
Simón Bolívar fue junto con San Martín, el libertador de los países hispanos de América del Sur. A pesar de su vida relativamente corta, logró se convirtió en uno de los mayores héroes de América del Sur, que soñó con una patria grande y única compuesta por todas las naciones hispánicas de América Latina. Sin embargo, las luchas de intereses y la poca experiencia de todas las nuevas naciones que aparecían echaron por tierra con su proyecto.
Su infancia
Bolívar nació en la ciudad de Caracas el 24 de julio de 1783 y en su ciudad
natal transcurrieron sus primeros años, con ocasionales viajes a las haciendas
que la familia poseía en los Valles de Aragua. Antes de cumplir tres años, Simón
perdió a su padre, Juan Vicente Bolívar y Ponce, fallecido el 19 de enero de
1786. La educación de los niños corrió a cargo de la madre, mujer de fina
sensibilidad, pero también capaz de administrar los cuantiosos bienes que poseía
la familia. Además de la herencia paterna, Simón era titular de un rico
mayorazgo, instituido para él en 1785 por el Presbítero Juan Félix Jerez y
Aristaguieta. Sin embargo su madre, Maria de la Concepción Palacios de Bolívar,
falleció después el 6 de Julio de 1.792, a la temprana edad de 34 años.
En 1792 falleció doña Concepción. María Antonia y Juana contrajeron matrimonio
bien pronto, y los dos varones de la familia, Juan Vicente y Simón, siguieron
viviendo con el abuelo materno, don Feliciano Palacios, tutor de ambos. La
casona de la familia daba al frente a la plazuela de San Jacinto, en pleno
centro de la ciudad. Al morir el abuelo, Simón quedó al cuidado de su tío y
tutor Carlos Palacios. En julio de 1795, cuando cumplía 12 años, sufrió una
crisis muy propia de la primera adolescencia: huyó del lado de su tío, para
acogerse a la casa de su hermana María Antonia y de su marido, hacia quienes
sentía mayor afinidad afectiva. A consecuencia de estos hechos, que pronto se
arreglaron favorablemente, Simón Bolívar pasó algunos meses como interno en la
casa de don Simón Rodríguez (1771-1854), quien se encargó de educarlo.
A los 14 años, Simón ingresó con el rango de Cadete en el batallón de milicias
de Blancos de los Valles de Aragua, y un año más tarde era ascendido a Sub
Teniente. Su hoja de sus vicios rezaba entonces: "Valor: conocido: aplicación
sobresaliente" pero no será nunca militar de escuela.
En Europa
Tras su primera formación en Caracas, Bolívar fue enviado por su familia a España, en donde cursó estudios en el Colegio de Nobles, de Madrid. Ahí conoció a dos personas que influirían decisivamente en su vida: al viejo e ilustrado don Francisco Javier, marqués de Ustariz, en cuya casa se alojó, y a la sobrina de éste, la joven caraqueña María Teresa Toro y Alayza, hija de Bernardo Rodríguez del Toro, de quien se enamoró. A fines de 1800 pensaba en constituir un hogar, asegurarse descendencia, y regresar a su país, para atender sus propiedades. Hubo un compás de espera: en la primavera de 1801 viajó a Bilbao, donde permaneció casi todo el resto del año. Hizo luego un breve recorrido por Francia que le condujo hasta París y Amiens. En mayo de 1802 estaba de nuevo en Madrid, donde contrajo matrimonio, el día 26, con María Teresa. Los jóvenes esposos viajaron a Venezuela, pero poco duró la felicidad de Simón. María Teresa murió en enero de 1803. El joven viudo regresó a Europa a fines de ese mismo año, pasó por Cádiz y Madrid, y se estableció en París desde la primavera de 1804. Allí se convirtió en francmasón en la logia "St. Alexandrie de Escocia". Bolívar sería testigo privilegiado de algunos notables sucesos históricos, que dejarían huella en su espíritu: la coronación y proclamación de Napoleón como emperador de los franceses, ocurrida en París, en 1804, y la nueva coronación de Napoleón en Milán, en 1805. A fines de 1806, conocedor de los intentos realizados por el Precursor Miranda en Venezuela, Bolívar consideró que había llegado el momento de volver a su patria. Se embarcó en un buque neutral que toca en Charleston en enero de 1807; recorrió una parte de los Estados Unidos, y regresó a Venezuela a mediados del mismo año. Mientras tanto y hasta 1810 se dedicaría al cuidado de sus haciendas, residiendo en San Mateo, la mejor de ellas.

Comienza la lucha
El 19 de abril de 1810, el Cabildo de Santiago de León de Caracas desconoció
la autoridad del Capitán General de Venezuela, don Vicente Emparán, y formó una
Junta autónoma de Gobierno, similar a las que se habían formado en España para
resistir a la dominación napoleónica. Como una de sus más audaces medidas, esa
Junta envió una misión a Londres, con el objeto de sondear la posibilidad de un
apoyo británico ante una eventual independencia de Venezuela. Figuraban como
comisionados los caraqueños Simón Bolívar y Andrés Bello.
Aunque la misión resultó finalmente frustrada, Bolívar adquirió en ella algunos
vínculos y experiencias que ligarían definitivamente su suerte a la causa de la
independencia americana. Ahí pudo observar de cerca el funcionamiento de la
democracia parlamentaria inglesa, que tanto influiría luego en sus propias
concepciones políticas. Pero lo más importante fue el trato directo y
confidencial que tuvo entonces con Francisco de Miranda, el gran Precursor de la
independencia hispanoamericana, quien lo inició en los secretos de la “Gran
Reunión Americana”, organización masónica operativa que había formado en 1797,
para promover la independencia de la América española.
Además de Bolívar, ante Miranda juraron entregar sus vidas por los ideales de la
Logia Americana otros americanos que luego alcanzarían justa fama: San Martín,
Moreno y Alvear, de Buenos Aires; O’ Higgins y Carrera, de Chile; Montúfar y
Rocafuerte, de Ecuador; Valle, de Guatemala; Mier, de México; Nariño, de Nueva
Granada; Monteagudo, del Alto Perú, y muchos más
En el seno de la Sociedad Patriótica de Caracas es uno de los más ardientes
abogados de la Independencia, que el Congreso proclama el 5 de julio de 1811.
Bolívar se incorpora al Ejército, y con el grado de Coronel contribuye en 1811,
bajo las órdenes de Miranda, al sometimiento de Valencia. En 1812, a pesar de
grandes esfuerzos, no logra evitar que la plaza de Puerto Cabello, de la cual
era comandante, caiga en poder de las fuerzas realistas por una traición. A
mediados de 1812, el General Miranda capitula ante el jefe español Domingo de
Monteverde. En el puerto de la Guaira, un grupo de oficiales jóvenes, entre los
cuales figura Bolívar, deseosos de continuar la lucha, arrestan al infortunado
precursor. Pero todos los esfuerzos son inútiles. Bolívar logra salvarse gracias
a la hidalguía de un amigo suyo, Don Francisco Tuturbe, quien obtiene un
pasaporte para él. Se traslada a Curaçao, y luego a Cartagena de Indias. En esta
ciudad logró un limitado apoyo del Congreso de la Nueva Granada, que le
proporcionó 70 hombres, con los cuales se lanzó a la audaz empresa de liberar el
bajo Magdalena, abrir el camino a Cúcuta y llegar hasta Caracas. En apenas siete
semanas cruzó los mil kilómetros que separan a Cartagena de Caracas y el 7 de
agosto de 1813 culminó triunfalmente esa que se ha llamado "Campaña admirable".
A su paso por Trujillo, en junio, había dictado el Decreto de Guerra a Muerte,
con el objeto de afirmar el incipiente sentimiento nacional de los venezolanos.
Poco antes, a su paso por la ciudad de Mérida, los pueblos le habían aclamado
Libertador, título que le confieren solemnemente en octubre de 1813 la
Municipalidad y el pueblo de Caracas, y con el cual habrá de pasar a la
historia.

Guerra a muerte
Pero la guerra apenas comenzaba y los españoles hallaron un formidable aliado
en los llaneros venezolanos, en su mayoría pardos, que se nuclearon bajo el
mando del marino asturiano José Tomás Boves y se lanzaron a luchar contra esa
independencia que promovía la oligarquía criolla de Caracas. Fue una guerra
terrible, en la que las capas más bajas de la sociedad venezolana enarbolaron
las banderas de España y destrozaron en varios encuentros a las fuerzas
criollas, al grito de ¡Viva el rey y mueran los blancos! La Guerra a Muerte hace
furor, y los combates y batallas indecisos, afortunados o perdidos, se suceden
unos a otros con gran rapidez. A pesar de victorias como la de Araure, la de
Bocachica, o la primera batalla de Carabobo, y de resistencias tan heroicas como
la del campo atrincherado de San Mateo y de la ciudad de Valencia, tanto Bolívar
como el General Santiago Mariño (quien había libertado antes el Oriente del
país) se ven obligados a ceder ante el número de los adversarios, cuyo principal
caudillo es el realista José Tomás Boves. Éste triunfa en la Batalla de La
Puerta (junio de 1814), y los patriotas se ven en la necesidad de evacuar la
ciudad de Caracas. Tras huir de Caracas hacia el Oriente, junto a toda la
población de la capital, asediada por los llaneros, Bolívar debió enfrentar las
disputas de los jefes patriotas por el mando. Al fin, marchó nuevamente hacia la
Nueva Granada, para informar al Congreso de los sucesos de Venezuela y pedir
nuevas fuerzas para la guerra. Logró ser nombrado General en Jefe de las Fuerzas
de la Unión, pero no pudo superar las divisiones internas del bando patriota,
ante lo cual marchó a Jamaica en mayo de 1815. Entre tanto, llegó a Venezuela el
"Pacificador" Pablo Morillo, al mando de un ejército español de 15 mil hombres,
con el que pronto reconquistó las regiones liberadas por los insurgentes y
restableció el poder español en todo el Virreinato de Nueva Granada.
Bolívar, por su parte, inició desde Jamaica una activa campaña de propaganda a
favor de la causa emancipadora de Hispanoamérica, que parecía no tener ya ningún
apoyo en la sombría Europa de la Restauración, donde la Santa Alianza perseguía
como peligrosa a toda idea revolucionaria y combatía activamente todo intento de
desestabilización del orden internacional.
Luego, sin haber obtenido pronta respuesta británica a sus gestiones de apoyo,
se trasladó a Haití, la primera república negra del mundo, donde obtuvo el apoyo
económico y militar del presidente Alejandro Pétion a cambio de su promesa de
liberar a los esclavos negros de Venezuela. Gracias a esa ayuda generosa, pudo
volver a Venezuela a mediados de 1816, al mando de una nueva expedición
libertadora. Pero esta vez Bolívar reorientó el sentido de su lucha, buscando
atraer a los llaneros y otros sectores populares mediante concretas ofertas de
reforma social, tales como la liberación de los esclavos y el reparto de tierras
a los campesinos pobres. Carentes de su antiguo liderazgo (Boves había muerto
tiempo atrás) y convencidos por la prédica de Bolívar sobre reformas sociales,
los llaneros apoyaron al bando patriota y ello cambió radicalmente el curso de
la guerra de independencia. Sobre la marcha, el Libertador dictó entonces las
primeras reformas sociales, una de las cuales fue la "Ley de Repartición de
Bienes Nacionales", por la que dispuso la repartición de propiedades
"secuestradas y confiscadas a los españoles y americanos realistas", así como de
terrenos baldíos, en favor de los jefes, oficiales y soldados de la república.
La expedición llega a Margarita en Mayo de 1816 Carúpano es tomado por asalto,
ahí da Bolívar el 2 de Junio un decreto que concede la libertad de los esclavos.
La expedición pasa luego al Puerto de Ocumare de la Costa, en donde Bolívar se
separó accidentalmente del grueso de sus fuerzas y debe embarcarse de nuevo. A
comienzos de 1817, Bolívar se halló en Barcelona. Su objetivo es apoderarse de
la Provincia de Guayana, y hace de ella la base para la liberación definitiva en
Venezuela. En Julio, la capital de aquella Provincia, Angostura (Hoy Ciudad
Bolívar) es tomada por los patriotas. Entre tanto tiene que luchar no sólo
contra los españoles sino también contra la anarquía que se había insinuado en
su propio campo; en Octubre de 1817, tras un juicio militar, el General Manuel
Piar, uno de los principales Jefes Republicanos, es fusilado en Angostura.
En 1818, el libertador logra sorprender en la ciudad de Calabozo al General
realista Morillo, pero los republicanos son derrotados en el sitio, Bolívar esta
a punto de morir a mano de una patrulla realista. El Segundo Congreso de
Venezuela, convocado por Bolívar, se reúne en Angostura el 15 de Febrero de
1819. Poco después, emprende la campaña que había de libertar a la Nueva
Granada. El ejercito tramonta los Andes por el inhóspito Páramo de Pisba y tras
los cruentos combates, en Julio de 1819, de Gamasa y del Pantano de Vargas,
obtiene un triunfo decisivo en la Batalla de Boyacá, el 7 de Agosto. Días
después, Bolívar entra en Bogotá.
Con su conocida celeridad, en septiembre estableció una Vicepresidencia en la
Nueva Granada y de inmediato regresó a Venezuela, donde las divisiones internas
amenazaban con romper el bando independiente. Apenas llegar a Angostura, en
diciembre, propuso al Congreso la creación de la República de Colombia, con los
tres distritos que hasta entonces habían integrado el Virreinato de la Nueva
Granada: Venezuela, Cundinamarca y Quito.
Por Santiago Rivas – exclusivo Estilo Agrositio
