Para un eficiente manejo nutricional de las vacas en el campo, el ganadero y su asesor deben establecer la aplicación de un sistema de control y manejo preventivo que lleve a potenciar el bienestar animal, y colocar de esta manera en un alto plano de producción a la hacienda.
El uso de monitoreo sanitario; junto con un sistema activo de calificación de la condición corporal; puede servir de ayuda para aliviar cambios inesperados en el estado corporal de los animales a lo largo del año, que son indicadores claros de situaciones de estrés nutricional.
Las mermas que provocan las parasitosis interna y externas son variables e impactan de forma directa e indirecta en la producción de carne y leche, como en la calidad de los cueros.
Existe un fuerte y estrecho vínculo entre parásitos y nutrientes, lo que se llevan estos son los elementos nutritivos más costosos; aquellos en los que el organismo ya realizó muchos procesos digestivos.
Siempre es una relación a más; a más parásitos, más nutrientes perdidos.
La evaluación de la composición de la condición corporal de un rodeo sirve para identificar las necesidades de los animales, para suministrarles la dosificación antiparasitaria y los nutrientes especiales; así como para ayudar en la sincronización de la nutrición del rebaño.
En una pastura polifitica, la hacienda encuentra mayor oferta y más variedad de amino ácidos, por ello la importancia de evitar el sobrepastoreo para conservar las especies más valiosas; el concepto se aplica también en campos naturales en estado reproductivo.
Es importante reajustar las cargas o el tiempo de pastoreo en los cambios de lotes, considerando también el estado vegetativo de la pastura.
Para compensar los efectos de las parasitosis resulta importante suministrar raciones ricas en nutrientes, a una escala más acelerada, y el empleo de un sistema de nutrientes prescrito, evaluando la recuperación de la condición del animal.
¿Quién es el enfermo?
El principal enfermo es el potrero.
Existen factores que favorecen la multiplicación y sobrevivencia de los parásitos en las pasturas.
Ambientales: Humedad, lluvias, horas de luz.
Pastoriles: Cortos, escasos, sobre pastoreo.
Suelo: Anegadizo, mal drenados, bajos, lagunas.
Individuales. Edad, estado fisiológico.
Las épocas claves son Otoño en la región Pampeana / Cuyo y Verano en la zona Subtropical.
El estrés nutricional siempre fomenta la parasitosis, por bajas defensas.
Los animales afectados sufren alteraciones en el consumo, menor ingesta, retrasan su crecimiento y se afecta la producción de carne y leche.
Interesa destacar la forma subclínica, por ello es importante revisar los lotes, ver bosteos, controlar ritmos de engorde y crecimiento/desarrollo y la evolución y respuesta al tratamiento.
En la zona templada central hay una alta prevalencia de Ostertagia (ahora en verano inhibida); no detectable en análisis coproparasitológicos; pero sí actuando a nivel de mucosa provocando Dispepsia, alteraciones en el ph intestinal y con ello pérdida de capacidad de utilización de ciertos nutrientes.
Trichostrongylus y Haemonchus también en el cuajo y Nematodirus / Cooperia en intestino.
La Ostertagia perdura mucho más en el pasto pero el daño no es tan marcado como Haemonchus.
Poblaciones de Haemonchus en novillitos o vaquillonas provocan anemia marcada o severa.
Considerando a la zona Subtro-pical en donde sarna, fasciola, y garrapatas se presentan normalmente, y Copperia como el nematode principal, las pérdidas son mayores.
Una hembra pone 10.000 huevos cada 24 hs. durante semanas. Infestaciones de 3000 hembras/novillo son comunes, su desove sería de alrededor de 30 millones diarios, el 50% se transforma en larvas infestantes.
Durante el verano el 95% de larvas de Haemonchus, pasan protegidas en la pastura, resisten en el sombreado que da el pasto, en veranos secos y calurosos como el corriente su poder infestante es menor, al morir por desecación.
Para dar una idea del daño que provocan, cada parásito chupa 0,01 ml de sangre de la mucosa, provocando microhemorragias en los múltiples puntos de succión, sumado a la posibilidad de alergias y absorción de bacterias y toxinas, llevando rápido a severas anemias y el animal para compensar esto utiliza amino ácidos que de otro manera deberían ir a hacer músculo (Kg. de carne).
Un hpg (huevos por gramos) alto que frena la ganancia diaria en verano es casi sinónimo de Haemonchosis.
En el caso de las diarreas negra por altas cargas de Trichostrongylus es característico el daño en la primera porción intestinal, que a su vez favorece la pérdida de absorción de nutrientes en ese sector y a su vez la diarrea hace un lavaje intestinal y se pierden muchos elementos (amino ácidos y microminerales).
Las parasitosis se pueden presentar de manera aguda, con pérdidas severas y mortandad en la recría y en forma crónica con mermas silenciosas.
Aun en terneros a pie de la madre se han encontrado diferencias que fluctúan entre 5-20 Kg. acorde a las condiciones de producción.
La hacienda adulta con garrapata a lo largo del año pierde 20-35 Kg.
Algunas experiencias recientes en monitoreo de estados nutricionales de los animales muestran un manejo mucho más flexible con el uso de suplementos/racionamiento/suplementación a lo largo de todo el año, para compensar pérdidas de momentos anteriores, siempre con mayores costos.
Es decir, en vez de lograr poder aditivo con el racionamiento, se consigue sustitución.
Los objetivos de control se basan en:
a) Reducir los niveles globales de contaminación de la pastura (hpg)
b) Minimizar los efectos de las cargas parasitarias
c) Siempre es más importante la profilaxis y su estrategia que el acto de desparasitar.
El uso estratégico de los antihelmínticos tiene una base estacional y debe estar concebido para cada rodeo, intensidad del caso y cada potrero.
Las desparasitaciones interna y externa deben ser acompañadas siempre por un manejo adecuado de los potreros.
Cuidar las vaquillonas de reposición llevándolas a campos limpios y mover la recría siempre a potreros seguros, son prácticas aconsejables.
Las vacas o los novillos de mas edad, hacen un efecto de aspirado levantando huevos y larvas del pasto, pero al ser más resistentes no desarrollan tantos parásitos adultos (esterilización).
Es importante estimular el desarrollo de inmunidad en las categorías jóvenes.
Los nuevos bencimidazoles o lechosos, actuando por más tiempo en el organismo ayudan la eliminación. Es clave llevar registros de los lotes o potreros, (historia del lote, con tratamientos efectuados y tipo de hacienda que pastoreo) fundamentalmente pensando en realizar controles estratégicos donde se economizan drogas y se evita el estrés con movimientos en corrales.
Los vermicidas no ovicidas necesitan 36 hs. en un piquete pelado siempre con agua para que se haga las descarga de huevos. Los vermicidas con acción ovocida necesitan 8 hs. para esterilizar los huevos dentro del aparato digestivo del animal
La conveniencia de utilizar endoectoparasitarios como el grupo de las ivermectinas, donde cubrimos un gran espectro de situaciones, el Closantel es una droga muy eficaz y necesaria (campos con Fasciola o Saguaype), haciendo dosificaciones tácticas lo largo del año.
Los piretroides /carbamatos son muy útiles para combatir la mosca de los cuernos y garrapatas.
Nunca subdosificar
La dosis de la tropa se basa siempre sobre el animal más pesado del lote.
Nunca al desparasitar se elimina el 100%, siempre sobrevive una población residual, por ello la importancia de la alternancia y/o combinación de drogas para ir eliminando la resistencia parasitaria.
Casi siempre existe infestaciones cruzadas o multiespecie.
En potreros sucios los animales desparasitados comienzan a reinfestarse a las 48 hs.
Todas estas estimaciones son pérdidas directas sobre el animal, pero hay que considerar también las pérdidas indirectas que ocasionan, como por ejemplo por mal aprovechamiento del forraje, menor resistencia, mayor tiempo para lograr pesos de faena, pérdida de calidad de la res, pobre desarrollo y baja fertilidad.
Conclusión
Un animal puede parecer sano, pero no siempre lo está.
Los parásitos internos podrían estar arruinando la producción sin aviso, cuando aparecen diarreas y edemas "síntomas clínicos" ya la perdida es grave. Es posible observar carencias crónicas como trastornos estacionales.
Hay que considerar el gasto energético y esfuerzo en las vacas en lactancia y la necesidad de proteína en la recría para hacer frente a las demandas de desarrollo y mantenimiento de su estado de salud.
Es tan necesario implementar un control parasitario como corregir la nutrición, adicionar raciones y suplementar con fuentes proteícas la dieta.
Este accionar es prioritario para estimular la recuperación de los animales y compensar las pérdidas.
Resulta indispensable trabajar para minimizar las posibilidades de perpetuar los parásitos en nuestros campos.
Recuerde que control implica mucho más que dosificar productos. Siempre hay que tener en cuenta que el principal enfermo es el potrero.
Las condiciones agroecológicas de la región central permitieron hasta ahora una producción de carne relativamente extensiva, con baja incorporación de insumos y baja rentabilidad.
Esta situación llevó a confundir una baja eficiencia productiva, resultante de una utilización subóptima de los recursos forrajeros, con una limitante o techo productivo de dichos sistemas.
En los últimos años, fue frecuente escuchar que quienes continuaban defendiendo el pasto como principal recurso forrajero para la producción de carne quedarían en la historia, y surgió en consecuencia una revalidación de los sistemas de feedlot.
La rápida suba del precio de los cereales dejó ver nuevamente que los engordes a corral tradicionales (70 % o más de grano) difícilmente puedan ser rentables en categorías con conversiones de 6:1 o 7:1 (kg. de MS por kg. de carne producido) y un precio del maíz superior a 255 $/t.
Sin embargo, engorde a corral en animales pesados no necesariamente debe ser sinónimo de altos niveles de grano.
Un sistema a corral basado en forrajes conservados de alta calidad + balanceado podría ser una alternativa interesante para algunos productores.
Lic Lorena Lobato / NewsAgro Argentina