El ingeniero Manuel Ferrari, del INTA Pergamino explicó los distintos criterios a tener en cuenta para fertilizar el cultivo de maíz en la zona núcleo, durante una jornada realizada por el CREA Venado Tuerto. En ella analizó los principales macronutrientes para el maíz como Nitrógeno, Fósforo y Azufre, mientras que si bien no se refirió al Potasio, ya que no es muy importante, aclaró que en el futuro va a faltar, por lo que será necesario aplicarlo.
El maíz tiene un nivel de extracción muy alto, lo cual lleva a que el consumo de fertilizantes en nuestro país aumente a un ritmo de 150 mil toneladas por año, lo cual no alcanza ya que las cifras de extracción siguen siendo superiores a lo que se aplica. Por ejemplo, en la campaña 2004/05 fueron aplicados el 28%, 42%, 2% y 13% del nitrógeno, fósforo, potasio y azufre exportados, respectivamente, en maíz, trigo, soja y girasol, por lo que no se frena el deterioro químico, a lo que hay que sumarle la falta de eficiencia en muchas aplicaciones.

Manejo de la fertilización

Para comenzar a fertilizar, primero hay que hacer un diagnóstico de la fertilidad del campo, para analizar si es necesario aplicar nutrientes, dónde y cuanto. Luego analizar como hacerlo, que fuente emplear y en que momento.

Nitrógeno

Para realizar el diagnóstico de fertilidad de este nutriente, se pueden emplear distintos métodos, el más común de los cuales es medir la concentración de nitratos en el suelo hasta 30cm de profundidad, cuando el cultivo se halla en V5 o V6 (5 a 6 hojas), midiendo con nitracheck, antes de las 9 de la mañana y en día soleado. Con un nivel de 20ppm ya se alcanza el umbral crítico para lograr un rinde de unos 9000kg/ha en la zona núcleo, en otras puede varias de 17 a 26ppm dependiendo del suelo y el sistema de labranza.

Además para analizar la cantidad de nitrógeno se puede medir la clorofila en las hojas en V6, con un lector de clorofila (SPAD), determinando que con un índice de 50 a 51 unidades ya se alcanza un rinde de 9000kg/ha, aunque este índice depende de la temperatura.

Se pueden hacer además testigos y ensayos con alta fertilización a la siembra, para que el cultivo no tenga restricciones de nitrógeno y ver la diferencia en la lectura de clorofila en ambos, sacando el ISN (Índice de Suficiencia de Nitrógeno), no obstante este sistema no demostró ser muy confiable por el alto índice de error.

Midiendo la clorofila en distintos ensayos, fertilizando en distintos momentos del cultivo, el INTA Balcarce determinó que es posible fertilizar con nitrógeno en V6, alcanzándose mayores rindes que con una fertilización a la siembra con igual cantidad de nitrógeno. Esto permite fertilizar una vez que se determina la necesidad del cultivo midiendo el índice de clorofila en V6, minimizando las pérdidas que pueden ocurrir por escurrimiento, lixiviación, volatilización, etc.

La tercera forma de medición es a través de la concentración de nitratos en la savia de la base del tallo, con el cultivo en V6, con un umbral crítico de 2000ppm, aunque puede variar desde 900 hasta 4000, dependiendo la zona. Además de estos tres sistemas de medición de nitrógeno, se están evaluando otros, pero que aún no están debidamente probados.
El primero de ellos es la incubación anaeróbica del suelo a la siembra, por el cual se toman muestras de suelo de 20cm de profundidad a la siembra y se analiza el nitrógeno anaeróbico (Nan) con incubaciones anaeróbicas cortas (7 días a 40°C), determinando el contenido de nitrógeno mineralizado como amonio en el período, cuyo resultado es igual al nitrógeno aportado por mineralización. Los resultados de 43 ensayos realizados en Tandil en las campañas 1998/99 y 2001/02 indicaron que con menos de 48ppm hay una posible respuesta a la fertilización, mientras que luego de 24 ensayos efectuados en Azul, Tandil y Balcarce en las campañas 2003/04 y 2004/05 se pudo establecer un umbral crítico, en el que con un Nan mayor a 48ppm, el nitrógeno en el suelo más el aplicado debe ser igual a 162kg de N/ha; mientras que si es inferior a 48ppm, el umbral es igual a 131kg de N/ha.
El otro método nuevo para medición del nitrógeno es el Illinois Soil Nitrogen Test (ISNT), que se basa en aminoazúcares, los cuales son la fracción lábil del nitrógeno orgánico del suelo. Proviene de la descomposición de microorganismos, en los que forma parte de sus paredes celulares y esta fracción puede representar un 3-11% del nitrógeno orgánico del suelo. El problema inicial con este test era su dificultad para hacerlo, aunque luego se hizo una correlación entre el test del suelo y los aminoazúcares, logrando resultados de una manera más rápida. En los primeros ensayos en Argentina se determinó un umbral de 210ppm, lográndose una alta respuesta a la fertilización por debajo de ese nivel, aunque recién en la próxima campaña se harán evaluaciones mayores.

Tecnología de fertilización en siembra directa

Es importante determinar el momento en que se aplicará el nitrógeno, ya que desde la siembra hasta V6 (25 a 30 días) el cultivo absorbe poco y hay muchas pérdidas, mientras que luego de ese punto absorbe hasta 4kg/ha por día, de modo que, como se dijo más arriba, conviene aplicar el V6. Si se toma una medición en el período de emergencia del cultivo, no se sabe cuanto gana por mineralización o pierde de distintas formas hasta V6, que es cuando empieza la absorción importante.

En ensayos en los que se comparó el nitrógeno aplicado en la siembra y en V6, con una dosis importante de 180kg/ha, los resultados en rendimiento de maíz fueron los mismos.
Luego se hicieron ensayos con dosis variables de 0, 60, 120 y 180kg de N/ha como urea incorporada en el entresurco, variando la aplicación a la siembra o en V6. En suelos argiudoles no hubo gran diferencia entre el momento de aplicación y el rendimiento, aunque en hapludoles sí, ya que la lluvia que cayó entre la siembra y V6 lavó gran parte del nitrógeno. En suelos con textura intermedia también hay mejor respuesta en V6.

Como diagnosticar la necesidad a la siembra

Para saber cual es la necesidad del cultivo al momento de la siembra se pueden medir los nitratos en el suelo, lo cual nunca dio buen resultado. Otro método, que es poco práctico, es medir el balance de nitrógeno; otro es ver la disponibilidad inicial en el suelo (Nitrógeno más nitratos hasta 60cm de profundidad, más el Nitrógeno aplicado), mientras que la última forma de determinarlo es en base a los años de agricultura continua, la relación de precios Nitrógeno- maíz, humedad de suelo inicial, potencialidad del lote, etc.
Midiendo el Nitrógeno aplicado más el disponible en presiembra, se determinó que por debajo de 100kg/ha hay alta probabilidad de respuesta, entre 100 a 150kg/ha si hay más de 5 años de agricultura y pH menor a 6, hay más probabilidad que con menos de 5 años de agricultura y más de 6 de pH, mientras que por encima de los 150kg/ha de Nitrógeno, la probabilidad de obtener mejores rindes por la aplicación de este nutriente es muy baja.
En base a esto se buscó determinar umbrales críticos en base a ambientes de bajo y alto rendimiento (inferior o superior a 9500kg/ha respectivamente), determinando que para los primeros éste era de 133kg/ha, mientras que en los segundos era de 162kg/ha.

Una propuesta: refertilización tardía

Una propuesta del Ing. Ferrari consiste en definir el 100% de la dosis de Nitrógeno a aplicar en el lote sobre la base de alguno de los métodos anteriores en pre-siembra y luego aplicar un 50-75% de esa dosis total a la siembra, para posteriormente evaluar el estado de nutrición nitrogenada del cultivo en V5-6 (por ejemplo, mediante Nitratos en suelo) y determinar la necesidad de refertilizar. Como ventaja este sistema ofrece beneficios operativos, dado que no hace necesario refertilizar todos los lotes, posibilita una mayor precisión en el diagnóstico (“sintonía fina” en V5-6) y se minimizan los riesgos de pérdidas (lixiviación, anegamiento, etc.) asociados a la aplicación del 100% del Nitrógeno a la siembra. En estas mediciones, puede haber diferencias en la muestra en V6 si se aplicó en la línea de siembra, ya que si se toma la medición sobre la línea, el nivel de Nitrógeno será mayor.

En los ensayos, con 70kg de Nitrógeno a la siembra, hubo respuesta a la refertilización entre V8 y V10 y esta fue decayendo desde V12 a V14. Hoy existen máquinas con las cuales se puede entrar al cultivo en ese estado y el nivel de Nitrógeno en esa etapa se puede medir con un medidor de clorofila o un sensor remoto (Green Seeker) que se pasa a 1 o 1,2mts sobre el cultivo. Midiendo con ese sensor y refertilizando en base a los resultados hubo mucho más eficiencia en el uso sobre el total aplicado, especialmente lo que se aplicó en la refertilización. El Green Seeker mire el rinde esperado y cuanto Nitrógeno hace falta para llegar a ese rinde. Lo ideal es que el Green Seeker se instale en la pulverizadora y se vaya regulando el caudal de los picos en base a lo que va midiendo, trabajo que se está ensayando en el INTA.

Fuentes y localización del Nitrógeno

En Siembra Directa, la localización subsuperficial (incorporada) por debajo de la cobertura de rastrojos y a pocos centímetros de profundidad en el suelo es la ideal, ya que hay menos pérdidas. En la aplicación superficial, tanto al voleo o en bandas, las pérdidas pueden ser temporarias por inmovilización microbiana o intercepción del rastrojo, disminuyendo los rindes en esa cosecha, y permanentes por volatilización. Además en la aplicación superficial la urea tiene mayores pérdidas que el nitrato de amonio.

Otros nutrientes

Fósforo

El nivel crítico para el maíz es de 13,5ppm aunque se han encontrado otros umbrales críticos de entre 12 a 17ppm. Si la aplicación se realiza toda en banda, habrá una diferencia de entre 10 hasta 80ppm a 10cm de distancia de la banda. En maíz lo recomendable es aplicarlo al voleo o ponerlo en bandas más cercanas al sembrar trigo y que luego quede para el maíz. De acuerdo a ensayos realizados, la aplicación en banda o al voleo dio similares resultados.

Azufre

Hay lugares con respuesta muy marcada a la fertilización con azufre, depende del suelo, ya que en algunos con 7ppm ya se obtuvo respuesta y en otros con 5,8ppm no la hubo. Es muy difícil asociar la disponibilidad con la respuesta, a pesar de que se han probado muchas formas de hacerlo, porque los estersulfatos se liberan con mucha facilidad. La recomendación es probar en cada ambiente, con testigos, evaluando rindes y haciendo bancos de información. Todas las fuentes de Azufre para fertilización son aptas, aunque las que tienen mucha cantidad lo tienen en forma elemental, que lleva meses hacerlo disponible.

Otros nutrientes

Tanto el Boro como el Zinc dieron respuesta en ensayos, el primero con 0,5kg/ha y el segundo con 6kg/ha, aunque todavía falta saber sobre que base aplicar, los métodos de rangos positivos no están del todo validados, por lo que también se recomienda armar bancos de datos locales en base a ensayos.
Lo importante es saber que si están cubiertas las necesidades de Nitrógeno, Fósforo y Azufre, siempre va a haber respuesta a los micronutrientes.

Por Santiago Rivas – Agrositio.com