“La distribución de variedades entre las distintas zonas del país no es igual, aparecen claramente a partir de la muestra de datos que nosotros analizamos, que es originada en el banco de datos agrícolas del movimiento CREA y el servicio de informaciones de AACREA”, comenzó Satorre. De esta manera, aseguró que con esto se demuestra que hay tres zonas con grupos de variedades bien diferenciadas. En el Sur de la provincia de Buenos Aires, con modelos productivos con variedades de alto rendimiento, para la Región Centro (que abarca el norte de Buenos Aires, Sur de Santa Fe y Sur de Córdoba) hay variedades de buen comportamiento en cuanto a calidad, pero no tanto en términos de productividad, y en la región litoral, centro y norte de Santa Fe y Entre Ríos es importante notar el acortamiento en el ciclo o en la adopción de variedades de ciclo más corto respecto del resto de las zonas.
Región Centro
Es importante destacar para la Región Centro que el proceso de adopción y
recambio de variedades es un proceso dinámico ya que cinco años es la vida media
de una variedad. La variedad progresa a lo largo de los tres o cuatro primeros
años y si alcanza una porción significativa de la superficie en los dos años
siguientes va decayendo su participación.
En algunas zonas se observan áreas de adopción mucho mas rápida de algún grupo
genético en particular, esto es válido en provincia de Buenos Aires, en la
región centro el único fenómeno equivalente habría que buscarlo con la adopción
de la variedad Klein Cacique a fines de la década del noventa y su desaparición
y reemplazo por la variedad Pegaso a comienzos del nuevo milenio.
“Desde entonces hay toda una secuencia de reemplazos que ninguna variedad de una
manera simple ha alcanzado por sí sola una proporción mayor de la superficie en
toda esta muestra superior al 20%”, señaló Satorre a Agrositio.
La importancia de adoptar tempranamente la tecnología
Por otro lado, explicó que la idea de la presentación de este trabajo es
mostrar el perfil de adopción y recambio que han tenido los que uno podría
considerar los adoptadores tempranos de tecnología y que de alguna manera
podrían marcar la tendencia hacia la cual deberían moverse o se moverán un
conjunto de otros productores en el país, buscando el aumento de la
productividad del cultivo.
“La diferencia entre la muestra con la que trabajé, que es un millón de
hectáreas de miembros del movimiento CREA en los últimos tres años, con un
rendimiento medio de 3270kg cuando el promedio del país de los últimos años es
de 2500kg es de casi un 31%”, señaló Emilio Satorre a Agrositio.
De esta manera, el asesor CREA aseguró que para el futuro la muestra de los
productores CREA está poniendo en evidencia que hay tecnología disponible,
aplicable y probada en una gran área de producción, que podría aumentar
sensiblemente la productividad del trigo en todas las regiones productivas,
desde el NOA hasta el sudeste.
Para las próximas campañas se ve que este modelo productivo de mayor ajuste
tecnológico, de uso de tecnologías más precisas y de incorporación de
componentes tecnológicos claves, tendría que aumentar en las distintas zonas si
es que el cultivo de trigo mantiene su proporción de área sembrada en el
conjunto de los cultivos de granos.
Por Santiago Rivas - Exclusivo Agrositio