Según el presidente de la entidad, Esteban Amat, la mitad de los 120
productores de tabaco criollo se vio afectada de alguna manera en la ultima
campaña y muchos perdieron la mitad de sus plantaciones y otros la totalidad.
En algunos casos, estas pérdidas impidieron a los productores cancelar los
salarios de los obreros que trabajaron en la última campaña.
En la campaña que está concluyendo, el promedio por hectárea escasamente
llegará a los mil kilos, teniendo en cuenta que se plantaron poco más de 960
hectáreas y se espera una producción que rondará el millón de kilos.
"Hay productores que perdieron toda la plantación y están muy
endeudados", afirmó Javier Sosa, dirigente tabacalero de Coronel Moldes.
El dirigente advirtió que "recibieron los insumos para pagar la cosecha y
no cosecharon nada entonces tampoco pueden comenzar la nueva campaña", al
tiempo que reclamó "una ayuda del Gobierno para poder seguir generando
trabajo".
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