
Hacia la independencia de la Gran Colombia
Pero la liberación de Venezuela estaba todavía por completar, pues el
Pacificador Morillo controlaba aún importantes zonas del país y esperaba que
llegase de España un gran ejército de refuerzo. Mas ese ejército no salió nunca
hacia Sudamérica: el 1º de enero de 1820, cuando las tropas se hallaban ya en
Cádiz, listas para embarcar hacia el Nuevo Mundo, se produjo el alzamiento
liberal del coronel Rafael Riego contra el absolutismo de Fernando VII.
A consecuencia de ello, Morillo se quedó sin refuerzos y más bien recibió
órdenes de negociar la paz con los insurgentes. Entre tanto, Bolívar iba otra
vez hasta Bogotá, para organizar el gobierno y preparar fuerzas para la
continuación de la guerra, mientras que sus tropas de Venezuela, siguiendo una
estrategia previamente trazada, evitaban choques decisivos con las fuerzas
españolas y más bien acosaban insistentemente a éstas mediante ataques
sorpresivos. Al fin, Morillo propuso la suspensión de hostilidades, a lo que
Bolívar respondió planteando un Tratado de Regularización de la Guerra, cuya
redacción encargó al magnánimo general Antonio José de Sucre. El tratado se
firmó en Santa Ana, el 27 de noviembre.
Tras ello, Bolívar marchó nuevamente hacia Bogotá, a donde llegó en enero de
1821. Aquí recibió el pedido de ayuda de la Junta de Gobierno de Guayaquil, que
se empeñaba en liberar prontamente el interior del país quiteño. Bolívar dispuso
entonces el envío a Guayaquil, por vía marítima, de una pequeña fuerza
expedicionaria colombiana, a lo cual siguió luego el envío de un contingente
mayor, dirigido por el general Sucre.
En marzo, Bolívar volvió a Venezuela y en abril se produjo la ruptura del
armisticio, a lo que siguió una fulgurante campaña que culminó en Carabobo, el
24 de junio, con la derrota total de las fuerzas españolas. Cinco días más tarde
Bolívar entraba en Caracas, su ciudad natal, tras siete largos años de ausencia.
En agosto, el Libertador se hallaba ya en Maracaibo y en septiembre era
designado Presidente de Colombia por el Congreso Constituyente de la nueva
república, reunido en Cúcuta.
Para fines de 1821, se había consolidado la independencia de Venezuela y la
Nueva Granada, pero todavía faltaba por liberar el interior de la antigua
Audiencia de Quito. Fue así que el Libertador emprendió en diciembre de ese
mismo año la "Campaña del Sur", marchando desde Bogotá hacia Pasto, donde su
avance fue detenido por los indomables pastusos, fieles al rey de España.
Empero, en abril logró romper las defensas enemigas y venció a los pastusos en
la batalla de Bomboná, casi al mismo tiempo que el General Antonio José de Sucre
avanzaba por el sur de la Sierra quiteña y vencía finalmente a los realistas en
la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822). El 16 de junio, Bolívar hacía su
entrada triunfal en Quito y de inmediato marchaba hacia Guayaquil, con el fin de
instaurar su poder en ese puerto colombiano.
En aquel mismo año Simón Bolívar se reunió en Guayaquil con el otro gran
caudillo del movimiento independentista, San Martín, que había liberado
Argentina y Chile, para ver la forma de cooperar en la liberación del Perú;
ambos dirigentes chocaron en sus ambiciones y en sus apreciaciones políticas
(pues San Martín se inclinaba por crear regímenes monárquicos encabezados por
príncipes europeos), desistiendo San Martín de entablar una lucha por el poder y
dejando el campo libre a Bolívar (poco después se marcharía a Europa).
En Perú
A mediados de 1823, la situación política- militar del Perú se habla
deteriorado muchísimo. Llamado por el Congreso y por el pueblo de aquella
nación. El libertador se embarcó a Guayaquil el 7 de Agosto y llegó a comienzos
de Septiembre al Callao. Bolívar, facultado únicamente para dirigir las
operaciones militares, se dedicó con tesón a reorganizar el ejército. En Enero
de 1824, Bolívar se hallaba enfermo en Pativilca, en la Costa del Perú, donde
recibió la noticia de que la guarnición del Callao se había pasado a los
realistas. Lima cayó en manos de los realistas, pero el Congreso del Perú, antes
de disolverse nombró a Bolívar dictador con facultades ilimitadas para salvar al
país. El acepta serenamente tan tremenda responsabilidad. Emprende la ofensiva y
el 6 de Agosto de 1.824, en Junín, derrota al ejército real del Perú. El 6 de
agosto, su caballería triunfó sobre la brillante caballería española en la
batalla de Junín. Entre tanto, sus enemigos lograban que el Congreso colombiano
le privara de sus facultades para dirigir la guerra en el Perú, ante lo cual
Bolívar las delegó en el general Sucre. Pese a ello, en diciembre liberó a Lima
y entró triunfalmente en ella, poco antes de que el ejército libertador,
comandado por Sucre, derrotara a los ejércitos realistas en la memorable batalla
de Ayacucho, que puso fin al dominio español en América (10 de diciembre de
1824). Antes de terminar el año, el Libertador convocó a los demás países de
América al Congreso Anfictiónico de Panamá, al que sólo asistieron
representantes de cuatro países (Colombia, Perú, México y Guatemala).
En enero de 1825, apenas liberado el Perú, iniciaría sus recorridos por el país,
marchando luego hacia el sur peruano y avanzando por el Cuzco y Puno
(julio–agosto) hacia la antigua Charcas, donde ascendería al "cerro rico" de
Potosí (septiembre) y contribuiría con los patriotas de ese país a la fundación
de la República de Bolivia. En enero de 1826 bajaría hacia Arica (actual Chile)
y desde ahí viajaría a Lima, desde donde enviaría a Sucre su proyecto de
Constitución para Bolivia (mayo).
Pocos meses después, alarmado por la agitación política colombiana y atendiendo
al llamado de los pueblos, emprendió el regreso hacia Colombia en septiembre.
El fin de la Gran Colombia
Entretanto, una Revolución acaudillada por el General Páez «La Cosiata» ha
estallado en Venezuela contra el Gobierno de Bogotá, en abril de 1826. Bolívar
regresa a Caracas y logra restablecer la paz a comienzos de 1827. Sin embargo,
las fuerzas de disociación predominan sobre las tendencias aglutinadoras.
Bolívar se distancia más y más, política y personalmente, del Vicepresidente
Santander, hasta que sobreviene la ruptura total. El 4 de julio de 1827 Bolívar
sale por última vez de Caracas, se embarca en La Guaira, y por la vía de
Cartagena llega a Bogotá. Allí, el 10 de septiembre, presta ante el Congreso
juramento como Presidente de la República. El 26 de septiembre, un grupo de
conjurados intentó asesinarlo, pero fue salvado por la valerosa acción de su
compañera, Manuela Sáenz; si bien fracasaron en su objetivo, los conjurados
asesinaron a los edecanes del Libertador.
La dictadura del Libertador no pudo detener el proceso de disolución de la Gran
Colombia. El obstáculo de los designios, era el libertador, y por esa razón
procedieron a desconocerlo y a convocar el Congreso Venezolano que separa a
Venezuela de Colombia.
Derrotados políticamente por Bolívar y fracasados en su proyecto de asesinarlo,
los santanderistas dirigieron los alzamientos de las guarniciones de Popayán y
Pasto, y además estimularon y fomentaron una invasión militar peruana a
Colombia, que estaba comandada por el mariscal José de Lamar y tenía como
objetivo separar el Distrito del Sur y formar con él la República del Ecuador.
Minado por la tuberculosis y herido en el alma por la furia del canibalismo
político desatado en Colombia, el Libertador todavía tuvo fuerzas para montar a
caballo y salir a combatir a sus enemigos (enero de 1829), al tiempo que daba
órdenes para repeler la agresión peruana.
Luego de someter a las fuerzas insurrectas de López y Obando, avanzó hacia
Quito, a donde llegó poco después que Sucre derrotara a los peruanos en Saraguro
y los venciera decisivamente en Tarqui (27 de febrero de 1829). De inmediato
avanzó a Riobamba, Guaranda y Guayaquil, en donde recuperó el puerto por un
armisticio y dirigió las negociaciones que llevaron a la firma del Tratado de
Guayaquil (septiembre de 1829). En octubre, acosado gravemente por la
enfermedad, montó otra vez a caballo y se dirigió a Quito y luego a Bogotá, a
donde llegó en enero de 1830.
Tras atender asuntos oficiales en la capital, en marzo se retiró a descansar en
Fucha y en abril envió al Congreso su renuncia a la Jefatura Suprema. Al fin, en
mayo, inició el largo periplo que lo llevaría a Cartagena, Turbaco, Soledad,
Barranquilla y otros pueblos de la costa atlántica, en desesperada búsqueda de
paz y salud, pero con la aspiración final de irse a Europa.
Entre tanto, numerosos pronunciamientos populares y militares exigían su vuelta
al poder y se instauraba en Bogotá un gobierno bolivarista, presidido por el
general Rafael Urdaneta. Mas ya era tarde: cada vez más enfermo y decepcionado
de los hombres, el Libertador llegó en diciembre a Santa Marta y se hospedó en
la quinta de San Pedro Alejandrino. Ahí falleció el 17 de diciembre de 1830.
Por Santiago Rivas – Estilo Agrositio
