En el año 2006, China experimentó un enorme crecimiento económico de cerca del 11 por ciento, impulsado por las exportaciones, que alcanzaron los 969.000 millones de dólares, un aumento del 27 por ciento, lo cual provocó un superávit comercial de 178.000 millones de dólares, un crecimiento del 74 por ciento.
La tendencia ha continuado en los comienzos de 2007 y en febrero último el
superávit se situó en 24.000 millones de dólares, un aumento de casi el 50 por
ciento respecto al mes anterior.
El superávit comercial de los dos primeros meses alcanzó los 40 mil millones de
dólares, lo que supera la cifra del primer cuatrimestre del pasado año.
Desde el comienzo de la reforma y la apertura a comienzos de los años 80,
China ha asombrado al mundo con su resurgimiento económico.
En los últimos años, el crecimiento del PIB ha alcanzado una media anual de
crecimiento del 9,5 por ciento, muy superior a la media mundial.
De los tres factores principales del crecimiento chino, el comercio exterior ha
mostrado una mayor importancia, por encima de las inversiones y el consumo.
A comienzos de los años 80, China abogó por una economía orientada a la
exportación. En busca de divisas, tecnología avanzada y oportunidades de empleo,
el país asiático estableció rebajas fiscales a las exportaciones y un trato
preferencial en cuanto al uso de la tierra a las empresas del sector. También
estableció medidas preferenciales para los inversores extranjeros.
En los últimos cinco años, desde su entrada en la Organización Mundial del
Comercio (OMC) en 2001, el comercio exterior chino ha crecido a una tasa media
anual del 30 por ciento.
"La promoción del desarrollo económico y la creación de empleo a través del
crecimiento del comercio exterior es una política que China debe seguir durante
un largo periodo", afirmó el primer ministro chino, Wen Jiabao.
Sin embargo, China ha descubierto que un gran crecimiento del superávit
comercial no es necesariamente bueno para el desarrollo de su economía.
"La excesiva dependencia de las exportaciones hace que la estructura dependa de
la demanda internacional así como de la división del trabajo internacional, lo
que supone que nuestra estructura está concentrada principalmente en productos
con poco valor añadido", afirmó Zhang Xiaoji, miembro del Centro de
Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado.
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