustes, que abarquen todos los distintos ambientes del lote y que se marcan en el mapa de la aplicación con colores diferentes.



Midiendo el estado del cultivo a medida que avanza, se pueden hacer correcciones refertilizando de acuerdo a lo que se considere necesario.

Al cosechar el cultivo, se compara el rinde obtenido con aquel que se esperaba lograr de acuerdo al manejo que se hizo. Esta comparación, junto con lo obtenido en los ensayos, permite realizar nuevos ajustes. Por ejemplo si el año es húmedo, la loma va a responder bien a una refertilización, en cambio esto no sucederá si es seco. El manejo por ambientes permite decidir qué se va haciendo en cada zona a medida que va avanzando el cultivo, para corregir todo lo posible las diferencias en el rinde que pueden ocasionar este tipo de situaciones.



Toda la información debe ser guardada todos los años, ya que cuanto más conocimiento se tenga de cada lote, más precisión se puede tener y hay mayores posibilidades de alcanzar un rendimiento superior.
Análisis económico


En la imagen 24 se ven todos los aspectos que se pueden mejorar con
agricultura de precisión, mientras que en la 25 se pueden apreciar los
rendimientos comparados de los distintos cultivos en loma, media loma, bajo,
bajo hidrohalomórfico y el promedio del lote con y sin agricultura de precisión.
En el bajo hidrohalomórfico no se puede mejorar el rinde porque es salino,
aunque si se pueden bajar los costos para mejorar el margen bruto. En un año
seco también es posible reducir los costos de la loma.
Haciendo agricultura de precisión, según remarcó Tellería, se puede aumentar el
margen bruto entre 20 y 60 dólares por hectárea.
En un modelo Trigo/ Soja de 2º - Maíz – Soja, la diferencia en el margen bruto
puede alcanzar hasta los 140 dólares por hectárea.


Frente a estos resultados, solamente queda tener en cuenta que la tecnología ya está disponible para utilizarla y si bien es necesario invertir y capacitarse, no es tan complicado y su uso permitirá mantener los márgenes en un marco de precios en baja, además de que es una herramienta muy útil para mantener la sustentabilidad del campo.
Por Santiago Rivas – Agrositio.com – Fuente AACREA