El establecimiento, en el que serán sacrificados todos los animales, está situado dentro del perímetro de seguridad de diez kilómetros establecido tras el primer brote detectado a principios de agosto en el condado de Surrey, al sur de Londres.
A pesar del descubrimiento la semana pasada de la presencia de la enfermedad
en dos granjas del mismo condado, el gobierno británico flexibilizó la
prohibición de transportar animales.
Así, a excepción del condado de Surrey, desde el domingo nuevamente puede
llevarse el ganado a los mataderos, recordó un despacho de la agencia DPA.
El nuevo brote se debe probablemente al mismo virus que se filtró a principios
de agosto de un laboratorio cercano en Pirbright, condado de Surrey.
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