En el marco de una jornada organizada por la Zona Este de AACREA en la localidad de Lobos, el Ingeniero Carlos Llamosas, asesor del CREA Samborombón, analizó los costos comparados de las diferentes reservas de forraje en la zona, para determinar cuáles son las más adecuadas, tanto por sus costos como por los beneficios que cada una aporta. En ese sentido opinó que no hay una reserva mejor que otra, sino que todo depende para que se la requiera, si es para aportar energía, proteína o materia seca, de modo que los diferentes tipos de reservas se complementan. En la zona se hacen como reserva forrajera silos de maíz, rye grass, sorgo forrajero, granífero y soja, silo bolsa de rye grass, heno de moha y de pradera, además del maíz en grano. Para calcular los costos, se tuvo en cuenta el rendimiento promedio de la zona y en el caso de las praderas se consideró que duren cuatro años, además de un 50% extra de costo de mantenimiento que incluyen una desmalezada y una fertilización con fósforo por año. Llamosas consideró que el pasto debe ser la base para la alimentación, debido a su mayor digestibilidad y conversión que otro alimento, el menor costo por kilogramo de materia seca, proteína bruta y energía metabolizable. Las reservas, entonces deben emplearse para hacer eficiente y sustentable a la empresa. Teniendo en cuenta el costo de implantación más confección de las reservas en pesos por hectárea, las más baratas son tanto el heno de moha como el de pradera, mientras que el silo de maíz es la más cara.

Sin embargo, la alta producción de materia seca del maíz y el sorgo forrajero hacen que los costos por tonelada de materia seca producida para el silaje de ambos cultivos (en el caso del maíz tanto de grano como de planta entera) sean los más bajos, mientras que el silaje de rye grass y el sorgo granífero son los más altos.

Si estos valores se miden teniendo en cuenta la digestibilidad de los alimentos, la ventaja del maíz es más evidente, ya que tanto el silo de planta entera como el de grano son los más económicos midiendo los pesos por tonelada de materia seca digestible. En cambio, el silo de sorgo granífero, junto al heno de moha o de pradera son los más caros, debido a la baja digestibilidad y la baja proporción de materia seca del heno.
Llamosas hizo la siguiente medición en base a la proteína bruta de cada alimento, en donde los resultados fueron favorables al silo de soja y el rye grass tanto en silo puente como en bolsa, ya que las leguminosas son mejores productoras de proteínas.

En cambio, si se mide en base a las megacalorías de energía metabolizable, el maíz vuelve a ser el más barato. Estos puntos hay que tenerlos en cuenta de acuerdo a la época del año, ya que en verano falta proteína y en invierno energía. Por otra parte, si lo que se busca es aumentar la carga, el objetivo es tener mayor materia seca.


En la imagen 6 se puede ver la comparación de los costos de cada sistema de reservas, el rendimiento por hectárea en el momento de la confección, midiendo las pérdidas por la extracción y distribución, la digestibilidad, niveles de proteína y energía de cada uno.
Ensayos de pastoreo
Además, Llamosas expuso los resultados de distintos ensayos de pastoreo y promoción de rye grass en la zona, un sistema que se empezó a emplear a partir de los años noventa en la zona de la cuenca Abasto Sur, en donde los suelos son overos y pobres, con hasta un 30% de suelos buenos en lomas en las cuales es posible hacer alfalfa y praderas coasociadas. Los resultados del rye grass en algunas variedades fueron mejores que la avena, sobre todo si se fertiliza con fósforo y se refertiliza con nitrógeno. En ensayos sobre rejuvenecimiento de rye grass durante siete años, se alcanzaron niveles de proteína (22,6%), digestibilidad de la materia seca (hasta 77,6%) y energía (hasta 2,8Mcal) en el tercio superior de la planta similares a los del trébol blanco.

En la imagen 7 se ven los valores por estación del primer y segundo tercio
del rye grass, comparados con el trébol blanco. Con los resultados de estos
ensayos, Llamosas recomendó planificar el forraje con un 60% de praderas de
primer a tercer año, un 20% con verdeos de invierno o verano y otro 20% con
rejuvenecimientos o promociones.
En la zona, en los lotes malos se puede hacer lotus con rye grass, mientras que
en las muy malas como bajos salinos, el pelo de chancho se puede reemplazar por
agropiro y melilotus. Además, Llamosas destacó la importancia de la soja como
excelente antecesor de la pradera, que también se puede pastorear.
El control de malezas es un punto fundamental a tener en cuenta, ya que por
ejemplo una pradera sin gramón produce 5,4 veces más pasto que aquella que lo
tiene.

Para el control del gramón hay que saber cuándo aplicar el glifosato, que debe ser cuando el peso seco de la planta es mayor en la parte aérea que en las radículas, ya que a partir de ahí traslocan las sustancias de reserva desde las hojas hacia las raíces. En la zona Este de AACREA lo ideal es aplicar el glifosato en febrero y marzo.

Otro factor fundamental es la fertilización, para lo cual hay que tener en
cuenta el sinergismo entre el fósforo y el nitrógeno, el último de los cuales
está condicionado a la base de fósforo que hay en el suelo. En la promoción de
rye grass lo que se arrojó fue fosfato diamónico más urea. Además en la tolva de
fertilización se agregaron 2kg de trébol blanco y 2kg de lotus, ya que es 50$/ha
más barato que sembrarlo luego, a pesar de la pérdida de eficiencia. Esta
siembra se hace al tercer año del rejuvenecimiento del rye grass, cuando queda
muy poco gramón. La promoción se realiza dejando sin pastorear el rye grass
durante unos días en noviembre para que semille, cuando aparece el trébol blanco
y el lotus.
De esta manera se logra una buena pastura a un bajo costo, con buenos niveles de
materia seca, proteína y energía. Para aumentar la carga, las distintas reservas
forrajeras deben analizarse de acuerdo a la época del año para saber cuál es más
conveniente emplear, con el fin de cubrir las necesidades de proteína y energía
en los momentos en que el forraje no puede hacerlo.
Por Santiago Rivas – Agrositio.com – Fuente AACREA