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Planteando un punto de vista que en gran medida dista del sostenido por la mayoría de las entidades gremiales del sector agropecuario, Oscar Alvarado habló con Agrositio sobre su visión de lo que pasa con la carne en Argentina, planteando el eje de la discusión no sobre la responsabilidad del gobierno, sino que el principal problema proviene del sector. Según explicó esta es una posición que AACREA tiene desde hace muchos años, “desde hace 15 años que lo venimos planteando y desgraciadamente los hechos nos van demostrando que tenemos razón, nosotros creemos que el gran problema de la cadena de la carne se centra fundamentalmente en la falta de reglas de juego claras que sean cumplidas por todos”. En ese sentido afirmó que “la responsabilidad más grande la tenemos los mismos dueños de las vacas, que tenemos el 92% del capital que da vueltas en la cadena de la carne, con lo cual debería ser bastante sencillo, si nosotros quisiéramos que hubiera una sola regla de juego, la podríamos poner y nos podríamos organizar fácilmente”. Sin embargo, el problema es que hay intereses encontrados entre los dueños de las vacas, no todos quieren lo mismo, y esto se debe fundamentalmente a que “desgraciadamente mucha gente utiliza el negocio ganadero para evadir, para pagar menos impuestos, para de alguna manera tener la ganancia no tanto por la productividad o la generación de valor, sino fundamentalmente por una reducción de impuestos”, generando pérdidas para pagar menos impuesto a las ganancias sobre otras actividades. Eso hace que sea muy difícil ponerse de acuerdo porque no todos quieren que haya reglas de juego claras. “Por otro lado también vemos que esa falta de coherencia entre todos los productores, que la lamentamos muchísimo, también hace que sea muy difícil sentarse con los otros sectores de la cadena de la carne, por ejemplo los frigoríficos, los matarifes, hay gente muy honrada, pero también hay gente que no lo es”. Esta situación hace que se genere una especie de asociación ilícita, “porque la misma evasión impositiva que quiere el dueño de la hacienda, se la provee el comercializador, y eso genera un círculo vicioso que se va retroalimentando. Lo peligroso para adelante, que hace que uno se desanime y haga pensar que no tenga futuro el negocio de la ganadería en Argentina, es que las ventajas competitivas en el negocio de la carne no las da el armar el mejor equipo, tener la mejor genética, las mejores pasturas, la mejor productividad, el mejor frigorífico o el mejor marketing de la carne, sino esas ventajas las obtiene el que está más dispuesto a hacer más trampa, el que es más mafioso”.

Poca competitividad

Ante esta situación parece que la solución entonces no está tanto en el plan ganadero sino en cambiar la mentalidad de la cadena, ante lo cual Alvarado respondió que si, “creo que el caso de la carne es un caso paradigmático en argentina, hasta se estudia en muchas universidades, tanto de acá como de afuera. Está lleno de ventajas comparativas. Michael Porter dice que las ventajas comparativas se convierten en competitivas por acción del hombre. Entonces es un excelente ejemplo en donde el hombre hace todo lo posible para que las ventajas comparativas nunca se conviertan en competitivas. Esta situación se da en otras áreas de la economía argentina, pero en la carne es bien paradigmático porque debe haber pocos negocios en la Argentina donde somos tan obviamente poco competitivos, deberíamos ser los más competitivos del mundo, aún más que en agricultura”.

Como organizarse

En ese sentido da la impresión de que la solución pasaría por armar una organización por cadenas como sucede en agricultura, como son los casos de Maizar, Asagir, etc. Al respecto el vicepresidente de AACREA sostuvo que en la carne hay muchas instituciones gremiales, universidades, AACREA, etc, que siguen intentando sentar a todos los componentes en una mesa y tratar de formar una organización en serio, “no forzada por el gobierno sino generada a partir de las ganas de querer hacer algo juntos y no hay caso, no somos capaces de lograrlo”.

El problema está en blanquear el negocio

“Nosotros creemos que no es tan difícil arreglar el problema de la carne, no es tan difícil proponerle a la sociedad alternativas en donde va a poder tener carne barata y a su vez podamos exportar carne cara en el mundo” afirmó. Sin embargo, opinó que una solución puede ser por ejemplo que se prohíba circular las medias reces y de los frigoríficos salgan cajas con cortes como lomo o cuadril, que puedan ir a los distintos lugares en donde mejor se los pueda pagar y donde incluso con parte de lo que se genera de la exportación, a través de las retenciones, se pueda subsidiar a los cortes baratos, “la verdad no hay que pensar demasiado para entender eso, pero ese cambio en la industria implicaría la necesidad de blanquear el negocio y las partes de la cadena no queremos, y mientras no querramos que se blanquee el negocio, no hay posibilidades de hacerlo competitivo”.

La comunicación del sector

Otro punto en el que falla el sector y hace más difícil la solución de sus problemas, son las estrategias de comunicación. Según lo que ha recogido AACREA en distintas encuestas, la visión que tiene la población que no pertenece al sector es que el campo argentino siempre se queja por todo y que por otro lado, si bien genera empleos, no paga buenos sueldos, si bien genera más del 30 por ciento de los empleos una gran parte de los sueldos están por debajo del límite de la pobreza. Para eso es importante cambiar la comunicación, “primero tenemos que proponer, tenemos que ser capaces de generar propuestas, basta de generar reclamos y llantos, generemos propuestas, no pensando en el beneficio del sector, sino pensando en el beneficio de la Argentina, haciéndonos responsables del bienestar común de la gente urbana, del bienestar de la gente que vive en el interior, no sólo del negocio que estamos defendiendo” afirmó, agregando que “si logramos plantear propuestas y se las contamos a la gente que no es del sector, de una manera piola, productiva, tenemos muchas posibilidades de que la gente en Argentina nos quiera y a partir de ahí construir esa capacidad de influenciar y hacer una política de estado que hace falta”.

Esta falla en la comunicación, permitió que el gobierno aproveche la situación, mostrando al sector como “la oligarquía ganadera”, y los ganaderos no supieron tener una respuesta. En ese sentido Oscar Alvarado sostuvo que “no solo un sector de la sociedad apoyó ese lenguaje del gobierno, la mayoría de la sociedad, tristemente para nosotros, cree que somos oligarcas terratenientes y la verdad es que no somos buenos comunicándoles que no lo somos, como consecuencia de eso nos enojamos y pataleamos y las cosas no van a cambiar enojándonos y pataleando, sino sentándonos a trabajar, pensar y proponer.

El dialogo con el gobierno

El gobierno tiene alguna responsabilidad por una falta de estrategias, sin embargo, la estrategia debería partir del sector, antes que esperar una respuesta del gobierno, “el papel de víctimas que nos gusta hacer en el sector agropecuario es la peor de las estrategias, tenemos que hacernos cargo de la situación, entender los problemas y trabajar por las soluciones, si nos quedamos siempre hablando de que el problema es del gobierno o de otro, no vamos a resolverlo nunca”. Sin embargo, hablar de proponer parece algo difícil ante un gobierno y un sector agropecuario que hoy están lejos del diálogo. Desde su punto de vista piensa “que no es tan difícil el dialogo, de hecho nos pasa en AACREA, que tenemos excelente diálogo con el ministro de educación, frente a proyectos educativos, de compromiso con la educación en el interior, escuelas rurales, la respuesta ha sido espectacular, entonces tenemos nuestra duda.

Plantear propuestas

“Uno podría decir que el gobierno tiene gente cerrada que no quiere escuchar las propuestas del sector, nosotros creemos que ante propuestas integradoras, hay espacio para conversar y dialogar. Además, si el gobierno no escucha, todavía está el resto de la cadena agroalimentaria y hay un sector importante de la sociedad que sí quiere escucharnos y desde ahí se puede generar entonces la fuerza para que el gobierno nos termine escuchando, pero tenemos que encarar las cosas de ese lado, no creemos en el sistema de la confrontación”, concluyó Alvarado.

Por Santiago Rivas – Exclusivo Agrositio.com