Un suelo bajo un agroecosistema determinado está en equilibrio cuando se mantiene el balance entre el carbono que se fija por fotosíntesis y el que se pierde por oxidación de la materia orgánica.

Los suelos agrícolas han perdido gran parte de su contenido de materia orgánica a causa de la erosión, laboreo, excesivo pastoreo, quema de rastrojo, enfardado, etc. Para revertir este proceso y aumentar la fertilidad del suelo es indispensable incrementar su contenido de materia orgánica. Cómo llevar a cabo esta meta fue el punto tratado por Carlos Crovetto Lamarca, chileno y especialista internacional en Siembra Directa, perteneciente al CEDECELA (Centro de Desarrollo de la Cero Labranza), en el marco de una jornada realizada por el CREA Roque Pérez – Saladillo y la Regional Centro II Sur de AAPRESID.


La importancia de dejar el rastrojo sobre el suelo se debe a que durante su
descomposición, las bacterias citófogas generan compuestos coloidales
poliurónicos que mejoran su estructura, mientras que estos compuestos coloidales
se degradan fácilmente con la labranza del suelo, reduciendo el contenido de
carbono del mismo.
La fertilidad del suelo depende del rastrojo y del humus, pudiéndose lograr esta
fertilidad por la vía endógena o exógena, aunque la naturaleza lo hace sólo por
la primera de éstas, a través de los residuos de plantas y animales, que
contribuyen a la fertilidad del suelo y a mejorar su estructura. Crovetto señaló
que “el suelo, como un ente vivo, requiere ser alimentado diariamente, al igual
que las vacas lecheras o las gallinas ponedoras, esta es la única forma de
mantenerlo productivo, en términos económicos sustentables. La naturaleza nos
enseña cómo entender mejor a la cero labranza, aunque es importante que el
productor esté consciente de lo que hace.
Los componentes básicos de la nutrición de los suelos y la fertilidad de las
plantas son partículas coloidales (menores a 2 micrones) compuestas por arcillas,
sesquióxidos, humus y calcio. Sin estos últimos dos elementos los suelos pierden
sus propiedades agronómicas fundamentales.
Variación de la Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC) en relación a los coloides del suelo bajo tres sistemas de manejo en ensayos en Chequen, Chile
|
SISTEMA DE MANEJO |
PROF. (cm) |
CIC TOTAL |
CIC M.O.* |
CIC ARCILLA** |
|
Meq100 g |
||||
|
TRADICIONAL 5 años trigo |
00 - 05 |
11 |
2,83 |
8,17 |
|
05- 10 |
11 |
2,47 |
8,53 |
|
|
10 - 20 |
11 |
2,00 |
9,00 |
|
|
PRADERA (+15 años)
|
00 - 05 |
16 |
9,11 |
6,89 |
|
05- 10 |
10 |
3,97 |
6,03 |
|
|
10 - 20 |
10 |
2,27 |
7,73 |
|
|
CERO LABRANZA 20 años Trigo - Maíz |
00 - 05 |
20,82 |
13,45 |
7,37 |
|
05- 10 |
16,04 |
8,71 |
7,33 |
|
|
10 - 20 |
17,36 |
8,83 |
8,53 |
|
* CIC DEBIDO A LA MATERIA ORGANICA
** DEBIDO A LA ARCILLA
Fuente: CEDECELA
Las enzimas y el rastrojo sobre el suelo
Crovetto definió a las enzimas como metabolitos secundarios que la microbiología y fauna del suelo generan. Son agentes catalizadores vitales en la fisiología del suelo y de las plantas
Actividad biológica comparativa bajo tres sistemas de manejo de suelos en Chequen
|
Manejos |
Profundidad (cm) |
Actividad Fosfatásica ug PNF/g.s.s.* |
Hongos (x 105) total soluble** |
Bacterias (x 105) total soluble** |
|
Tradicional 5 años |
0 - 5 5 - 10 10 - 20 |
133 200 168 |
1,6 0,3 |
1,0 0,3
|
|
Praderas + 15 años |
0 - 5 5 - 10 10 - 20 |
452 280 178 |
2,2 0,4 |
2,4 0,5 |
|
Cero Labranza 7 años |
0 - 5 5 - 10 10 - 20 |
680 301 340 |
3,73 1,23 |
5,86 2,96 |
* Microgramos de Paranitrofenol por gramo de suelo seco
** Hongos y bacterias solubilizadoras de fosfato tricálcico
Fuente CEDECELA
Estudio comparativo de la actividad enzimática de un suelo alfisol en pradera y cero labranza (Chequén)
|
Suelo |
Profundidad (cm) |
Carboxime- tilcelulasa |
Arilsulfatasa |
Ureasa |
|
Pradera 30 años |
0 - 5 5 - 10 10 - 20 |
0,2278 0,2076 0,1274 |
0,1213 0,1061 0,0734 |
12,89 11,87 4,03 |
|
Cero Labranza 4 años |
0 - 5 5 - 10 10 - 20 |
0,1527 0,0864 0,0587 |
0,1224 0,0777 0,0477 |
9,47 4,24 5,82 |
|
Cero Labranza 7 años |
0 - 5 5 - 10 10 - 20 |
0,1613 0,1145 0,0113 |
0,1443 0,1078 0,0554 |
14,06 13,17 3,86 |
|
Cero Labranza 20 años |
0 - 5 5 - 10 10 - 20 |
0,3406 0,2152 0,0633 |
0,3260 0,2177 0,0585 |
24,86 13,92 4,20 |
Carboximetilcelulasa se expresa como: umoles de glucosa x g-1 x
ha-1
Arilfulfatasa se expresa como: umoles de PNF x g-1 x ha-1
Ureasa se expresa como: umoles de NH3 x g-1 x ha-1
Fuente: CEDECELA
Las micorrizas
Son hongos que asociados a las raíces de algunas plantas forman micorhiza (hongo-raíz)
y sus funciones fisiológicas son importantes en la nutrición de las plantas. Los
hongos micorrízicos se pueden inocular en el suelo, lo que favorece el
desarrollo de las plantas
Las micorrizas se pueden clasificar por su estructura y morfología en:
Ectotróficas y Endotróficas.

Las primeras son aquellas que forman un manto que rodea la raíz de la planta.
En este caso el desarrollo del hongo se produce a nivel intercelular, formando
lo que se denomina “Red de Hartig”. Las ectomicorrizas abundan en las especies
forestales.
Las Endotróficas son las llamadas MVA, pueden desarrollarse fuera de las células
(Intercelulares) o dentro de las mismas (Intracelulares), en la raíz de la
planta.
Forman dos órganos importantes: la vesícula y el arbúsculo. La vesícula es un
depósito acumulador de carbohidratos (energía) que la planta suministra al hongo,
función indispensable en esta simbiosis, mientras que el arbúsculo es la
conexión endógena que entrega los nutrientes a la planta, captados por la MVA.

Las plantas no necesariamente requieren de hongos específicos, aunque ciertos
hospedantes endófitos pueden formar asociaciones preferenciales. Entre los MVA
las especies más estudiadas son las glomus, gigasporas y acaulosporas.
Los beneficios para la planta hospedante cuando está micorrizada son una mayor
resistencia a la sequía, mayor resistencia a temperaturas extremas, mejora la
absorción de nutrientes poco móviles en el suelo como P, Cu, Zn, S, Ca y B,
atenúa los cambios negativos en el balance de nutrientes como también de
compuestos tóxicos en el suelo, induce a la síntesis de hormonas vegetales,
mejora la resistencia de la planta a enfermedades radicales y aumenta la
eficiencia de otros simbiontes como bacterias del género Rhizobium en plantas
leguminosas.
Las Glomalinas
La generación de glicoproteínas llamadas Glomalinas, son exudados de las hifas de las micorrizas, que ayudan a mejorar la estructura del suelo, se generan en el perfil del suelo, siendo fácilmente degradables por la labranza.
Glomalina total y extractable, densidad de micelio y espora de HMA en un alfisol con manejo de 4 a 20 años bajo Cero Labranza
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Suelo |
Horizonte (mm) |
Glom. tot mg. g.s.s -1. |
Glom. extr. mg. g.s.s -1. |
Densidad de micelio m mL-1 |
Esporas MA nº 100g.s.s-1 |
|
4 años CL |
0-5 |
1,80 |
1,37 |
14,8 |
168 |
|
7 años CL |
0-5 |
1,84 |
1,17 |
15,6 |
299 |
|
20 años CL |
0-5 |
3,59 |
2,03 |
19,3 |
245 |
|
Pradera 30 años |
0-5 |
2,07 |
1,41 |
13,3 |
246 |
Fuente CEDECELA
Ambientes negativos en la proliferación de hongos micorrízicos
Crovetto explicó que para el desarrollo de las micorrizas es necesario que estén dadas las condiciones de suelo necesarias, en ese sentido la labranza del suelo afecta la viabilidad de las esporas del hongo. Otros problemas son un bajo contenido de materia orgánica del suelo, pH del suelo ácido o alcalino, aplicaciones de fosfato monocálcico o soluble o la concentración en la línea de siembra de fertilizantes solubles.
Fijación biológica de Nitrógeno del aire
Este es otro punto fundamental a tener en cuenta a la hora de mantener o
mejorar las condiciones del suelo, dado que la fijación biológica del Nitrógeno
(N2) al suelo es un fenómeno de gran importancia en la economía del mismo. Se
pueden distinguir dos formas de hacerlo, una por simbiosis mutualista entre
Leguminosas y Bacterias y la otra por la fijación de N2 por vía libre o no
simbiótica.
En el caso de la simbiosis mutualista la leguminosa suministra materiales
lípidos a la bacteria y ésta por vía endógena aporta nitrógeno a la planta.
El adenosín trifosfato (ATP) es vital para que la bacteria pueda fijar N2
atmosférico. Para que este fenómeno suceda es indispensable que el suelo tenga
suficiente energía y fosfato fisiológico (H2 PO4). Esto ayuda a formar ATP en
los tejidos de las plantas.
Con respecto a la fijación de N2 por vía libre o no simbiótica se pueden
distinguir dos formas:
Una es por bacterias de vida libre que pueden quebrar el triple enlace que une a
la molécula de N2. Las bacterias azotobacter, azospirillium y otros organismos
también pueden fijar N2, siendo éstas las más importantes en el proceso.
Al igual que las bacterias simbióticas, requieren de ATP para fijar nitrógeno en
el suelo, un medio edáfico equilibrado y un pH cercano a 7.
La otra forma de fijar N2 por vía libre o no simbiótica es la asociación exógena.
Este proceso es similar al anterior, pero es más activo en plantas Carbono 4
(C4). El maíz, sorgo, caña de azúcar y otras plantas C4 que exudan por sus
raíces compuestos ricos en energía y proteínas, son asimilados por el
azotobacter, lo que favorece la producción de nitrógeno para el suelo.
El rastrojo, alimento del suelo
La siembra directa favorece estos procesos al entregar por medio de sus
rastrojos más energía y fósforo al suelo, en beneficio de las plantas
cultivadas. Los suelos agotados por el menor contenido de materia orgánica no
generan los nutrientes esenciales para las plantas.
Crovetto destacó que “el suelo hidroliza los fertilizantes y los procesa con
enzimas que su microbiología y mesofauna generan. Por eso los nutrientes del
suelo no son los fertilizantes, el carbono contenido en los rastrojos es su
alimento. El grano es para el hombre y la paja es para el suelo. 1mm de suelo
orgánico agregado por año significa un 0,2% de aumento en la materia orgánica”
sostuvo, finalizando su exposición sentenciando que “no podemos alimentar al ser
humano si no nutrimos nuestro suelo.”
Por Santiago Rivas – Agrositio.com – Fuente AACREA