Durante un encuentro organizado por el Círculo Argentino de Periodistas Agropecuarios (CAPA) y el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) se debatió sobre la situación de la exportación de carne bovina y el impacto que han tenido las últimas medidas tomadas por el gobierno.

Aumento de la demanda interna y la oportunidad exportadora

Luego de la apertura de la jornada por parte de Carlos Oliva Funes, presidente del ABC, Carlos Riusech, vicepresidente de la entidad brindó un panorama del mercado de carnes de Argentina, que sufrió un incremento de la demanda interna por mejoras en el poder adquisitivo de la población, debido a un crecimiento del país del 8 por ciento sostenido. Mientras tanto la demanda externa creció desde 2001 cuando hubo aftosa, por el tipo de cambio que nos hizo competitivos, además de que Europa se transformó en un exportador neto, sobre todo por el cambio en la política de subsidios, la aparición de Rusia y el norte de África como importadores, calculando que este año se espera llegar a las 700.000 toneladas de exportación.

"El MERCOSUR está llamado a ser el proveedor de carnes del futuro y lo que falta es como compatibilizar la demanda del mercado interno con el externo. Las exportaciones son la salida para la ganadería Argentina, tenemos acceso al 35 por ciento de los mercados internacionales y ya eso nos trae problemas. El mercado mundial es de 6,65 millones de toneladas y Argentina solamente exporta 650.000" explicó Riusech, agregando que con vocación política el primer paso ahora es acelerar la apertura del NAFTA para seguir por los mercados de Asia, como Japón y Corea. "Sabemos a donde podemos ir y eso es el mejor estímulo.

Hoy se nota una sensación de falta de motivación en los sectores productivos", afirmó y dijo que ya hubo que convencer a los productores de hacer un novillo más pesado, que hagan trazabilidad y eso se ve empañado con las medidas de los reintegros de las exportaciones y la suba de las retenciones.

Oliva Funes agregó en ese sentido que las medidas del gobierno tienen una repercusión muy importante, ya que algunos frigoríficos están sin faenar a consecuencia de ello, "La industria exportadora hizo un enorme esfuerzo por mantener los precios, pero fuimos mal recompensados" sostuvo, "por eso se acabó el acuerdo de precios", a lo que Riusech agregó que "fue una contribución de la industria para llegar con calma a las elecciones". El problema, según afirmaron, comenzó con la aparición de la aftosa en Brasil, cuando debería haberse modificado el acuerdo. Actualmente se da una suba en las góndolas, con bajas en el promedio en Liniers, eso es porque se está produciendo un acomodamiento de los precios luego del fin del acuerdo.

Vamos a ser arrasados por Brasil

Por su parte, Rodolfo Constantini explicó que para poder absorber la suba en las retenciones, el precio de la hacienda en pie debería bajar al menos un 18 por ciento, lo que es poco probable por la demanda interna que se mantiene y la competencia con la agricultura. De mantenerse esta situación, apenas Brasil se recupere, lo cual está haciendo muy rápido, seremos rápidamente arrasados por ellos, ya que son más competitivos porque con un dólar similar, tienen los reintegros. Constantini explicó que solamente podremos ser competitivos en los cortes de calidad y el riesgo que tenemos es que si Europa ve que Argentina y Brasil pueden quedar afuera del mercado (nosotros por precio y Brasil por la aftosa), ellos pueden cambiar su sistema de subsidios, volviendo al sistema anterior.

Luego Constantini disparó contra los productores ganaderos al decir que son los responsables al permitir subas exageradas del precio de la hacienda en pie, con los precios fijos en los supermercados. No hubo equilibrio, porque la demanda se mantuvo constante, con precios más altos, "así los productores no supieron ver el riesgo latente de las retenciones, que ya estaban advertidas", agregando que el precio en gancho no debería de pasar de los 4 pesos. "La escasez por la medida de los 300 kilos se va a recomponer y la oferta se normalizará. Habrá equilibrio con exportaciones de un 20 por ciento y un consumo de 70 kilos por persona, tirar de la cuerda implica riesgos muy altos" afirmó. En ese sentido Oliva Funes sostuvo que lo que hay que hacer es integrar el consumo interno con la exportación. Para aumentar la oferta estuvieron de acuerdo en que es correcta la medida de aumentar el peso de faena, aunque lo ideal era hacerlo más gradual, tal vez a un año y en la época de mayor oferta de hacienda, de entre abril y junio, ya que con esta medida hay más oferta con el mismo stock. Constantini justificó la medida diciendo que ni en Estados Unidos ni en Europa se faenan animales de menos de 300 kilo, en ningún otro país se faenan animales de 180 kilos, como se hacía en Argentina.

Otro de los problemas que se planteó en este sentido es quien fija los precios de la carne, ya que actualmente se fijan en Liniers, pero normalmente hay distorsiones, porque en algunos casos hay grandes variaciones a pesar de que entran pocas cantidades de animales, con altos precios y hay alguien dispuesto a pagarlos. Habría que ponerse a consensuar los precios con las consignatarias. Si bien los productores se quejan de que el precio de la carne en Argentina es bajo, Constantini explicó que si se mide el precio en toneladas es alto, ya que no paga flete ni intermediarios ni muchos de los impuestos que paga el que compra la carne en otro país. Además agregó que hubo una incorrecta política en cuanto a las exportaciones, por la atomización de operadores y con la nueva situación las exportaciones en 2006 pueden ser menores a las 500.000 toneladas.

Por Santiago Rivas - Exclusivo Agrositio.com