Ayer, las autoridades sanitarias de Gran Bretaña habían trazado dos zonas de seguridad en torno a una granja en el condado de Kent y de un zoológico en un parque de aventuras del condado de Surrey.
Hasta ahora son 580 las cabezas de ganado sacrificadas desde que a principios de mes se detectara un nuevo brote de aftosa en el sur de Inglaterra.
Ambos casos se encontraban fuera de la zona de seguridad decretada por el gobierno británico el 3 de agosto en torno a la finca donde se detectó el primer brote.
La semana pasada se investigó una sospecha similar en otra granja, pero los análisis también terminaron por descartar la presencia del virus, recordó la agencia DPA.

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