Acá las reflexiones y los proyectos de las firmas Syngenta, Dow Agro Sciences, Bioceres, Monsanto, Pioneer; un informe completo que Agrositio preparó para productores y profesionales, a partir de las Jornadas Técnicas en Venado Tuerto.

En el marco de una jornada de actualización técnica desarrollada en Venado Tuerto, el ingeniero Juan Kiekebusch de Syngenta, trazó un panorama de lo que están desarrollando los distintos laboratorios en materia de biotecnología.

Sustentabilidad agrícola

El objetivo de la agricultura en la actualidad es que sea sustentable, ya que forma una parte importante del PBI, lo cual significa que debe ser amigable con el ambiente, aceptable y con una visión amplia que no sólo implique dar vuelta la tierra y sembrar. Este punto de vista hoy es muy tenido en cuenta por varios estados que están concientizándose de la necesidad de frenar el deterioro de la tierra, de esta manera están tomando medidas contra los países que no son aceptables ecológicamente, como por ejemplo dejar de importar productos desde éstos últimos.

La sustentabilidad incide directamente en la competitividad del sector y del productor e implica un manejo integrado de lo cultivos y las tecnologías. En este sentido, la biotecnología ha significado un aporte importante y éste se divide en dos etapas de acuerdo al concepto clásico. La primera es la que hoy se está aplicando, que son los eventos que benefician al productor, con transgenes defensivos para hacer la planta tolerante o resistente a plagas, malezas, agroquímicos, sequías, etc. La segunda ola, no tiene la potencia que se esperaba e implica los transgenes que se manifiestan en el producto final y benefician al consumidor, como los girasoles con alto oleico. El problema de esta etapa es que solamente ha captado mercados chicos y no llegan a ser lo que significa un maíz Bt. Sin embargo, a pesar de que el impacto económico es chico, puede llevar a una mejor aceptación de los transgénicos por parte de los consumidores. De acuerdo con Kiekebusch la biotecnología tiene un impacto muy fuerte y positivo en el ambiente, mejorando además los procesos a través de la genómica, analizando los genes y su función específica.

La biotecnología clásica

Los primeros pasos de la biotecnología permitieron que se logre un buen control de los tres insectos más negativos para la producción de maíz, como son la Diatraea saccharalis, Heliothis zea y Spodoptera frugiperda (parcialmente), a través de la tecnología TD MAX, Herculex y Yieldgard. Además se logró hace 22 años la tolerancia al glifosato en maíz (tecnologías GA21 y NK603) y luego en soja con el RR.
Ahora ya se probaron técnicamente los eventos con biotecnología combinada, aunque aún falta la decisión política para que se permita su lanzamiento al mercado; estos incluyen por ejemplo la combinación Bt11 más GA21, cuyos legajos de registro están en la última etapa de preparación, y el MON810 más NK603 y Herculex más NK603, de los cuales los legajos de registro se encuentran en la última etapa de aprobación.

Lo que están haciendo las empresas

El Ing. Kiekebusch brindó algunos detalles sobre las investigaciones que está haciendo cada laboratorio en materia de biotecnología, en base a información provista por cada uno de ellos.

Dow Agro Sciences

La empresa puso mucho ímpetu en la biotecnología, generando el Herculex, que es muy bueno. Hoy trabaja por áreas, con productos pensados en su mayoría para el productor y no para el consumidor.
Éstas se dividen en una dedicada al maíz, apuntando al aumento de rendimiento en base a resistencia a insectos y herbicidas, manejo de stress y la nutrición animal, con alta energía, bajo fitato, digestibilidad mejorada y aminoácidos esenciales. Otro sector se dedica a la salud animal, con vacunas producidas a partir de células de plantas contra el Virus del Nilo Occidental, la diabetes canina, la gripe aviar y la leucemia felina.
La tercera área de la empresa se dedica a mejorar la resistencia a insectos y aumentar la calidad de la fibra en algodón, mientras que la última se dedica a la obtención de aceites saludables, investigando sobre aceite natreon no saturado, productos con alto contenido de aceite, mayor rendimiento y resistencia a dehiscencia de la vaina.

Bioceres

Esta es una empresa nueva pero que cuenta con buenos lazos para recopilar información y tener una base científica. Actualmente, está trabajando contra el mal de Río IV para obtener plantas de maíz resistentes. En este momento se encuentran en la etapa de llevar el germoplasma al producto y en unos años este maíz ya estará en el campo.
Por otro lado, se encuentran investigando la aclaración del ciclo vegetativo del maíz, sobre lo que recién están realizando la prueba del concepto.
Otros sectores sobre los que trabajan son en ciencia básica, con promotores, para que los genes que se introducen se expresen totalmente, generando otras alternativas de investigación y buscar productos específicos.
Como la mayoría de las empresas, también están investigando en tolerancia a sequía y salinidad, en donde están en la etapa de investigación de genes, pruebas de conceptos y transformación.
Sobre esta empresa, Kiekebusch destacó la creación del Instituto de Agrobiotecnología Rosario, un laboratorio para permitir el desarrollo de conocimientos y productos locales, en colaboración con el sector público y en red con otros institutos y empresas.

Monsanto

Actualmente se encuentra trabajando en tolerancia a insectos en soja, con genes diseñados específicamente para Latinoamérica, en donde hay algunos problemas que no existen en los Estados Unidos. La escasez de agua será un desafío en el siglo XXI y aproximadamente el 70% del consumo de agua se destina a la agricultura. Frente a esta realidad, Monsanto es la empresa que más ha trabajado a través del tiempo para lograr cultivares resistentes a sequía, con aumentos de rinde ya medidos que aportan un valor agregado de 120$/ha. Estos genes no aumentan el rendimiento sino que eliminan factores de estrés que lo hacen bajar, permitiendo sostener el potencial, gracias a una mejor utilización de agua y un menor consumo.
El otro aspecto sobre el que trabajan es la eficiencia en el uso del Nitrógeno, permitiendo una menor fertilización y una agricultura más amigable y sustentable. Actualmente, entre el 25 y el 35% del Nitrógeno aplicado se dirige a las napas, de esta manera se trabaja en cultivos con tolerancia mejorada a bajos niveles de nitrógeno, con un incremento de rendimiento del orden del 10% por mayor aprovechamiento de este nutriente.

Pioneer

Según explica Kiekebusch, los productores se fijan en el transgen, no en los estudios profundos de marcadores moleculares, que han permitido conocer cómo se manejan los genes. Entendiendo los 80 mil genes del maíz, hay un cambio muy profundo en el fitomejoramiento tradicional, llegando a lo que hoy se conoce como genética asociativa, que consiste en juntar los genes de la forma más rápida posible para lograr un efecto positivo.
Hoy, el fitomejoramiento anual en el maíz es de 1,8% a 2%, mientras que con la genética asociativa se podrá lograr que esto sea un 30% a 40% más rápido.
En esto trabaja Pioneer, tratando de juntar los genes que mejorarían el rendimiento y asociarlos.

En maíz buscan lograr la resistencia a glifosato y sulfonilureas e imidazolinonas, con el Optimum GAT, además trabajan en resistencia a enfermedades fúngicas, a la sequía, al gusano de tallo (diabrotica sp), eficiencia en el uso del nitrógeno, incremento de rendimiento y de producción de Etanol, mejora en la características nutritivas del grano y segunda generación de resistencia a insectos barrenadores del tallo.
En soja la investigación está orientad a la resistencia a la roya asiática, al glifosato y sulfonilureas e imidazolinonas, también con Optimum GAT, resistencia a nematodos, resistencia a la sequía, incremento de rendimiento, mejora para alimentos y alimentación, resistencia a insectos II, alto oleico y esteárico, aceite Omega-3 y mejora del sabor.
En cuanto a otros cultivos, Pioneer está desarrollando algodón con resistencia a glifosato y con resistencia a nematodos, arroz con resistencia a insectos y canola con resistencia a glifosato.

Syngenta

En cuanto a biotecnología ambiental, Syngenta ha desarrollado la tecnología VIP, que consiste en un amplio espectro de control de insectos lepidópteros, con un principio activo diferente que ayudaría a evitar el desarrollo de resistencia en los insectos, el cual está en proceso de registro mundial y ya tiene liberación comercial en algodón en Estados Unidos.
Además, de la misma manera que Pioneer, trabajan en procesos y sistemas de fitomejoramiento, usando todo el bagaje de conocimientos en forma práctica.
A través de la genómica se está descubriendo que hay genes no activos, que podrían cumplir la misma función que los transgenes, ante lo cual el desafío es encontrarlos, ver cómo funcionan y como activarlos. Lo importante es que son genes nativos de las plantas, que por ejemplo en soja y maíz servirían para mejorar la tolerancia a sequía, en maíz para la utilización eficiente del nitrógeno y dentro del programa global de tolerancia a enfermedades con caracterización molecular vía fitomejoramiento asociativo. En soja además serviría para la piramidación de genes que confieren tolerancia a la roya asiática.
Esto tendría una visión positiva frente a la transgénesis y haría que sean aprobados más rápido, con un costo inicial muy alto pero un ciclo de aprobación comercial muy bajo. Actualmente la aprobación mundial de un transgen cuesta entre siete y ocho millones de dólares.
En cuanto a transgénesis en maíz buscan mejorar la utilización eficiente del nitrógeno, mientras que en cuanto a lo que se refiere a la tolerancia a sequía, están probando genes para encontrar cuál es el que sirve más y luego lograr su aprobación. En este sentido, en 2005 realizaron las primeras pruebas a campo en Chile y este año tienen programado hacerlas en Chile y Argentina.
Otro desarrollo actual es la tolerancia combinada a glifosato y sulfonylureas en maíz y soja, un trabajo en conjunto con Pioneer
Además, Syngenta en maíz investiga en la producción de Amilasas para lograr una mejor digestibilidad para el consumo animal y una producción eficiente de biocombustibles (etanol), para lo cual este año esperan avanzar las pruebas produciendo semilla y grano, tanto en Chile como en Argentina.

El biodiesel

Mirando hacia el futuro, Kiekebusch explicó que la producción de biodiesel en oleaginosas toma cada vez más importancia y junto al etanol van frente al aumento del precio del petróleo. En este sentido la biotecnología es una parte clave.
La segunda ola en el desarrollo de biotecnología, como afirmó Kiekebusch, está atrasada, pero principalmente porque los mercados a los que está dirigida no están dispuestos a pagar el costo de su desarrollo, ya que actualmente no se paga un sobreprecio muy grande por un producto diferenciado sobre el valor del commoditie, cuando debería ser entre el 10 al 15% de sobreprecio. Sobre todo la industria no está dispuesta a pagarlo, porque para que esos productos puedan expresar su valor, deben modificar sus procesos, a través de seguimientos y una producción más específica, para lo que no están preparadas. De todas maneras, tarde o temprano llegará.

Por Santiago Rivas – Agrositio.com – Fuente AACREA