El médico veterinario Dr Rodolfo Acerbi trabaja en la Universidad de Tandil y
se especializa en el bienestar animal. Fue director del SENASA y desde ese cargo
comenzó a estudiar la realidad sobre el trato de los animales y el efecto que
esto tenía en la producción. Cuando empezaron a ver la salud y el bienestar
animal fueron primero al frigorífico y fue como levantar la alfombra; siempre se
habla de producir más y eso está bien, pero se descubrió que se pierde mucha
carne muy buena por problemas de bienestar animal. Al menos el 80% de las vacas
que se faenan tiene un golpe que representa una pérdida promedio de 1kg por
animal, lo que significan 14.000 toneladas al año.
Como bienestar animal se entiende al conjunto de medidas que se toman para
evitar que el animal sufra golpes desde su crianza al sacrificio. Los animales
no deben tener hambre ni sed, deben estar en un ambiente confortable, con
adecuada atención veterinaria y espacio suficiente para su comportamiento
normal.
El hombre de campo trata bien al caballo, pero tiene la costumbre de golpear a
las vacas. El problema es que de a poco la carne se va a ir pagando por rinde,
por lo que se va a descontar la carne que tenga golpes.
Los bovinos reaccionan por el recuerdo de imágenes asociadas al pasado o a
asociaciones visuales muy específicas, por lo tanto el valor que tienen las
primeras experiencias es fundamental. Un mal trato producido por ejemplo en la
manga, tendrá efectos negativos para los próximos trabajos que se realicen con
esos bovinos en ese lugar.
Al ser los bovinos animales de presa, el miedo es la emoción más importante y un
gran factor de estrés. Los estímulos simples pueden causar miedo, como lo es un
movimiento brusco o los sonidos agudos (gritos). Cuando el ganado se agita
durante los trabajos de manejo, esto se debe frecuentemente, al miedo. El ganado
que alcanza niveles de agitación muy altos durante la inmovilización en la manga
(cepo), tiene ganancias de peso menores que el ganado que permanece en calma al
ser sujetado.
La complejidad del efecto miedo y de las reacciones de los animales, puede
llevar a la reacción no por agresividad como piensa el hombre rural, sino por el
miedo en sí mismo. Por ello resulta clave el comportamiento tranquilo del
personal asignado a las tareas con los bovinos y de esta manera poder preservar
intacta la calidad de la carne.
Los bovinos poseen un tipo de visión particularmente sensible a los movimientos
bruscos y a los contrastes de luz y sombra. Aunque pueden mantener la visión del
horizonte en forma continua, tienen dificultades para ver rápidamente objetos
cercanos. Por lo tanto debemos movernos a su alrededor suavemente, sin gritos y
respetando el área denominada de fuga y punto de balance.
Un tema para invertir
El productor ganadero invierte mucho en genética, optimización del manejo
sanitario, la implantación de praderas y conservación de henos y granos para
obtener la máxima producción de carne por hectárea, sin embargo desatiende los
peligros de pérdida en la calidad de la carne que se producen en el proceso de
carga y transporte de sus animales con destino al frigorífico. Allí de producen
los hechos negativos mas frecuentes y de alto impacto en la calidad de los
futuros cortes cárnicos. De que sirve producir más si después se tiene que tirar
parte de la producción. Que es lo que se hace mal: la existencia de tablas
rotas, tornillos y clavos salidos, alambres de púa (dañan al cuero), uso de
perros no entrenados (causan un desorden inapropiado, no deben ladrar, sobre
todo no son deseables en vacas con cría).
Los consumidores, especialmente los que compran nuestras carnes en el exterior,
manifestaron sus exigencias en este tema y han logrado que se promulguen
normativas para la protección de los animales, las que llegaron a nuestro país
para su cumplimiento tanto en el ámbito de la planta de faena (de carácter
obligatorio) como en el ámbito del campo y transportes (aún voluntarias).
Que hacer
Es frecuente observar que las instalaciones destinas a la carga de los
animales destinados a faena estén en malas condiciones. Es realmente un
contrasentido que ocurra esto, siendo que el productor invierte gran parte de su
renta en praderas, sanidad, genética etc., relegando el mantenimiento de una
parte clave, como lo es la manga y sus anexos. Es allí en donde las
probabilidades de golpes tienen el mayor porcentaje de ocurrencia.
En primer lugar se debe garantizar que los animales no sufran caídas y
resbalones, mediante pisos antideslizantes (ver abajo). Las puertas, paredes y
demás instalaciones deben estar libres de bordes agudos o piezas rotas que
puedan lesionar al ganado o dañar los cueros. Las lesiones suelen producirse
cuando el animal choca contra un objeto pequeño, tal como el borde de una
plancha metálica acanalada.
Aunque las instalaciones de carga y descarga estuvieran en condiciones ideales,
si el personal asignado a esta parte del proceso, no está claramente capacitado
en el correcto manejo de los bovinos, el resultado será igualmente malo en
relación a la calidad futura de las carnes.
El productor agropecuario, en general, esta más dispuesto a invertir en equipos
e instalaciones nuevas que en aprender y poner en practica las técnicas
sencillas de manejo sin estrés para el trabajo con los bovinos. Incluso cuando
los beneficios económicos son evidentes, algunos mantienen un rechazo en
implementar un método de manejo basado solamente en el respeto al comportamiento
animal sin miedo.
El bovino es un ser conciente dotado de sentimientos y claramente reaccionará
como tal. El personal adiestrado para respetar las condiciones de Bienestar
Animal durante la carga, generará un clima de calma, altamente beneficioso. De
esta manera los animales calmos son más fáciles de trasladar y cargar. Si por
cuestiones impredecibles los animales entran en un estado de excitación, es
recomendable aguardar 30 minutos para que se vuelvan a tranquilizar.
El mugido o balido (vocalización) es una señal clara de estrés causado por un
manejo rudo con el ganado por parte del personal y/o profesionales que están
realizando su tarea. Cuando se reducen los mugidos es un indicador positivo que
tendrá impacto en la calidad de la carne del ganado.
El silencio y el movimiento al paso o al trote de los bovinos evitarán que se
produzcan situaciones indeseables, como golpes o retroceso en la marcha hacia la
manga.
Finalmente un elemento de frecuente uso es la picana eléctrica que produce no
sólo excitación en los animales, sino que también genera contracción de los
músculos, haciendo microhematomas, que rompen los vasos capilares y la carne en
el lugar donde se aplicó ya no sirve. La utilización de medios equivalentes e
inofensivos es absolutamente posible. Tal es el caso de una bandera, una varilla
con una paleta en la punta, un plumero realizado con bandas de plástico, una
botella con piedras adentro para hacer ruido o cualquier otro instrumento no
eléctrico.
La picana eléctrica debe estar en el campo pero bien guardada y empleada solo
cuando no quede otra opción. Tampoco hay que pegar con la guacha ni palos.
Actualmente ningún frigorífico de exportación usa picana, porque los elimina de
venderle a Europa y Estados Unidos.
Otro problema son los inyectables mal aplicados. De la mitad para atrás de la
vaca, cualquier inyección que se aplique daña los cortes más caros, por eso se
debe inyectar siempre de la mitad para adelante, con agujas nuevas
desinfectadas. Una punta de aguja con tierra desgarra, infecta y hace nódulos
que bajan el valor de la carne.
La temperatura ambiente, al momento de la carga y del traslado es también un
factor de alta incidencia en la calidad final de las carnes. Un golpe de calor
es la principal causa de carne oscura, que tiene un pH superior a 7. Con frío
toda la carne se tierniza, se madura con menos de -4ºC y baja el pH a menos de
6, matando también a la aftosa. En cambio las carnes que tienen un pH superior a
eso deben ir solo a consumo interno. Por otro lado, el estrés calórico es
altamente negativo para los animales a transportar. Por ende el momento de la
carga y posterior traslado deben realizarse en lo posible de noche o bien
temprano a la mañana.
En condiciones de frío intenso, el bovino tiene mejor resistencia, no obstante
la presencia de lluvias bloquea esa capacidad de aislamiento térmico. Entonces
es recomendable que el conductor detenga su marcha y trate de encontrar un lugar
reparado. La nieve seca, que no logra humedecer la piel del ganado, tiene un
impacto menor. El factor raza tiene directa relación con el estrés por frío, tal
es el caso de las razas índicas, que por su pelo corto, son mas sensibles.
Cuando un camión circula a 80 km/h con una temperatura ambiente de -5ºC, la
sensación térmica por efecto del viento es de –30ºC.
Uno no le deja el dinero en efectivo al encargado del campo para que lo cuide,
pero a la hora de cargar la hacienda, el encargado esta solo con el camionero.
Así no se controla como se van ni como viajan los animales y se pierde el
esfuerzo, porque hay animales que llegan muertos o con golpes de calor.
De acuerdo con las horas de duración del transporte del ganado con destino a la
faena y a las condiciones climáticas en que se producirá, los mismos deberán
acondicionarse de manera tal, que no sufran episodios que desmejoren la calidad
futura de las carnes.
Por lo tanto luego de decidir su venta, se debe preparar a los animales para el
viaje. Se recomienda un tiempo de descanso previo en las cercanías del lugar de
carga para que el animal reponga apropiadamente sus reservas energéticas y un
tiempo adicional para tener una mejor observación de los mismos en relación a su
estado de salud.
Con respecto a la cantidad de horas de descanso previas al inicio del
transporte, se deberá tener en cuenta si los animales llegan al lugar elegido
para la carga con destino a la faena por arreo desde una distancia considerable
(6 o mas horas de caminata) o provienen de un potrero cercano.
Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, se recomienda un tiempo
mínimo de descanso de 12 horas hasta un máximo de 72 horas en el potrero
seleccionado para tal fin.
La provisión de agua deberá se permanente y que asegure la condición física de
los animales. En cuanto a la alimentación debe ser razonable y no se debe
ofrecer alimento adicional dentro de las 6 horas previas al embarque.
El potrero de salida debe ofrecer durante todo el día la posibilidad de que los
animales se echen a la sombra y estar protegidos de los vientos fríos. Esto se
puede lograr con cortinas de árboles y/o refugios naturales o artificiales.
En el camión se debe esperar a que los animales se acomoden solos y darles media
hora de descanso. Hay que pensar que valen $1400 cada uno, por lo que hay que
averiguar que hace el camionero, controlar el camión, verificar que la ruta
elegida para llegar al frigorífico sea la correcta, conocer el tiempo estimado
para recorrerla y las paradas planificadas (lugar y duración de las mismas ver
cuanto tarda, a que hora llega) y que no se les produzcan golpes con la puerta
al descargar la guillotina en el lomo o cuadril del animal (uno de cada diez
animales que va a faena tiene golpes de guillotina y eso significa una pérdida
de 3 kilos por cada res).
El conductor del camión debe acreditar conocer los conceptos de transporte en
condiciones de bienestar animal, las velocidades, que no se produzcan saltos ni
golpes, que el camión tenga divisiones en el medio y la densidad de carga debe
ser la adecuada según el número de animales y condición corporal (categorías).
Para tal fin se debe cumplir con las tablas oficiales de carga. Debe estar
comunicado con el productor, para avisar si tiene algún problema.
Mejorar el rinde de los animales
Todos estos factores son importantísimos a tener en cuenta porque todo lo malo que se hace en el campo ya no se puede arreglar en el frigorífico, en cambio si puede mejorar lo bueno, agregándole etiquetado, maduración, etc. Los productores ganaderos tienen que saber que el circuito ganadero no termina cuando el camión se va, sino en el frigorífico. Controlar el bienestar animal redunda en un beneficio económico al lograr un mayor rinde de la carne, ya hoy los frigoríficos que exportan pagan por rinde y poco a poco lo irán haciendo todos. Además quitar los cortes en mal estado produce demoras en el proceso y eso lleva a que los frigoríficos vayan dejando de lado a quienes constantemente envían animales con golpes u otros daños. Las pérdidas económicas que produce el mal trato a los animales son una razón suficiente para que los productores tomen conciencia e inviertan en este tema.
Recomendaciones sobre las rampas de carga y descarga y las áreas de trabajo (Dra. Temple Grandin)
Las rampas y los corrales deben estar en buen estado de mantenimiento y tener
pisos antideslizantes.
La observación de centenares de instalaciones indica que el problema número uno
en ellas es el piso resbaladizo, que hace que el ganado se caiga. En las
instalaciones nuevas, conviene que el piso de concreto tenga surcos cada 20 cm.,
con un diseño romboidal o cuadrado, y que esos surcos tengan perfil en V con 3
cm. de profundidad.
Las superficies resbaladizas en las instalaciones existentes pueden ser
mejoradas mediante una máquina que abra surcos en el piso de concreto, o con una
malla metálica hecha con barras de 2 a 3 cm de diámetro, sobre todo en las zonas
de mucho tráfico animal. Las mallas deben estar soldadas de modo que no haya
barras ni puntos que sobresalgan, y deben tener un diseño en damero con 30 cm de
lado. Otras formas de hacer que el piso sea antideslizante son cubrirlas de
arena o adosarles placas de caucho.
Hay que evitar que las rampas sean excesivamente empinadas. La pendiente
recomendada es de 20 grados. Se pueden usar además escalones o listones. En las
rampas de concreto, si los escalones tienen 10 cm de altura, se recomienda un
largo de 30 cm. Si se usa listones, se debe dejar un espacio libre de 20 cm
entre ellos, para que se adecuen a la longitud del paso de vacuno.
Los pasillos o mangas usados para descargar ganado funcionan mejor si tienen un
primer tramo horizontal de 3 a 6 metros de largo. Este tramo horizontal sirve
para que el ganado, si está descontrolado, salte directamente del camión a la
rampa. Se recomienda que estas rampas sean anchas, para que la salida del ganado
no encuentre obstáculos.
Para embarcar ganado en camiones cuya puerta trasera es de 76 cm de ancho, las
rampas más funcionales son las de ese mismo ancho, para que los animales vayan
en fila india. El error más común es hacerlas demasiado anchas, lo que permite
que los animales se amontonen en vez de mantenerse en fila.
Los acoplados de remolque bajos (goosenecks o cuellos de ganso) pueden ser
cargados y descargados sin necesidad de rampas. Sólo hay que usar rampas cuando
los vehículos son más altos que estos acoplados.
La zona de fuga
La Dra. Grandin desarrolló los conceptos de zona de fuga y punto de balance
para el movimiento correcto de los animales. Se puede determinar la zona de fuga
desplazándonos despacio hacia los animales. Cuando estos se dan vuelta para
mirarnos (“nos miran de frente”), todavía no ingresamos a la zona de fuga. Pero
cuando lo hacemos efectivamente, los bovinos se darán vuelta y comenzarán a
desplazarse.
Para que los animales se mantengan en calma y se los pueda mover fácilmente, el
operario debe trabajar en el borde de la zona de fuga: para hacer que se muevan,
ingresará en la zona de fuga, y para hacer que se queden quietos, saldrá de
ella. Las mejores posiciones son las indicadas en el siguiente diagrama:
El operario debe evitar el punto ciego detrás de la cola del animal. También
debe abstenerse de penetrar profundamente en la zona de fuga. Los animales se
perturban cuando alguien se mete en su espacio propio y no tienen la posibilidad
de alejarse. Cuando se arrea al ganado en los corrales por un callejón y los
animales se dan vuelta y corren hacia atrás, sobrepasando al jinete, lo más
probable es que éste haya penetrado demasiado en su zona de fuga. Los animales
se dan vuelta en un intento por alejarse del operario. Si el ganado comienza a
darse vuelta, el jinete debe retroceder y aumentar la distancia entre el y los
animales. Este retroceso debe hacerse a la primera señal de que el ganado
comienza a darse vuelta.
Si un grupo de animales se frena de golpe ante una sombra o un olor, hay que
tener paciencia y esperar que los animales que encabezan el grupo atraviesen el
obstáculo; el resto de los animales los seguirá.
Si los animales retroceden en una rampa de embarque, hay que retroceder, no
tocarlos o golpearlos. Ellos reculan con la intención de alejarse de uno y
normalmente se calmarán si uno se aleja antes.
El punto de balance
Se encuentra en la cruz del animal. El ganado avanzará si el operario se ubica detrás de ese punto, y retrocederá si se ubica adelante del mismo. Muchos operarios cometen el error de quedarse parados delante del punto de balance mientras tratan de que el animal avance por la manga. El ganado tiende a avanzar por la manga sin necesidad de que se le aplique la picana eléctrica si el operario camina hacia atrás, pasando los puntos de balance de los sucesivos animales.
1. Hacer que el ganado fluya. El vacuno se moverá con facilidad a lo largo de una rampa y entrará al camión sin dificultades si se los lleva en calma a esa rampa y se los embarca de inmediato. No hay que permitir que los animales se detengan y se den vuelta en el corral de embarque. No hay que meter al ganado en el corral de embarque antes de que el camión esté listo para embarcarlo.
2. Si los animales se rehúsan a subir a una rampa de embarque o a avanzar por un callejón, hay que suprimir las causas de las distracciones que los hacen frenarse. Entre las más comunes se cuentan: gente parada adelante, reflejos en charcos, vehículos detenidos cerca de la manga, perros, cadenas colgantes, etc. Si se pintan las instalaciones de un mismo color, se reducen los contrastes. Si las paredes de las rampas o los corrales son cerradas, el movimiento de los animales suele mejorar, porque impiden que el ganado vea del otro lado de la cerca cosas que lo puedan distraer.
3. Los vacunos deben estar acostumbrados a ser manejados por personas
de a pie antes de que se los embarque a la planta de faena. Si el ganado está
acostumbrado a que la gente lo mueva de a pie, mejora la seguridad de los
camioneros y los operarios.
Todo el proceso conceptualmente desarrollado anteriormente es perfectamente
auditable a través de una planilla de fácil confección y que debe tener los
tópicos:
a) Resbalones y caídas
b) Velocidad de movimientos
c) Uso de picana eléctrica
d) Ocurrencia de golpes
La calificación se realiza por porcentajes de ocurrencia y la calificación
comprende desde el concepto de “excelente”, “aceptable”, “no aceptable” hasta
“problema grave”.
Muchos científicos coinciden en afirmar que lo “novedoso” es altamente
estresante para el ganado, de modo que una rutina, como tiene el ganado lechero,
facilita el manejo en los bovinos productores de carne.
Animales no aptos para la carga
Se podría expresar un concepto general que diga que la condición física del animal debe corresponderse al tiempo de duración del traslado. Pero hay otras situaciones que escaparían a este concepto, como cargar distintas categorías (vacas y terneros) o distintos estados fisiológicos (hembras en celo o en lactación y toros). A continuación se hará un listado de situaciones por los cuales los animales no estarían aptos para ser cargados:
a) Hembras en su última etapa de gestación (90 días para parir)
b) Hembras con menos de 4 días de paridas
c) Animales caquécticos (débiles)
d) Animales con trastornos locomotivos graves
e) Animales de distintas categorías
f) Animales con síndrome febril
g) Hembras en celo junto a machos
h) Terneros recién nacidos (con cordón sin cicatrizar)
i) Animales con pesos significativamente distintos
j) Animales con neoplasia ocular (cáncer de ojos) que haya invadido el tejido
facial.
k) Animales con cirugías recientes (menos de 7 días)
l) Animales con problemas respiratorios severos
m) Animales con quemaduras severas
n) Animales que no cumplen con las normativas oficiales según el destino de
exportación.
Además es importante estacionar el servicio, hacer tacto y usar ecógrafo, para no enviar vacas preñadas, “he visto a vacas parir a las seis horas de bajar del camión” afirmó Acerbi.
Por Santiago Rivas – Agrositio.com – Fuente AACREA