Debido a las lluvias caídas, no se desarrolló la tercera jornada del referido foro prevista para el sábado último, día en que debió realizarse una visita de campo al establecimiento agropecuario Golondrina, en el departamento de Caaguazú, para conocer detalles del manejo ambiental y social que realiza dicha firma.
En la clausura, la presidenta del foro, Sheila Abed, representante del Instituto de Derecho Ambiental de nuestro país, dijo: "Para establecer formas de ordenamiento de uso del territorio, más que un proceso de planificación tecnocrático, es necesario un proceso de armonización de los diferentes intereses en juego, respaldado por la información científica y una adecuada valoración ecosistémica, lo que da un sentido muy importante a la gobernabilidad".
Abed mencionó que aunque no hubo coincidencia total en algunos temas, sí existió vocación de diálogo y un gran esfuerzo de parte de los representantes de los sectores por derrumbar mitos y medias verdades con base a información estadística y científica.
Añadió que no debemos pensar en una soja responsable, sino en productores, comercializadores, empresas y consumidores responsales.
Por otra parte, durante el foro se mencionaron nueve impactos que acarrea la soja: acciones sobre el suelo, consecuencias sobre la biodiversidad, efectos sobre las fuentes hídricas, impactos de la infraestructura, aspectos sociales que se refieren a temas laborales así como también al derecho de propiedad a la tierra, relación con la agricultura tradicional campesina, migración de las comunidades rurales y consecuencias del mal uso de los agroquímicos.