Martín Ambroggio estuvo en España y México dando charlas sobre la importancia
de la Siembra Directa.
“El potencial de Argentina para la siembra directa es del 100 por ciento sobre
la superficie sobre la que hoy se realiza agricultura y ganadería”, comenzó
Ambroggio. Aseguró que no hay limitaciones agronómicas o técnicas donde no se
pueda desarrollar este sistema y las zonas que todavía no han ingresado al
sistema de siembra directa son muy propensas a la degradación, erosión,
básicamente eólica, porque es toda la región de pampa arenosa y gran parte de la
provincia de Buenos Aires. Por eso hay que intensificar los trabajos de
transferencia de tecnología. “Yo creo que el tema de maquinarias está resuelto,
no es cuello de botella la máquina para hacer esas partes, es transferencia de
tecnología, capacitación de productores y técnicos”, señaló.
Los productores y la siembra directa
Ambroggio opinó que hay dos tipos de productores, unos son los que participan del intercambio, de congresos, días de campo, se capacitan, se informan y lo otros son los que están encerrados en su campo y hacen lo que hacían sus abuelos y no se interesan por cambiar un sistema de producción. Una de las razones es el miedo a lo nuevo. El hecho de que se pierda potencial de rendimiento o no saber controlar algunas situaciones que se vayan a presentar, falta capacitación. “AAPRESID debe llegar a lugares en donde hoy no está llegando”, aseguró.
Productores que hacen SD
Muchos productores de los que hoy hacen siembra directa la realizan con falta de rotación de cultivos. “La siembra directa bien entendida consiste en la rotación de leguminosas y gramíneas y la otra pata es la fertilización”, explicó, a lo que añadió que si no se cumplen esas dos pautas hay poca producción de paja, de biomasa, hay poca producción de carbono, que es la materia prima para transformar la materia orgánica.
Por otro lado, aseguró que el objetivo es recuperar materia orgánica de los suelos y eso se va a hacer con una buena rotación, una buena fertilización que nos va a dar una buena productividad y eso va a mejorar el suelo. “Para mejorar el suelo en siembra directa hace falta una alta productividad”, contó Ambroggio. Con baja productividad no se recuperan, por el contrario de los procesos industriales, donde más producís, más degradas, acá cuanto más grano producís más carbono fijas
AAPRESID en el exterior
.Uno de los objetivos más importantes es generar una imagen país favorable,
mostrar que estamos produciendo nuestros granos y nuestras carnes bajo un
sistema de producción sustentable, que no degrada el medio ambiente, que
conserva el recurso agua, que origina un beneficio ambiental desde el punto de
vista del secuestro de carbono, que tiende a disminuir el efecto invernadero y
que se tome al sistema de agricultura en Argentina como un modelo exitoso,
sustentable, especialmente por los países que son compradores de nuestros
productos.
“Queremos que vean que le compran a gente que está mejorando sus recursos”,
aseguró Ambroggio.
Para AAPRESID el objetivo es formar una red de asociaciones al estilo
AAPRESID Mundial, que esté interconectada, que haya un flujo de información
entre todas estas organizaciones donde AAPRESID sea la líder, la abanderada en
siembra directa. “Ser abanderada en siembra directa es muy importante para
posicionarte en el mundo, porque la agricultura lleva más de tres mil años en el
mundo con laboreo y en estos últimos diez años estamos planteando una
agricultura sin laboreo, que sólo ocupa el cuatro por ciento de la superficie
del mundo actualmente”, explicó.
Al ser Argentina y AAPRESID los que están comunicando nos posiciona muy bien y
deja un poco como clavada la bandera de la siembra directa en nuestro país.
“Después todos los productos que vos exportes, como maquinarias, granos y carnes
tienen un sello de calidad medioambiental, productiva, técnica”, señaló.
Cómo se adaptan las máquinas argentinas a otros suelos
Hay que hacer adaptaciones en las sembradoras para los diferentes tipos de
suelos porque las texturas cambian, cambia el porcentaje de arcilla, el
porcentaje de piedra en superficie, los relieves, los caminos para transitar.
“Hace falta todo un desarrollo, una adecuación, que es lo que nosotros estamos
haciendo para cada uno de los sitios puntuales”, nos contó Ambroggio.
Hay toda una readaptación de cómo hacerlo que se adquiere de la investigación:
En vez de cuchillas se pone un facón, en vez de ruedas que regulan la
profundidad, se hace con las ruedas traseras, en vez de sembrar en húmedo se
siembra en seco.
El proyecto de exportación tiene que ser serio, tiene que ser en escala, no se
puede vender una máquina en Europa, si vendes tenés que llevar 200, que te
justifique la gente, hay que tener una estructura mínima de exportación, de
servicio.
“Si bien tenemos 65 fábricas de siembra directa, son todas empresas familiares,
no tenemos una gran fábrica que produzca 1000 máquinas por mes”, afirma y agrega
que lo ideal seria formar una ensambladora de máquinas que genere una máquina
argentina para la exportación, que tenga un servicio de venta al exterior,
posventa, que se forme con el esfuerzo de todas las fábricas argentinas.
Posición argentina frente a otros países
Comparado con otros países el avance argentino es muy significativo, es
realmente algo que llama la atención el crecimiento que está teniendo. “Yo creo
que hay varias cosas que favorecen la siembra directa en Argentina, la
topografía, el tipo de suelos, la textura de los suelos, no tenemos suelos tan
arcillosos en la gran parte de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, son suelos
planos que permiten usar equipos anchos, no tenemos limitantes de rotación de
cultivos porque tenemos lluvias bastante bien repartidas a lo largo del año”,
explicó Ambroggio.
Hay una serie de cosas que facilitan que sea el sistema para estos suelos. Hoy
es más complicado hacer labranza que siembra directa.
Por Santiago Rivas-Exclusivo Agrositio