La disminución en los rindes de la actividad ganadera, lleva a los productores a plantear la posibilidad de hacer agricultura, incluso en áreas marginales en donde se logran bajos rendimientos. Sin embargo, con un buen manejo de las praderas, se puede lograr la competitividad del sistema ganadero frente al netamente agrícola. En el marco de una jornada realizada en Laprida, el Ingeniero Fernando Pacín habló sobre la opción de tener praderas como un cultivo más, realizando una explicación a través de dos ejemplos.
La imaginación de dos campos distintos
Imaginando los suelos con aptitud agrícola de un campo de la zona del
Sudoeste de la provincia de Buenos Aires, dentro de éste se compararán los
resultados esperados de dos usos diferentes. Un caso sería el de una agricultura
continua estabilizada, con una rotación fija durante más de 30 años y por otro
lado, un campo con rotación en ciclos de 12 años de duración, con cuatro años de
praderas alternando ocho de agricultura.
Como primera medida, se tomarán rindes iguales, “los maíces que hagamos tanto en
el campo rotado con pradera como el de agricultura permanente serán de 48
quintales, soja de 22 y un trigo que va a dar 28 quintales”, ejemplificó Pacín.
De esta manera, a través de este rendimiento, el ingreso neto será tanto para el
maíz como para la soja de 1056$, y por cada hectárea de trigo 800$.

Las diferencias comienzan a notarse en los costos, no tanto en la soja, pero sí en trigo y el maíz. Pacín señaló que es por todos conocido que con 30 años de agricultura continua las dosis de fertilizantes necesarias son muchos mayores que en los suelos que tuvieron pradera.
Además hay una diferencia en el margen cuando el suelo está en rotación con praderas, “si tomamos el ciclo completo de 12 años para uno y otro, en 12 años de agricultura alternando los tres cultivos van a generar un total de $5876 de margen bruto”, explicó Pacín. En el campo que se rota con pradera se generará un margen de $4300 en 12 años por hectárea ya que sólo son 8 años de agricultura. De esta manera, se puede ver que la diferencia es de $1552 extra en el campo agrícola.

Con el objetivo de demostrar que hacer pradera como cultivo es otra opción, Pacín primero estableció que hay que generar el dinero suficiente para compensar las diferencias, que representan un promedio de 388$/ha/año.
Lograr el margen deseado
El margen ganadero es el ingreso que genera la ganadería menos el costo,
comenzando por el costo de las praderas y los costos para aprovecharlas.
De esta manera, implantar una pradera cuesta 400$/ha, lo que representan
100$/ha/año. El resto de los costos dependen del uso, de lo que uno realmente
decide hacer. El Ing. Pacín, estableció tres ejemplos: uno sería realizar una
invernada con verdeo de invierno, el cual cuesta 470$/ha además del costo de la
pastura. Otro sería invernada con feed lot, “se puede decidir eso ya que se hace
soja de segunda o no se quiere pisotear el rastrojo, pero el costo aumenta ya
que es más caro el grano”, lo que implica un gasto de 625$/ha. La tercera opción
es hacer cría con pastoreo de rastrojo, que es más barato, 170$/ha. Así, los
costos totales de las praderas para hacer invernada con verdeos son 570$/ha,
para hacer feed lot 725$/ha y para cría 270$/ha. A estos costos hay que sumar el
margen de 388$/ha/año que debo lograr, para saber cuantos ingresos debería tener.
Ingreso mínimo para alcanzar el márgen
Invernada con verdeos 388 + 570 = 958 $
Invernada con feed-lot: 388 + 725 = 1113 $
Cría con rastrojos: 388 + 270 = 658 $
Cómo llegar al margen


Para lograr el margen deseado se necesita saber cuántos animales hacen falta en cada hectárea, sabiendo que cada vaca de cría produce 324 pesos, si son terneros de destete comprados producen $356 y los de destete propio $378. “Sabiendo cuánto dinero quiero por hectárea y cuánto deja cada animal, realizo la división”, explicó el Ingeniero. De esta manera, se obtiene que para feed lot se necesitan casi tres cabezas por hectárea de pastura, de las cuales unas pocas van a estar en la pastura de invierno también y la mayoría en feed lot. Si la invernada es con verdeos, con 2,5 cabezas por hectárea de destete propio son 958$ de ingreso medio, dando así el margen que se necesita; y si uno pone vacas de cría, se necesitarían dos por hectárea de pastura, logrando generar 660$.
De esta manera, el Ingeniero Pacín llega a la conclusión de que en la zona los sistemas con praderas pueden obtener márgenes similares a los que las excluyen. Si bien al comparar el margen de la ganadería (388$) con el de la soja (680$) en un año hay una gran diferencia, si se compara en el lapso de 12 años, la ganadería no sólo gana 388$, sino que además le abarata 80$ al trigo y 100$ al maíz. De esta forma, se acreditan a la ganadería esos ahorros durante los otros 8 años para generar la misma cosecha, demostrando que en el paquete económico completo de la empresa no es un disparate tener praderas.
No todo es la economía, hay otros factores en juego
Además de las diferencias de márgenes hay que tener en cuenta dos aspectos, el capital necesario para lograrlos, así como lo que sucede en los suelos con ambos planteos.

El capital que hace falta para poder tener el planteo de agricultura
permanente es de alrededor de 484$/ha/año para encarar los costos agrícolas del
promedio de los cultivos a lo que se suman 120$ más por los costos de
administración, lo que significan 600$ de capital puestos sobre la tierra. “Pero
si el planteo es de 8 años de agricultura con 4 años de pradera ahí surge un
problema de capital diferente, porque para agricultura se gasta menos, ya que
son 4 años menos y la necesidad de fertilizante es menor. El gran tema es que la
ganadería no es más barata porque requiere sanidad, grano, pastura, alimentación,
personal, etc.; precisaría 190$/ha/año más, pero tiene el capital hacienda que
no es poca cosa”.
De esta forma, Pacín concluye que quien decide hacer una rotación con praderas
puede ganar lo mismo, pero la inversión es mayor.
Los gastos que se producen son 600$/ha/año para el que decide hacer agricultura
continua y 1000$/ha/año para rotación, cada uno sumado al capital tierra que hoy
tiene un valor de 7000$/ha. Con agricultura continua la rentabilidad es del
4.4%, mientras que la ganadería tiene menos porque gana lo mismo necesitando más
capital. Sin embargo la rentabilidad sobre el capital total no baja mucho, ya
que es el 4.2%.

Suelos
Hay que tener en cuenta dos nutrientes escasos como el fósforo y el nitrógeno,
además de la materia orgánica, un recurso importante para la estabilidad física
y la conservación del agua.
La materia orgánica le da porosidad al suelo, las raíces tienen mejor
circulación de aire y de agua, ayudando a retenerla. Las praderas con buenas
gramíneas reponen la materia orgánica que se consume durante el ciclo agrícola,
aunque la siembra directa de maíz y trigo prometen mantener un balance de
carbono equilibrado.
El fósforo es solamente un problema de costos, con los rendimientos actuales
para mantener constante su cantidad hacen falta 75kg de fosfato diamónico por
hectárea cada vez que se siembra maíz, 45kg/ha en la soja y con sólo 60kg/ha en
el trigo ya se compensa. En el caso de las praderas, los novillos también se
llevan fósforo, 6.8 gramos por kilo vivo que se sube a la jaula y por ende con
65 kg/ha las praderas están bajo control.
El caso del nitrógeno es más complicado. El balance del nitrógeno que se va del
campo con el que entra debe ser igual a su equivalente en urea. Un maíz que
rinde 48 quintales extrae del campo 170 kg de urea/ha, una soja de 22 quintales
extrae 130 kg de urea y un trigo de 28 quintales extrae 120 kg de urea. La
cuenta es positiva en una buena alfalfa ya que aporta 200 kg de urea por año.
En el trigo se puede aportar casi tanto N como se extrae, sobre todo en SD y en
el maíz, más de la mitad de la extracción se puede reponer, pero siempre se
pierden 20 o 30 Kg. de N. El gran problema es la soja, ya que es inevitable
perder 50 o 60 kg de N por cosecha. “Este problema aún no tiene solución, porque
es un problema argentino, nadie lo va a solucionar para nosotros”, opinó Pacín.
¿Tiene sentido la rotación con pradera?
En la zona Sudoeste de Buenos Aires se puede ganar la misma cantidad de
dinero con praderas o sin ellas. La ganadería agrega complejidad al sistema y
exige bastante mayor esfuerzo de administración, pero aporta diversificación y
estabilidad.
Así, el Ing. Pacín concluye que quien elija alternar con la ganadería va a
necesitar 400$ más por hectárea para ganar lo mismo y el que elija la
agricultura permanente va a perder nitrógeno de su suelo, salvo que incurra en
costos mucho mayores.
Por eso, si son limitantes la dedicación gerencial o el capital, la agricultura
permanente es una opción atractiva, mientras que si el capital está, y se
favorece la estabilidad económica (el capital hacienda constituye un fondo para
soportar los ciclos de nuestra economía) y la preservación del suelo, con
praderas se puede ganar lo mismo.
Por Santiago Rivas – Agrositio.com – Fuente AACREA