Ni el impuesto adicional del 5% a las transacciones de campos –que se cobra a los compradores- destinado al Instituto Nacional de Colonización, ni el cambio de las Sociedades Anónimas que desde fin de año deben figurar como nominativas, parecen haber alterado la normal fluidez de la venta de tierras.

El consignatario de ganado y operador de mercado Ignacio Victorica comentó que la operativa este año ha mostrado importantes negocios concretados. “Había expectativa entre los operadores de mercado ante las nuevas reglas de juego, pero en los primeros días de este año se concretaron importantes negocios en distintas partes del país”.

Esto reveló la incógnita y se vio que hay gente que continúa comprando tierras, más allá del tema de que tengan que ser Sociedades Nominativas.

En cuanto al tipo de campos negociados, explicó que se realizaron transacciones de campos agrícola-ganaderos, agrícola-forestales y forestales. Sobre los valores, manifestó el operador de mercado que “pueden sonar altos por los tipos de tierra que se comercializaron”.

Precisó que hubo una operación en el departamento de Río Negro con un índice de Coneat 110 que se vendió en dos mil dólares la hectárea. “En Durazno se comercializaron dos campos, uno de 4.300 hectáreas, con un índice Coneat de 125 que fue adquirido en 2.200 dólares y otro de 5.500 hectáreas que se pagó algo más de 2.300 dólares”. Victorica expresó que los negocios mencionados son campos de utilidad mixta, es decir, agrícola-ganaderos.

ARGENTINA

El negocio inmobiliario en la República Argentina en los últimos meses se encuentra tranquilo. Sin embargo, grupos inversores y productores sondean el precio de los campos. La provincia de Entre Ríos es la zona más cotizada con precios que van de 4.500 hasta los 6.000 dólares la hectárea, de acuerdo al informe del portal Agro Meat.

El negocio de la compraventa de campos y los alquileres se está caracterizando fundamentalmente por la poca oferta y la falta de grandes extensiones.

Adrián Cardella, del estudio Figueroa Cardella y Asociados, explica que las mayores consultas surgieron para la adquisición de campos para cría, y con respecto a la agricultura, menciona que no hay una gran disponibilidad de tierras de gran extensión a la venta.

En lo que respecta a los precios, el operador de mercado argentino detalla que en la zona núcleo, en el triángulo Rosario -Venado Tuerto- Pergamino, la hectárea está cotizando entre los U$S 8.500 y U$S 9.000.

Agregó el especialista que hace poco se concretó la venta de un campo en la localidad de Madariaga, de 1.600 hectáreas, a U$S 1.100.

Dijo que otra característica que se está viendo en el mercado inmobiliario es la aparición de nuevas zonas agrícolas, como la de Saladillo, que antes era netamente ganadera, con una cotización de U$S 2.500.

En cuanto a los arrendamientos, sostuvo que, una vez finalizada la cosecha de trigo, los campos que se liberaron en la localidad de Pinamar cotizan alrededor de 250 dólares la hectárea, mientras que en Balcarce trepan hasta los U$S 270.

LA INSÓLITA REALIDAD EUROPEA

Los precios de la tierra rural y urbana en Europa están generando una corriente inversora en América Latina. Por ejemplo, en Alemania la hectárea cuesta 25 mil dólares. En España, los valores oscilan entre 8 y 15 mil dólares, mientras que en las ciudades ya casi no es negocio construir por los altísimos precios de las zonas baldías. Los europeos vinculados a los negocios inmobiliarios están observando con atención la posibilidad de invertir en los países del Sur de América. De hecho, ya se han registrado importantes inversiones, pero no pueden considerarse como una ola o tendencia importante.