“Es la primera vez en 40 años que no se evidencia ninguno de los indicadores que suelen anticiparse a una crisis económica; es la primera vez, como economista, que no veo eso”. Así lo afirmó hoy el economista Javier González Fraga, durante una conferencia ofrecida en el Congreso Ganadero del Norte Argentino, organizado por AACREA en Termas del Río Hondo, Santiago del Estero.

“Por lo general, la pregunta es ¿cuándo explota esto?, porque estamos pensando que esto tiene que explotar en algún momento, pero comiencen a sospechar que esto no explota y que tiene continuidad”, indicó González Fraga.

“Si tomamos las proyecciones del FMI, para no recurrir a una fuente oficial, la Argentina tendrá a mediados de 2007 un crecimiento continuo de cinco años, que acumulado se encontraría en torno al 52% en el quinquenio. Algo puede estar cambiando en la economía argentina a partir de la situación de tener superávits gemelos”, añadió el especialista, quien, además de desempeñarse como asesor financiero, es socio fundador y presidente de la empresa agropecuaria La Salamandra.

“Pero los niveles de pobreza siguen muy mal”, advirtió González Fraga. “Superada la cuestión de la crisis, el tema de la pobreza es el más importante que tenemos en nuestras mochillas. En los últimos 40 años fabricamos unos 12 millones de pobres y algunos millones de ricos, y el tema –y me incluyo– es que muchos de esos ricos se hicieron tales gracias a la actividad financiera. Entonces, como sociedad tenemos una responsabilidad enorme con el tema de la exclusión y la pobreza que hemos generado en los últimos 40 años”, señaló.

Además, opinó que “nada generó más pobreza en nuestro país que el corralito, que hizo desaparecer el efectivo e hizo sucumbir a la economía negra; con eso mucha gente tuvo hambre, porque son muchos los que viven de la economía informal, que depende del efectivo”.

El economista consideró que “el ritmo de apreciación del peso (en los próximos años) va a estar en sólo 2% a 3% por año, y este es un aspecto que sorprende a muchos economistas”.

“Los dos pilares de la situación macroeconómica actual son los superávits fiscal y de cuenta corriente; esto es un dado nuevo en la Argentina de los últimos 40 años. No sé si es por virtud o porque no había otra alternativa desde la salida del default, pero los superávits gemelos son la base de un tipo de cambio devaluado y de una tasa de interés muy baja, y esto es un factor muy cercano a la producción”, apuntó.

“Cuando el peso está devaluado y la tasa de interés es baja, es más rentable producir que especular; obligamos a los banqueros a trabajar de banqueros y no a prestarle al Estado. Además, al tener tasas de interés tan bajas, el ingreso de capitales especulativos se reduce mucho, y esto es muy importante, porque los dólares que ingresan del exterior (al sector financiero local) son dólares que compiten con la producción. ¿Para qué nos vamos a molestar en producir más y mejor si con sólo subir la tasa de interés se pueden capturar dólares sin tanto esfuerzo? La política actual es la base de la mejor situación general que están registrando los sectores productivos en general”.

“La locomotora del crecimiento de la Argentina es la evolución de la masa salarial. Además, el crédito para consumo se encuentra en niveles elevados, en el orden de 120 pesos por empleado formal por mes. Estos son aspectos muy importantes para la actividad ganadera, dado que hace a la capacidad de compra de carne y entre el 75% y el 80% del consumo de carne vacuna se concentra en el mercado interno”, recordó González Fraga.

“El superávit de cuenta corriente nos indica que existe una gran presión de demanda para los bienes argentinos, y este es uno de los factores que explican la inflación, pero no es el único. El otro es la reactivación de la economía, que por ejemplo se observa en el caso de la construcción, que paga salarios y esos salarios van al almacén; mientras las tasas de crecimiento de esa inversión sean superiores a la tasas de crecimiento de la producción de bienes finales, vamos a seguir teniendo inflación”, expuso.

Por otra parte, González Fraga indicó que “la Argentina es de los países que (a partir de 2002) menos inflación registró por cada 100 puntos de devaluación; tuvimos niveles de inflación mucho menores a los que experimentaron, por ejemplo, México y Rusia luego de devaluar (su moneda en 1994 y 1998, respectivamente)”.

“Por ese motivo, lo que le reclamo al Gobierno es que es injusto que la Argentina tenga tan poca inflación; son muchos los factores que intervienen en las actuales tasas de inflación, pero debemos tener en cuenta que a la Argentina nunca se les disparó la inflación con superávit fiscal y con las reservas (internacionales) del Banco Central (BCRA) repletas de dólares”, sostuvo.

“Creo que, en el actual esquema, es mucho mejor tener algo de inflación que seguir la recomendación, por ejemplo del FMI, que quiere que bajemos el dólar (tipo de cambio nominal) a 2,20 $/u$s y que se incrementen las tasas de interés, tal como se hizo en Brasil. Creo que esa no es la solución para la Argentina”, agregó.

En cuanto a su opinión sobre la situación actual y perspectivas de la ganadería argentina, González Fraga indicó que “no sólo voy a hablar como economista, sino también como productor ganadero; además de tener un tambo de búfalas, tengo un negocio de engorde de búfalos y compro los terneros en el norte, así que conozco bien a esta región”.

“Tenemos que hacer un esfuerzo para que disminuya el consumo interno de carne vacuna, además de promover el consumo interno de otros tipos de carnes, como pollos o cerdos”, consideró.

“Los productores deben promover el combate de la evasión fiscal y sanitaria. No puede ser que nuestro producto pierda valor porque se comercializa sin cadena de frío. Esto nos afecta directamente, porque la media res se termina vendiendo donde se demanda asado y no se aprovechan los cortes más caros”, comentó González Fraga.

“Días atrás pasé por una carnicería que tenía el asado a 9,50 $/kg y el lomo a 14 $/kg, cuando el valor del lomo debería ubicarse en torno a 35 $/kg; esto si tenemos en cuenta la relación entre ambos cortes existente en otros países, como es el caso de Uruguay”, relató

“Alrededor del 35% de la comercialización vacuna en nuestro país se sigue haciendo con medias reses. Para solucionar ese problema debe invertirse mucho en la modernización de frigoríficos y carnicerías. Pero tendrá que haber una transición, en la cual los cortes de exportación deberán subsidiar (por un tiempo) a los cortes populares”, aconsejó.

“Unos 20 años atrás los (frigoríficos) chilenos no tenían fama de buenos pagadores, pero cambiaron. Si hoy la Argentina tuviese los mismos niveles de evasión que tiene Chile, no habría necesidad de aplicar retenciones a la carne (para que no se incremente el precio minorista interno de los cortes populares)”, indicó González Fraga.

En tanto, el economista y empresario indicó que “Brasil nos está dando un claro ejemplo en lo que hace a la transformación de maíz. Yo tengo medido que la transformación de maíz en leche y luego la utilización de esa leche para elaborar dulce de leche, genera muchísimo más empleo que el sólo hecho de exportar maíz. Tenemos que alentar el uso del maíz como insumo para elaborar otros productos, porque eso es vital para solucionar el gran problema de la Argentina, que es el empleo”, expuso.

“En una actividad como la ganadera, no se pueden pretender soluciones de la noche a la mañana. Toda política para el sector debe ser gradualista; las soluciones duraderas para el sector van a llegar de manera gradual. En este sentido, deberíamos contar con condiciones crediticias que se adapten a los tiempos de nuestro negocio”, advirtió.

Además, González Fraga recomendó que “tenemos que incorporar la lógica de la política a nuestros reclamos, para que la lógica política, precisamente, no los destruya”.

“El mercado del cuero es muy poco transparente y resta rentabilidad al negocio ganadero; esto tiene que ver directamente con nuestros bolsillos”, concluyó.