Los análisis realizados al ganado de la granja afectada dieron positivo,
según las autoridades, que indicaron que éste ya fue sacrificado.
Según la información suministrada por la agencia noticiosa alemana DPA, en un
radio de tres kilómetros se declaró zona prohibida y por precaución no se
permite el transporte de rumiantes y cerdos en Gran Bretaña, mientras que un
gabinete de crisis se ocupaba esta noche del caso.
El primer ministro Gordon Brown participó telefónicamente de la reunión desde su
lugar de vacaciones.
Una portavoz gubernamental aseguró que debe impedirse de cualquier manera una
expansión de la enfermedad.
La fiebre aftosa había sido detectada en Gran Bretaña por última vez en 2001.
En ese entonces se expandió a amplias partes de la isla y alcanzó también
territorio europeo.
La Comisión Europea, en esa oportunidad, estableció un día después del brote una
prohibición de exportación de carne británica a la Unión Europea.
Durante el brote tuvieron que ser sacrificados más de 600 mil animales, según
fuentes oficiales.
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