
El polo es uno de los deportes que más caracteriza al campo argentino y actualmente es el que más desarrollo tiene. Mucha gente que nunca se había acercado al polo hoy tiene interés en jugarlo o en que sus hijos lo hagan. También la realidad de la gente que vive en zonas urbanas hace muy difícil disponer de los medios para aprender a jugarlo. Sin embargo La Marca, la nueva empresa concesionaria de Estancias del Pilar, en la localidad de Pilar, acaba de iniciar una escuela de polo, primero orientada a los más chicos, pero que ahora incorpora a adultos que quieren aprender a practicar este deporte.
Los profesores
Quienes están a cargo de la escuela son Marcos Acuña y Alejandro Cattaneo,
ambos estudiantes de la carrera de Técnico en Producción Agropecuaria de la
Universidad Católica Argentina, en donde se conocieron y según cuentan
“charlando de temas que nos gustan coincidimos en ciertas cosas, ahí nos
asociamos y empezamos con el tema de la escuelita de polo.
Marcos es de Azul y allá desde que era chico jugaba al polo, “siempre jugué con
mi hermano y cuando se nos complicaba para pagarlo trabajaba en un campo de
petisero y jugaba los fines de semana”. Alejandro es de Pilar y antes se dedicó
a trabajar con un criador de caballos de polo, en donde preparaba caballos
nuevos, siempre jugó con caballos de terceros.
Marcos cuenta que lo primero que hicieron cuando se asociaron fue empezar a
herrar los caballos que hay en estancias, que son cabalgatas, salto, etc. “Yo
hice dos cursos para herrar, pero estamos aprendiendo, porque lleva mucho tiempo
herrar bien. Es un trabajo que lleva tiempo”. Alejandro sigue diciendo que “la
idea de la escuelita surgió de los dueños del lugar. Antes había otra empresa y
cuando empezaron ellos surgió el tema del polo y por medio de conocidos nos
ofrecieron hacer la escuelita”

Los alumnos
La idea al principio fue orientar la escuela hacia los chicos, ya que era más
accesible. Esto principalmente porque el polo era una actividad nueva para
Estancias del Pilar. La cancha se acaba de terminar y de a poco se está
preparando, además ya hicieron diez boxes para caballos de polo.
Con respecto a los alumnos actuales Marcos explica que “en este momento tenemos
diez chicos y hace una o dos semanas se agregó gente grande. Por lo general es
gente que habrá andado a caballo una o dos veces en su vida y primero, más que
enseñarles a jugar al polo hay que enseñarles a andar a caballo.
Alejandro agrega que “En este lugar podés llevar tu caballo, pagás por mes y
dejás tu caballo ahí. Además el lugar alquila caballos y equipos. El costo es
menor para el que tiene caballo”.
Las edades de los chicos van desde 8 años el más chico hasta 14 que tienen los
más grandes, pero los dos afirman que para empezar cuanto más chico mejor, “si
empezás a los siete mejor”. Los más chicos juegan con caballos más petisos y
además hay tacos más livianos.
En el primer mes de la escuela la respuesta de los chicos es muy buena, “hay
chicos que hay progresado mucho, en cuatro o cinco clases. Chicos que la primera
clase se subían al caballo y no sabían hacer nada y ahora ya quieren pegarle de
revés” dice Marcos, es importante la actitud de los chicos, cada sábado te
cuentan que en la semana estuvieron haciendo flexiones de brazos, se motivan,
que es fundamental. Otro se compró un taquito chiquito y taquea en la bici”
agrega Alejandro.
Como son las clases
Al principio de cada clase de una hora y media hacen algunos ejercicios con todos juntos, después están un poco con cada uno, tratando de corregir algunas cosas que hacen y por lo general al final hacen un partido. “Jugamos uno para cada lado, cuando terminamos una jugada, si hay un foul o algo por el estilo empezamos a explicarles un montón de cosas pero en vivo, les queda mucho mas” dicen y agregan “también les enseñamos a agarrar el caballo, a ensillarlo. La idea no es que vayan y ya tengan todo listo. La idea es que terminen de dar la clase y participen en todo, cada uno se ocupa de su caballo. Después de la práctica desensillan, lo bañan. Así lo vivimos nosotros al polo”. Para Marcos “es lo lindo del polo, más allá de que más adelante me gustaría ir, jugar y listo”.

Un deporte que puede ser accesible
Siempre se vio al polo como un deporte muy caro, pero la difusión que tiene
en la actualidad hace que sea más accesible. Alejandro en ese sentido opina que
“es caro pero si te las rebuscás, si te gusta realmente te aseguro que jugás.
Fácil no vas a tener nada, hemos ido a varear caballos toda la semana para jugar
el fin de semana. Lugares baratos si buscás encontrás, no es fácil pero hay”.
Según opinan los dos, es un deporte caro pero que se puede hacer más barato si
uno se las rebusca.
Mirando hacia delante, su idea es que cuando haya un buen nivel, organizar
torneos con los chicos, juntándolos con los de otra escuela que hay en Pilar,
para además integrarlos.
Por Santiago Rivas – Estilo Agrositio.com

