El Ing. Agr. Nicasio Rodríguez del INTA Anguil brindó una exposición sobre
las estrategias de manejo y control de malezas en el girasol, destacando que
“existen plantas inofensivas y malezas importantes que por su fuerte
competitividad favorecen insectos indeseables en el cultivo o impiden el lavado
de nutrientes minerales”.
Uno de los factores más importantes para tener en cuenta en el ciclo de
desarrollo del cultivo de girasol, son las malezas anuales y perennes ya que
afectan a la producción tanto en calidad como en cantidad. Haciendo alusión a
este problema, Rodríguez aseguró que desde el otoño, el productor se encuentra
frente al manejo de dos vegetales que conviven e interactúan: uno que es el
cultivo planteado dentro de un sistema orgánico y el otro es un sistema vegetal
natural que está compuesto por un grupo de especies que se multiplican en el
lote a través de los años, de acuerdo con su modalidad de reproducción, formando
bancos de semillas u órganos especiales de reproducción, que aparecen en flujos
discontinuos de acuerdo a las condiciones climáticas y de suelo, que en la
mayoría de los casos tienen bajo valor forrajero o contienen principios tóxicos
u otros componentes que no le hacen bien a los animales.
De esta manera, los dos sistemas interactúan entre sí durante el período de
desarrollo del cultivo, en el que uno trata de predominar sobre el otro. En este
sentido, Rodríguez declaró que el productor busca la máxima productividad del
sistema artificial y ésta se relaciona con la forma en que interactúen los
componentes, tanto internos como externos. Así, Rodríguez explicó que si la
presión tecnológica de manejo que ejerce el productor es lo suficiente eficaz y
equilibrada, el cultivo cumplirá los objetivos de producción en calidad y
cantidad dentro del plazo previsto de vida útil planificada y si ésta se hace de
manera poco eficaz, los beneficios serán diluidos o reducidos por el sistema
natural.
“Frente a esta problemática que se repite año a año en la región pampeana, el
productor se encuentra ubicado frente a diversos escenarios que estarán
constituidos por cultivos y sistemas de malezas que interactúan con los mismos”,
explicó Rodríguez y aseguró que en muchas oportunidades el sistema adventicio
natural es un conglomerado de individuos multiespecífico, de hábitos de
crecimiento otoñal, invierno-primaveral, anual y de hábito perenne.
La emergencia de las malezas
El momento de emergencia de las malezas influye sobre cuáles de las especies
pueden ser las más problemáticas en un determinado sistema de producción o
cuales de ellas son las más sensibles a ciertas medidas de control. De esta
manera, Rodríguez como ejemplo aseguró que las especies que completan su ciclo
de emergencia temprano, son destruidas en las operaciones mecánicas de
preparación de la cama de siembra o con la aplicación de tratamientos de quemado
con herbicidas de presiembra de cultivos de verano.
El amplio rango de especies de malezas en cultivos de verano, como el girasol,
la soja o el maíz, complica la predicción de patrones de emergencias de malezas.
“Muchos de estos factores, tales como el laboreo, rotaciones, historia de
control de malezas y patrones climáticos, regulan la población de malezas en un
campo dado”, señaló Rodríguez, no obstante, las tendencias generales de
emergencia entre especies son predecibles.
Cambios en especies de malezas en Siembra Directa
“Sin laboreo, las semillas de malezas permanecen cerca de la superficie del
suelo, en vez de ser enterradas”, explicó Rodríguez. Las malezas pequeñas de
latifoliadas y gramíneas, pueden germinar bajo la cobertura de residuos,
mientras que las semillas de tamaño mayor, como abrojos, necesitan una ubicación
más profunda para germinar. “Con siembra directa continua las poblaciones de
malezas de semillas grandes tienden a declinar y las malezas perennes tienden a
predominar, especialmente las de raíces pivotantes”, aseguró Rodríguez.
Malezas en sistemas de labranza cero (SD)
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Anuales de invierno |
Anuales de verano |
Perennes simples |
Perennes con sistemas no pivotantes (rizomas, raíces gemíferas, tubérculos, etc) (raíz pivotante) |
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Stellaria sp Licopsis sp Lamium sp Verónica sp Senecio sp Bromus sp Brassica sp Capsella sp Lactuca sp Conyza sp Gamochaeta sp Gnaphalim sp Hypochaeris sp Plantago sp Viola sp Erodium sp Centáurea sp Sonchus sp Ohenotera sp Linaria sp Geranium sp Facelis sp Euphorbia sp |
Chenopodium sp Amaranthus sp Solanum sp Ambrosia sp Poligonum sp Conyza sp Setaria sp Panicum sp Digitaria sp Cenchrus sp |
Taraxacum sp Rumex sp Daucus sp Verbascum sp Conium sp |
Cirsum sp Apocynum sp Convolvulus sp Asclepias sp Physalis sp Cyperus sp Sorghum h. Cynodon sp Chondrilla juncea
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Competencia de malezas en girasol
El girasol es muy cultivado en la región sur de Santa Fe y los herbicidas son
empleados como una estrategia primaria en el control de malezas, por eso es
candidato prioritario en programas de manejo racional. “La implementación del
concepto de manejo de malezas se traduce como una complementación de estrategias
de control de las mismas manteniendo el rendimiento del cultivo”, sostuvo
Rodríguez.
Hay especies que son poco competitivas pero otras que por sus hábitos de
crecimiento se tornan altamente competitivas. Rodríguez, aseguró que es difícil
poder comparar individuos dentro de un sistema adventicio multiespecífico y
poder predecir de acuerdo a ello pérdidas en el sistema cultivo.
No obstante se puede predecir la magnitud del daño por infestaciones
multiespecíficas a través de intervenciones eficientes. De esta manera, se
realizan técnicas parta medir la magnitud del sistema adventicio en relación al
artificial y las relaciones que tienen lugar en cada caso.

Estrategias de intervención
Entre los primeros 20 a 30 días se puede convivir con el sistema adventicio, en los que no se sufren graves daños en la producción, pero si dentro de ese período crítico se interviene con el fin de eliminar el crecimiento de estas especies, éste es variable según las regiones. Por otro lado, el daño que provocan también varía según la magnitud y extensión en el tiempo.
Métodos de control
Lo que generalmente utiliza el productor para controlar las malezas consiste
en el laboreo mecánico de la sementera. Las labores se basan principalmente en
el uso de rastras de dientes o rotativas antes de la siembra y poco después del
nacimiento del cultivo. “En esta situación se eliminan malezas en estado de
plántula y se empareja el suelo cuando las siembras son en surco”, explicó
Rodríguez y agregó que en estados más avanzados de cultivo se completa la
primera labor con el uso de escardillo, que mata malezas más desarrolladas y
remueve el suelo. Si estas prácticas son bien realizadas son muy eficientes y
proporcionan un control adecuado de la maleza.
En cambio, se puede tornar ineficiente por una excesiva pulverización de la capa
del suelo arable, que ocasiona riesgos de “planchado”. Se puede ocasionar falta
de “piso” para el desplazamiento de la maquinaria por grandes precipitaciones o
con un inadecuado control de malezas agresivas que pueden enraizar rápido.
También puede ocurrir que se carezca de herramientas adecuadas y personal
capacitado y pueden haber costos excesivos de varias labores en relación a los
ingresos.
Barbecho químico, una alternativa para mejorar la eficiencia en el uso del
agua
El barbecho tiende a mantener el suelo con máxima cobertura con el fin de
reducir al mínimo las pérdidas de agua por evaporación y de suelo por erosión
hídrica y eólica.
Herbicidas para Barbecho Químico en Girasol
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Producto |
Dosis l/ha formulado |
Observaciones |
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Glifosato (diversas formulaciones) |
2.0-2.5 |
Contacto total. Se puede adicionar 2,4-D (0.25-0.5 lts/ha) o dicamba (0.1 lt/ha). Observar período de carencia antes de la siembra. Espectro de control: gramíneas y latifoliadas. |
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Paraquat (27.6%) |
2.0 |
Contacto total. Se puede adicionar 2,4-D (0.25-0.5 lts/ha) o dicamba (0.1 lt/ha). |
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2,4-D (éster o sal) |
0.25-1lt |
Hoja ancha. Se puede mezclar con gliofato, dicamba, residuales, etc. |
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Flumioxazin (50%) |
0.04-0.12 |
Hoja ancha. Se puede mezclar con glifosato y hormonales para ampliar espectro. |
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Diflufenican (50%) |
0.1-0.2 |
Hoja ancha. Se puede mezclar con glifosato y hormonales para ampliar espectro. |
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Sulfentrazone (50%) |
0.3-0.5 |
Hoja ancha. Se puede mezclar con glifosato y hormonales para ampliar espectro. |
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Oxifluorfen (24%) |
0.2-0.5 |
Hoja ancha. Se puede mezclar con glifosato y hromonales para ampliar espectro. |
Herbicidas de presiembra y preemergencia
Para que los herbicidas preemergentes sean eficaces dependerá de las lluvias
ya que los activará luego de su aplicación. Es preferible el herbicida de
preemergencia ya que los de presiembra pueden causar problemas de malezas en las
zonas no tratadas.
Para los tratamientos de preemergencia en Siembra Directa se utiliza un programa
de estación completa en donde los herbicidas controlan malezas de la mayoría de
la etapa de crecimiento. Además, hay un corto período residual, en donde el
cultivo juega un papel sombreando las malezas de germinación más tardía.
Herbicidas de postemergencia
Estos tratamientos pueden trabajar bien en SD porque no se aplican tratamientos de residuales o no existen problemas de perennes, éstos dependen del momento apropiado y la correcta identificación de las malezas.
Cultivos tolerantes a herbicidas
Los girasoles tolerantes a herbicidas de la familia IMI (Clearsol CL) se
basan en el uso de imazapyr que se aplica en híbridos que han sido seleccionados
con resistencia a este tipo de herbicidas. “La aplicación es postemergente con
el cultivo y las malezas pequeñas”, explicó Rodríguez y aseguró que el espectro
de control de malezas es muy grande y el efecto herbicida se ejerce en forma de
contacto y residual.
Con respecto al barbecho químico, Rodríguez sostuvo que solamente las mezclas de
glifosato con metsulfuron mostraron poder residual suficiente, mientras que las
mezclas con prometrina y atrazina aparecen con menor poder.
Por otro lado, el empleo de 2,4-D en sus formulaciones éster y sal como
integrante de mezclas de barbecho químico fue otra de las alternativas
ensayadas. “En la mayoría de las experiencias la utilización de 2,4-D adicionado
en PRE no mostró daños de fitotoxicidad salvo en casos donde la aplicación se
realizó el día previo a la emergencia”, aseguró Rodríguez y explicó que el
empleo de la formulación sal no muestra síntomas de fitotoxicidad.
Con respecto a aplicación y coadyuvantes, Rodríguez explicó que la calidad de los vehículos (agua) y aditivos a los herbicidas también fue un factor a tener en cuenta. “En general, el empleo de aditivos a base de sulfato de amonio o el uso de formulaciones conteniendo ciertos principios, mejoró el efecto de los barbechos químicos, en especial el uso de glifosato; el agua empleada en la región contiene cantidades importantes de sales, como bicarbonatos de sodio o sales de calcio que interaccionan con ciertos activos químicos y dificultan su acción”, sostuvo.
Residuos ("carryover") de herbicidas, un tema del 2000.
Claves
Para las primeras cuatro a seis semanas luego de la aplicación es importante
el clima ya que cuando es seco reduce la dosis de disipación de herbicidas; en
cambio, si la lluvia y la humedad del suelo fueron suficientes para movilizar el
herbicida y controlar malezas, las posibilidades de carryover son menores.
“El laboreo de otoño y primavera puede ayudar a diluir cualquier residuo de
herbicida y permitir a las raicillas de las plántulas crecer por debajo de la
zona donde se encuentra el químico”, señaló Rodríguez y explicó que el laboreo
no eliminará el problema, pero puede reducirlo.
Por otro lado, resaltó que el pH del suelo afecta la persistencia de algunos
herbicidas, en particular por encima de 7.0 pueden prolongar la persistencia de
atrazina, simazina y algunas SU (clorimuron, metsulfuron, clorsulfuron, etc); pH
bajos aumentan la persistencia de herbicidas del grupo imidazolinonas.

Por Santiago Rivas – Agrositio.com – Fuente AACREA