A partir de hoy, los animales podrán ser trasladados de granja a granja "en
zonas de bajo riesgo" con un permiso especial, pero no habrá mercados callejeros
de carne.
No obstante, las restricciones continuarán en el sudeste de Inglaterra, y los
alrededores del condado de Surrey, donde se detectaron los últimos focos
infecciosos.
El presidente del Sindicato de Granjeros británicos (NFU), Peter Kendall,
declaró que la relajación de las restricciones será un alivio para los
granjeros, y "reducirá el peligro de que este problema se convierta en una
crisis económica y de supervivencia".
"Pero -agregó- debemos recordar que muchos granjeros en gran parte del sureste
de Inglaterra, donde aún está el peligro de una epidemia de aftosa, se ven
imposibilitados para mover a su ganado, más allá de trasladarlos al matadero".
Las autoridades sanitarias confirmaron ayer el séptimo caso de aftosa en una
granja de Englefield Green, en Surrey (sur del país), consignó la agencia ANSA.
Esto motivó que el gobierno estableciera una zona de vigilancia en áreas de los
condados de East Anglia y East Midlands, tras detectarse un caso de animal
enfermo con el mal de la lengua azul (bluetongue).
La veterinaria jefa de Gran Bretaña, Debby Reynolds, admitió que "nuestro
objetivo es hacer que el sector agropecuario vuelva a operar normalmente, cuando
el riesgo sea aceptable".
Según el Ministerio para el Medio Ambiente, Asuntos Rurales y Alimenticios (DEFRA),
el movimiento de animales seguirá restringiéndose en los condados de
Buckinghamshire, Oxfordshire, Hertfordshire, Essex, Berkshire, Londres, Surrey,
Kent, Hampshire, West Sussex y East Sussex.
Las autoridades sanitarias investigan un supuesto caso de aftosa en la zona de
West Tytherley, cerca de Stockbridge, en Hampshire.
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