Así lo informó el subsecretario adjunto de Agricultura de los EE.UU., Merlyn Carlson, durante el congreso de Aapresid.
El funcionario no quiso adelantar si se reducirán los subsidios establecidos por la "farm bill" de 2002 y que, según los países en desarrollo, son uno de los principales factores de distorsión en el comercio agrícola, junto con las subvenciones que aplica la Unión Europea (UE).
"Primero escucharemos a los productores para ver qué quieren ellos y luego podremos informar si hay alguna modificación", dijo Carlson ante una consulta de LA NACION.
No obstante, el funcionario norteamericano explicó que la nueva norma estará condicionada no sólo por las negociaciones de la OMC sino también por la decisión del presidente de EE.UU., George W. Bush, respecto de poner límites a los gastos presupuestarios.
Adelantó que las ayudas norteamericanas seguramente estarán orientadas a recompensar a los productores que adopten prácticas conservacionistas tales como la siembra directa, que evita la erosión del suelo, ya que no se ara la tierra para sembrar y se mantiene la materia orgánica.
Recientemente, la UE modificó su política agrícola común (PAC) por la cual comenzó un proceso para desalentar los incrementos de producción y el crecimiento artificial de los stocks.