El Desafío: la producción sustentable
El Ing. Agr. Díaz Zorita disertó sobre la agricultura que se viene
El ingeniero agrónomo Martín Díaz Zorita explicó los desafíos que enfrenta la agricultura de cara al futuro, destacando el cambio que comenzó en los últimos años con la aplicación de nuevas tecnologías que revolucionaron a toda la actividad rural, especialmente en la zona de América, provincia de Buenos Aires.
Actualmente no hay duda del crecimiento de la zona con cultivos, en especial
en lo que se refiere a la soja, debido a su paquete tecnológico, que se aplicó
en forma integral debido a que era un cultivo nuevo, que no se sembraba en la
Argentina. La soja llevó a una nueva agricultura en nuestro país, reduciendo la
superficie ganadera del 65% que ocupaba en 1994 al 45% en 2002. En cuanto a los
rendimientos se han logrado grandes avances, en lo cual se destacan los grupos
CREA. En América CREA ha logrado rendimientos de 6000kg/ha de soja, 14000kg/ha
de maíz y 6000kg/ha de trigo, cuando los promedios son de 3500kg/ha, 9000kg/ha y
4500kg/ha respectivamente
La aplicación de tecnología fue mucho más allá de la aplicación de insumos
palpables, como los herbicidas y nuevas máquinas, sino que se manifestó con la
siembra directa, la eficiencia en el uso de agroquímicos y fertilizantes, el uso
de transgénicos con muchas mejoras, más allá del RR. Ahora se avanza hacia la
agricultura de precisión y el sistema como unidad de análisis: planificación,
integración como un sistema de todos los componentes que hacen a la producción.
Ahora aseguró Díaz Zorita, el desafío es hacer producción agrícola sostenida y
sustentable, definiendo sostenido como mantener lo que se hizo en la cosecha
anterior y sustentable como mantener esa trayectoria en el tiempo con la menor
cantidad de desvíos.
Eficiencia
El concepto del futuro será la eficiencia, se deben incorporar sistemas y
modelos eficientes para mejorar los rendimientos, ya que todavía estamos lejos
del potencial, pensando a la agricultura como una industria, con llevando un
control constante de todas las actividades, estableciendo estándares de
producción y siendo más exactos. Las plantas son convertidotas de energía
radiante en materia seca y so es un proceso industrial. Además se deben adaptar
tecnologías para una agricultura más precisa y un mejor uso de la tierra, siendo
más eficientes en el uso de las hectáreas.
En cuanto a la sustentabilidad de la empresa, esta se sustenta en tres bases, la
económica, ecológica y la social. En ese sentido la aplicación de tecnologías en
forma eficiente expande la viabilidad económica, mientras que si esas
tecnologías son adaptadas a la localidad se logra un menor impacto ecológico y
si eso se realiza de por vida no se daña el ambiente. De esta manera se agrega
valor y se afianza el componente social, ya que hoy la empresa trasciende mucho
más allá del beneficio del que está arriba, por lo que hay que saber ubicarse en
el medio.
Una forma de ver la sustentabilidad ecológica es viendo el desbalance de
algunos nutrientes esenciales, como el carbono (del cual va de la mano el
nitrógeno) y el fósforo. Por ejemplo haciendo soja continuamente no se nota el
desbalance de fósforo, aunque al hacer otro cultivo en esa misma tierra si se
notará. En cambio mezclando soja con oleaginosas nos olvidamos de la
recuperación del fósforo. Además los cultivos de cobertura aportan más carbono,
lo que hay que saber es dónde y porqué.
Para tener indicadores sobre si la producción es sustentable, hay que hacer un
buen manejo del suelo y relacionar esto con la productividad del suelo. La
siembra directa en ese sentido tiene la ventaja de que nos da paciencia, ya que
los procesos requieren tiempo y atención. Los primeros tres o cuatro años de
siembra directa brindarán malos resultados, pero luego ya se notará una
respuesta, controlando la erosión, mejorando la capacidad de captar agua y el
manejo eficiente de los nutrientes. Para lograr mejores rendimientos hay que
tener mayor captación de carbono, mientras que el fósforo debe estar en
cantidades de 10ppm para soja, 17ppm para maíz, 20 para trigo y alfalfa, si se
desean rendimientos del 90%. Estos requerimientos llevaron a que se reduzca la
siembra de pasturas y de trigo, por los altos costos de fertilización, aunque al
hacerse soja sin fertilizar, con el tiempo esto deberá revertirse, porque irán
aumentando los costos. Por eso es necesario llevar un constante monitoreo de lo
que va pasando en el suelo ya que aumentando el rinde de soja aumenta la tasa de
extracción de fósforo. Como ejemplo en la zona de América desde 1975 a la
actualidad el fósforo extractable cayó de 30 a 18%. Si bien hay evidencias de
cómo frenarlo, usando fertilizantes, hay que estar atentos y no tomar las cifras
como una anécdota. Hay dos formas de fertilizar en este sentido, hacerlo cuando
es necesario solamente o fertilizar todos los años, reponiendo lo que se llevó
la cosecha, estabilizando la tendencia a la reducción del fósforo extractable.
Agricultura precisa
Es necesario enfrentar el manejo de la agricultura en forma precisa, reconociendo que en un campo hay lomas y bajos, que hay heterogeneidad, y que cada ambiente debe manejarse de manera individual. Hay que definir los entrelotes, las diferencias entre los lotes, a través de imágenes satelitales, y aplicar la tecnología específica para cada sector. Luego del paso anterior debe estudiarse si hay diferencias dentro de cada lote, para saber zonas más altas que otras, de malezas, diferencias en la cantidad de fósforo extractable u otros problemas. También hay que reconocer que si bien se siembra una misma especie, las fechas de siembra, los grupos de madurez y el ambiente son importantes. En un mismo lote se pueden identificar distintos ambientes, zonas de erosión, que siempre tendrán menos productividad, zonas en donde hay muchos herbicidas residuales (pro problemas de manejo), zonas de malezas, mientras que habrá otras con plena generación de biomasa aérea, que es lo ideal. En base a esto se deberían armar modelos de fertilización variable, con el desafío de establecer los ajustes en las estrategias y modelos de fertilización.
Conociendo donde estamos parados se pueden definir criterios, como puede ser
conocer el suelo para saber como, cuando y con qué fertilizar. Es necesario
integrar distintas herramientas, como las imágenes satelitales, pronósticos
meteorológicos y precios, modelos de respuesta de las simulaciones, hacer
controles en la siembra y fertilización. El desafío es con esta información
poder darle las instrucciones adecuadas a la maquinaria.
Las plantas tienen muchas variables, hay que conocerlas, saber como evoluciona
el cultivo, el desafío no es conocer los coeficientes, sino saber que gracias a
estos modelos hay sistemas interactivos con los que uno puede estimar con
distintos escenarios cual es la posible evolución de rendimientos para muchos
genotipos y tomas decisiones, empleando sistemas interactivos por computadora.
Seguir estos modelos y planificar en base a ellos es lo que permite ser líderes.
Las nuevas tecnologías surgirán de la integración y análisis de las cadenas
productivas, con nuevas opciones, con una agricultura más integrada al sistema
ganadero. Hay que tener en cuenta el rol del sector agroindustrial,
interactuando con instituciones oficiales y no gubernamentales, ya que hay
negocios y necesidades más allá del sector, que pueden agregar valor. Esto se
logra mediante la integración de especialistas, responsabilidad, dinámica,
previsión (formulación de escenarios) y el compromiso social.
El desafío del futuro
Aquello que se vislumbra en el futuro y que los productores deberán tener en cuenta es la idea de industrializar la cadena, basándose en el conocimiento, como centro de desarrollo de sistemas expertos integrados de producción, revalorizando la rotación (cuando y como hacerla), reordenando las decisiones (cuando y como sembrar cada lote), reformulando los análisis de resultados, como una herramienta para planificar, desarrollando y empleando indicadores, discutiendo todo para sacar conclusiones que sirvan para crecer. El desafío agrícola actual implica una producción sostenida sustentable, el mejoramiento de rendimientos donde las tecnologías de insumos son sólo herramientas especializadas de soporte al proceso productivo y la generación/ incorporación de nuevos conceptos tecnológicos.
Nuevos desafíos
Como ejemplo de lo que se viene, Díaz Zorita explicó que actualmente hay un gran avance tecnológico en la interacción entre las raíces y los micoorganismos de la rizósfera. Hay una serie de moléculas difíciles de detectar porque son muy pequeñas, que son muy importantes y serán muy importantes en el futuro por su efecto en la rizósfera.
Intersiembra
Dentro la agricultura de precisión, una de las herramientas más novedosas es la intersiembra, que obliga a ser más eficientes en el uso de los recursos, manejando diferencialmente los ambientes distintos, aunque diversificando los riesgos en los períodos críticos de los cultivos y aumentando la rentabilidad. La intersiembra se debe hacer con una gran precisión, comenzando por un análisis del lote, de su suelo, con una aplicación eficiente de fertilizantes y una cuidadosa elección de la fecha de siembra de ambos cultivos. Ensayos sobre estas tecnologías fueron mostrados en la misma jornada, con intersiembra de soja con trigo, maíz y girasol, que están dando buenos resultados y se están empleando para armar los modelos que permitan emplear esta técnica en gran escala. En el caso del trigo lo que se hace es sembrar soja de segunda, pero antes de la cosecha del trigo, de modo que la soja crece en una mejor época que permite un mejor rendimiento. Aquí las fechas de siembra no pueden estar muy separadas para que el primer cultivo no le de demasiada sombra a la soja, retrasando su crecimiento. En todos los casos se empleó siembra directa y en los de maíz y girasol la estrategia fueron dos surcos de soja cada uno del otro cultivo.
Por Santiago Rivas – Agrositio.com – Fuente AACREA