Durante una recorrida a campo realizada por el CREA San Manuel, en la zona de Mar y Sierras, se mostraron diversos ensayos que abarcaron la fertilización nitrogenada en el cultivo de girasol e intersiembra girasol soja, como dos puntos a tener en cuenta para mejorar el rendimiento de este cultivo.

Fertilización nitrogenada

Originalmente, en lotes rotados con pasturas o labranzas y rendimientos medios inferiores a los 2500 kilos, fue suficiente fertilizar al girasol con pocos kilos de fosfato diamónico como arrancador. Sin embargo ese escenario es pasado. El aumento de la agricultura, los rendimientos crecientes con mayores extracciones de nutrientes, los balances de nutrientes negativos, el adelanto en las fechas de siembra y la Siembra Directa que generó suelos más fríos, retardando la mineralización, llevaron a que aumenten los requerimientos del girasol. Además, hoy la potencialidad de un aumento en los rendimientos por avances genéticos mantienen ese crecimiento en la demanda de fertilizantes. La Siembra Directa reduce además la tasa de mineralización y la retarda, que en particular para el Nitrógeno significa una disminución de 30 a 50kg de N/ha por la ausencia de labranzas y otros 15kg de N/ha por no escardillar.

Ensayos zonales

El Ing. Agr. Alfredo Lange, asesor del CREA Nicanor Otamendi, trazó un panorama sobre los distintos ensayos de fertilización que realizaron con 150kg de urea en distintas aplicaciones, en el Establecimiento El Caburé, en San Manuel.
Lange explicó que como primer punto aplicaron para todos los ensayos 100 kg de fosfato diamónico en cobertura total, de modo que el cultivo ya esta recibiendo 18 kg de Nitrógeno con esa fertilización. Después se realizaron cuatro tratamientos distintos. Uno de ellos se dejó como testigo, sin agregarle urea y en los otros tres se aplicaron 150kg de urea, en tres formas distintas. En un caso la aplicación es a la siembra, en otro es en 6 hojas (V6) y en el tercer caso es una aplicación dividida de 75kg a la siembra y otros tantos en 6 hojas. Si bien explicó que al momento de la exposición no había una apreciación clara de las diferencias, Lange aclaró que en girasol las diferencias visuales no se traducen en diferencias en rendimiento.

Además agregó que sobre 12 ensayos realizados en zonas próximas a Tandil con dos niveles de fertilización nitrogenada, 30 y 60 kilos, cuatro de ellos dieron alta respuesta, verificándose que con la dosis máxima dan 760 kilos de respuesta, lo que es muy importante, aunque coincide en lotes que tienen muchos años de agricultura (más de 18 años).
En el otro extremo hay cinco ensayos que no dieron respuesta, en donde los años de agricultura que tienen van entre 3 y 8, mientras que entre los de baja respuesta en promedio tienen de 3 a 5 años de agricultura, con respuesta a los primeros 30 kilos aplicados (un aumento del rinde de 335kg/ha) y no ya a los 60 kilos (donde en promedio el rinde cayó 49 kg/ha).

En el Centro de Excelencia de Miramar en los últimos 4 años también se realizaron ensayos en lotes con alta historia agrícola de Siembra Directa, estudiando aplicaciones de 60 Kg. de fosfato diamónico a la siembra, sin urea o con 100kg a la siembra más 50 en seis hojas. Las diferencias que se generaron en los 4 años son un aumento promedio del orden de los 750 kilos en el rinde a favor de estos niveles de fertilización, o sea que con el costo de los 150 kilos de urea, resulta altamente rentable esa respuesta. “Los ensayos son todos con Siembra Directa” aclaró Lange. De este modo afirmó que en lotes con poca o ninguna historia agrícola las respuestas son bajas o nulas, mientras que aquellos en donde hay una larga historia de agricultura en Siembra Directa, se logran efectos de gran magnitud.

¿Cuanto aplicar?

“El problema es como definir las cantidades a aplicar de acuerdo a cada ambiente, si bien no hay posibilidades de respuestas concretas, poco a poco vamos tratando de detectar cuales son los motivos que hacen que las necesidades de fertilización hacen que aumenten o disminuyan” resaltó Lange, quien señaló que los puntos que se deben tener en cuenta para hacer predicciones sobre la fertilización necesaria son el uso de Siembra Directa, la cobertura de rastrojo, años de agricultura, años en Siembra Directa, antecesor, fecha de siembra, análisis de suelo (nitratos y N anaeróbico – Nan- a la siembra), profundidad de suelo, temperatura en octubre y noviembre y el rendimiento posible esperado.

Requerimientos

El girasol tiene en la etapa vegetativa prácticamente los mismos requerimientos de nitrógeno que el maíz, aunque la gran diferencia con el maíz es que en este último la mayor parte de los requerimientos totales se originan a partir de ahí. Sin embargo hasta floración (unos 75 días desde la siembra) hay que llevarlo como si se tratara del maíz, “por eso las fertilizaciones que estamos ensayando son en general tempranas, para asegurarnos que haya floración con la lluvia y que esté disponible para el cultivo durante la etapa crítica. La fecha que vale para la urea es la de incorporación para la lluvia. Con los datos de este lote, hicimos un listado sobre a qué elementos nos remitimos para decidir si los requerimientos de fertilización nitrogenada pueden ser mayores o menores”, explicó, al tiempo que agregó que “todo lo que esta en SD aumenta considerablemente la probabilidad de que requiera fertilización nitrogenada por la no remoción y la cobertura que mantiene el suelo frío. La cobertura de rastrojo también contribuye y los años de agricultura. También el cultivo anterior puede determinar que haya habido una extracción mucho más importante.”

Fecha de siembra

La fecha de siembra es un punto muy importante, que puede aumentar considerablemente la necesidad de fertilización, cuanto mas temprana sea la siembra, el cultivo arranca un poco mas frío por las bajas temperaturas, por lo que se está dependiendo más de la oferta de fertilizante. En los ensayos Lange explicó: “hacemos generalmente a la siembra un análisis del suelo donde un dato que nos informan es el de los nitratos. En este caso tiene un alto nivel, son 111 kilos. También este lote tiene alto el valor del Nitrógeno anaeróbico, que da una idea de cuanto Nitrógeno puede brindar el suelo por mineralización al cultivo durante el ciclo.” Esta sería la oferta de Nitrógeno que se tiene al momento de sembrar y da una idea de qué potencialidad tiene para ir entregándolo durante el resto del ciclo del cultivo. Este punto sería un valor alto, valores bajos serian desde 50 para abajo.

Rinde esperado

El otro factor que importa es el rendimiento esperado para este tipo de suelos, que en este caso lo han estimado en 3000 kilos. Este dato brinda un cuadro de situación, en donde podemos ver que hay razones que indicarían un requerimiento importante de fertilización pero compensado por otros elementos, que estarían indicando un nivel de suficiencia bastante alto, “con lo cual nos podemos imaginar que un lote como este nos estaría dando una respuesta de una fertilización moderada que podría llegar a ser entre 60 a 80 kilos de urea a la siembra.”

Momento de aplicación

Las aplicaciones tempranas, anteriores a la siembra, tienen como ventaja aprovechar el tiempo ocioso de los tractores y el personal. Al igual que lo aplicado durante la siembra (profundo, con sistema Baumer) o pocos días después, dan la mayor seguridad de incorporación en profundidad por las lluvias, a tiempo para que el cultivo lo disponga durante la etapa vegetativa temprana. El inconveniente puede ser una menor eficiencia de utilización, por lluvias muy abundantes que causen lavado de nitratos en profundidad u otras vías de pérdida o inmovilización. También ante escapes de malezas que se benefician con el fertilizante. Para las aplicaciones en cobertura es una época fresca y con lluvias frecuentes que reducen las pérdidas por volatilización.
Para la aplicación en V6, V8 o posterior, si el nivel de nitratos a la siembra es bajo, la aplicación en 6-8 hojas puede dejar un bache nutricional inicial. El estado de desarrollo del cultivo al momento de la aplicación del fertilizante no significa que le quede disponible a partir de entonces, pues no habrá incorporación del fertilizante hasta que ocurran lluvias suficientes. Si se demoran, pueden determinar un período de deficiencia para el cultivo que sea irreversible. Si tarda en llegar la primera lluvia de 20mm o más, y ya con mayores temperaturas, el fertilizante en cobertura queda más expuesto a pérdidas por volatilización. Tiene como ventaja que la decisión de aplicar el fertilizante y el ajuste de la dosis se hace con la certeza de tener implantado un buen cultivo con potencial para responder.
Si se hace una aplicación dividida, la situación ideal para el cultivo sería que la provisión del nutriente fuera acompañando la evolución de sus requerimientos, y las aplicaciones divididas aproximan a ese óptimo. Tiene como ventajas que se evita la eventual deficiencia temprana y permite observar la evolución del cultivo para decidir la aplicación complementaria. Como inconveniente está el costo adicional de la segunda aplicación

Intersiembra Girasol- Soja

La segunda parte de los ensayos con girasol estuvieron a cargo del Ing. Juan Pablo Monzón y fueron dedicados a la intersiembra de girasol con soja, probando estructuras, diferentes arreglos y combinaciones de hileras de girasol e hileras de soja, distintas a lo que estaban haciendo hasta el momento.
“Con el intercultivo girasol- soja comenzamos a trabajar hace 3 años atrás, la idea surgió a partir de datos que teníamos de la UBA, que estaban viendo que en hileras de girasol espaciadas, a una misma densidad, estaban rindiendo igual que en hileras sembradas a 70 cm. Eso se debía que al sembrar a una misma densidad con espaciamientos mas amplios, tenemos una mayor densidad dentro de la hilera, las plantas tienden a detectarse entre sí en la hilera, a volcarse hacia el entresurco y a interceptar una cantidad de radiación que es bastante similar a la que recibirían a 70 o 52cm, por lo tanto los rendimientos no caen en forma considerable y en muchos son iguales” explicó Monzón. Sobre la base de este estudio surgió la idea de sembrar girasol con amplios espaciamientos y dentro poner un cultivo de soja.
“Nosotros estábamos sembrando un girasol a principios de octubre, cosechándolo a fines de febrero, todavía nos quedaban uno o dos meses mas de estación de crecimiento que podrían ser aprovechados y los estábamos desaprovechando. Con esta combinación de girasol y soja estamos aprovechando ese período”.
A su vez la intersiembra es una forma de poder diversificar los riesgos que existen tanto en el periodo crítico del girasol como el de la soja, “no estamos dependiendo de que nos llueva si o si en un momento, sino que estamos teniendo dos momentos dentro del cultivo. Estamos tratando de verlo no como dos cultivos separados, sino como un conjunto que es un intercultivo girasol- soja.”

Otra de las cuestiones importantes para trabajar con este sistema es la disponibilidad de materiales resistentes en el girasol y a su vez está la posibilidad de hacer un control único con herbicidas que permita controlar tanto las malezas de girasol, como las que van a venir después para la soja.
El girasol se sembró lo más temprano posible, en los primeros días de octubre, apuntando a una densidad de 30 mil plantas, que es una densidad de equilibrio para la intersiembra, “si aumentamos la densidad de girasol seguramente vamos a tener mas respuesta en rendimiento de este cultivo” explicó Monzón., agregando que “el girasol en estos sistemas responde en forma casi lineal, a mas densidad mas rendimiento, pero a mas densidad lo que vamos a tener es un mayor sombreo en el cultivo de soja, por lo tanto es una función inversa al rendimiento de soja”. De esta manera la densidad sembrada asegura un buen rendimiento de los dos cultivos.

En cuanto al control de malezas explicó que están trabajando unos 20 a 30 días después de la siembra, con la aplicación de los herbicidas tomando en cuenta un periodo de carencia de unos 20 a 15 días antes de la siembra de la soja, lo cual se hace unos 50 días después de la siembra de girasol, cuando éste tiene cuatro pares de hojas a 50 cm de altura, ya que sería el ultimo momento en el cual se podría entrar con una sembradora para la soja. De esta forma, sembrando en el último momento, tratan de separar lo máximo posible los períodos críticos de la soja con el de girasol; que se superpongan lo menos posible, “lo ideal es tratar de cosechar el girasol cuando la soja recién esta empezando a florecer. Si estamos cosechando el girasol en ese momento, nos estamos asegurando un rendimiento de 2500kg/ha de soja., si empezamos a cosechar después las caídas de rendimiento son cada vez más pronunciadas y por cada día que nos estamos atrasando en la cosecha del girasol, son 20 o 25 kilos de soja que se pierden” advirtió Monzón.

Los materiales de girasol con los que están trabajando son lo más cortos posibles o de ciclo intermedio, que son girasoles no tan foliosos, lo cual permite una mayor llegada de luz al cultivo de soja. Los materiales de soja son de grupo 4 y lo más petisas y ramificadoras posible, porque van a estar creciendo con mucho sombreo y si la soja crece demasiado en altura, seguramente va a tener una alta posibilidad de volcarse y después no se pueda llegar a cosechar.
Hasta el 2006 trabajaban con estructuras de girasol a 1,56 y en la última campaña empezaron con diferentes tipos de estructuras, una de ellas con 2,10mts entre las hileras de girasol y en vez de tener una hilera, ahora hay dos. Hay otras combinaciones que son dos hileras de girasol, una de soja y luego otra de girasol, sembrados también a 2,10. “La idea de las distintas alternativas es ver si a través de diferentes estructuras podemos lograr un mejor rendimiento de los dos cultivos” subrayó Monzón y continuó diciendo que “otra cosa importante es que en las estructuras con las que estábamos trabajando a 1,56 metros, uno de los problemas que podemos tener en la cosecha son las cañas de girasol que quedan, que después van a ser un problema en la cosecha de soja. Cuando teníamos sembradas a 1,56 pasaba la cosechadora, pisaba un surco de girasol, otro no y el siguiente si, y los surcos de girasol que quedaban sin pisar los teníamos que tratar de pisar con un rolo para después no tener problemas con la caña en la cosecha de soja. Con este tipo de estructuras a 2,10 la cosechadora pasa y pisa todas las hileras de girasol.” Por último agregó que otra opción que están tratando de hacer es cosechar el girasol en un mismo sentido, para que las cañas queden todas orientando hacia el mismo lado; luego se cosecha de la misma forma la soja.

Por Santiago Rivas – Agrositio.com – Fuente AACREA