Conceptos como calidad, sanidad, inocuidad, fisiología, productividad son parte de los principios que tanto los productores como los comercializadores de arándanos deben tener en cuenta cuando diseñan su estrategia de inserción en los mercados internacionales. A partir del fuerte crecimiento que experimentó el cultivo de este blue berry en Tucumán y la Argentina, se organizó en una finca de El Timbó Nuevo, una jornada técnica donde profesionales de la firma North Bay Argentina y North Bay Produce Inc expusieron sobre distintos aspectos vinculados con el desarrollo productivo y comercial de esta fruta.
Existen variedades para cada región productora
Ultimamente, los productores de arándanos del país plantaban lo que el vivero vendía y no lo que realmente el productor necesitaba, comenzó diciendo en su disertación el ingeniero Daniel Moriconi, durante su conferencia en la jornada desarrollada en el Timbó Nuevo. “A través del tiempo, los fitomejoradores actuaron sobre las especies y aparecieron nuevas variedades que se adecuan a diferentes regiones y zonas productoras del mundo”, destacó el técnico.
Al comienzo se usaban variedades de arándano de arbusto alto o “Northern Highbush”, muy tardías a tardías, de 800 horas de frío; luego aparecieron las variedades “Ojos de Conejo”, con necesidades de 400 a 800 horas de frío, de comportamiento tardío a semitemprano, muy autoestériles, por lo que se necesitan plantaciones con muchas variedades e insectos polinizadores para lograr buena fructificación.
Las variedades “Sourthern Highbush” son originarias de Florida, con requerimientos de 500 a 150 horas de frío, por lo que tienen comportamiento de semitempranas a muy tempranas, con plantaciones que requieren mucha materia orgánica en los suelos, para tener un buen drenaje.
“A principios de los ´90 aparecen en el país variedades Tipo Northern de comportamiento tardío a muy tardío como Blue Crop, Blue Gold, Elliot, Brigitta y Revielle y, aproximadamente en el 93, fue la aparición de las variedades Ojo de Conejo o Rabbieteye semitardías como Clímax, Bonita y Premier”, describió.
Las “Sourthern” aparecen en el 96 con variedades tempranas como Georgia Gen, O´Neal, Misty, Sharpblue, Star y Southmoom.
Luego comenzó un período denominado “de vivero” a partir de 2003 con variedades tempranas, semitardías y tardías como Blue Cuinex, Misty y O´Neal, Santa Fe y Blue Crisp, Windsor y Millenia, Emerald y Jewel y Duke.
“Existen variedades para distintos gustos y para diferentes zonas de producción; por ello, se debe elegir una variedad de acuerdo a lo que realmente se necesita, teniendo siempre presente la identidad, la fisiología, la productividad y la sanidad de la variedad elegida”, puntualizó.
En este sentido -según consideró Moriconi- “es fundamental que todos los ensayos comparativos de variedades y el análisis de sus comportamientos sean llevados adelante por instituciones de investigación, y no por los viveros que comercializan las plantas”.
Es fundamental que un productor al comprar una planta sepa que las variedades fueron probadas en la zona donde emprenderá el proyecto y con buenos resultados y no plantar variedades que solo el vivero tenga.
“La compra de plantas sanas, de calidad certificada y elegidas de manera correcta para una determinada zona, dan un fuerte porcentaje de éxito al desarrollo de un proyecto de producción de blue berry”, sentenció.

Entregan fruta fresca todo el año

North Bay Produce Inc. es una empresa cooperativa de los estadounidense que posee 17 accionistas que son productores de arándanos y otras frutas. Tiene la oficina central en Michigan (EEUU), además de una sede en Alberta (Canadá), otra en la Argentina y también oficinas en otros países latinoamericanos, explicó Mark Girardin, presidente de la compañía.
A raíz de las uniones estratégicas que se dieron en los mercados del mundo en los ´80, se planteó la necesidad de entregar productos frescos -en especial las frutas- en todas las épocas del año; allí nos dimos cuenta de esa necesidad y fundamos North Bay para poder aprovechar las producciones en contraestación existentes en otras partes del mundo”, explicó Girardin. El objetivo de la empresa es hacer marketing con todos los productos que producen, aplicando diferentes estrategias para promover al cultivo del arándano. “Con el marketing buscamos tener un abastecimiento permanente de arándanos durante todo el año y mantener los precios a un nivel competitivo para beneficio de todos los integrantes de la cadena comercial”, señaló el empresario.
North Bay Produce Inc. también produce y comercializa espárragos, manzanas, mangos, papayas, higos y chauchas.
En lo que respeta a la Argentina, Girardin comentó que en el país tienen sus plantas de empaque, de frío y de bromurado para acceder, rápidamente, a los mercados internacionales.
“En la Argentina también tenemos socios que mantienen el espíritu de asociativismo con que nació esta empresa; por ello, trabajamos con fuerza y profesionalismo para que cada productor que se incorpore entregue sus productos, que fueron obtenidos con procedimientos productivos normatizados y que son comercializados bajos normas certificadas”, puntualizó.