Creada hace pocos años por las asociaciones de semillas de la Argentina, Canadá, Chile, Estados Unidos, México y Uruguay, la SAA busca promover "el mejoramiento genético vegetal, la producción y el comercio de semillas", explicó su presidente, el argentino
Carlos Basso, durante la presentación del Congreso.
Para Basso, la región reúne las tres condiciones necesarias para el desarrollo del comercio de semillas, consumo, producción y tecnología, por lo que tiene un "gran potencial futuro", aunque advirtió sobre la necesidad de parámetros o normas homologadas.
Por su parte, el uruguayo Diego Risso afirmó que "la integración regional de semillas y tecnologías está llamada a ser gravitante en el mundo, por ser ésta la única región con potencial a futuro de crecimiento de áreas agrícolas".
El Congreso, que se realizará los días 5, 6 y 7 de septiembre en un hotel porteño, estará dividido en cuatro grandes bloques temáticos, que abordarán las problemáticas de Tecnología, Comercio y Regulaciones y Educación y Propiedad Intelectual.
Para participar del encuentro ya se inscribieron más de 200 personas, la mayoría de ellas de países de América del Norte y Sur; además de representantes de Dinamarca, Holanda, Australia, Suiza y China; que asistirán a las charlas y a las rondas de negocios previstas.
"Esta participación y el alto nivel de los disertantes nos lleva a pensar que gran parte del éxito ya está asegurado y sólo queda que las empresas puedan fortalecer sus lazos comerciales y que podamos enriquecernos con los aportes que transmitan durante el Congreso", dijo Raúl Palmieri, presidente de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).
La SAA fue la última asociación regional en crearse, y coexiste con las asociaciones de semillas que representan los bloques de Asia, África y la Unión Europea respectivamente.
La industria semillera argentina comercializa cada año semillas por un valor que ronda los seiscientos millones de pesos y se estima que su potencial comercial supera los 3.000 millones de pesos.

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