Quienes se ocuparon de estudiar los orígenes genéticos del caballo criollo; al descartar la presencia de equinos prehispánicos; pusieron sus ojos en los caballos conquistadores. Es decir todos aquellos llegados a América. Hecho esto observaron las posibles rutas y destinos que los equinos tomaron dentro del continente.
En nuestra Pampa, este asunto no fue sencillo para los hombres de ciencia y sumadas modernas tecnologías a relatos de primitivos viajeros y registros pictóricos como los de Vidal, Morel, Palliere, Rugendas y otros se fue transparentando una historia escondida en los interminables pastizales pampeanos.
Es realmente difícil estudiar procesos biológicos en zonas inmensas donde las características geográficas impiden que perduren datos a través de las centurias.
Las pinturas rupestres por ejemplo contrario, son casi un diario para los especialistas allí “leen” lo que ocurrió hace miles de años.
En la Pampa Húmeda esto es imposible de lograr. Es más sencillo encontrar restos de dinosaurios en Neuquén que elementos de la primitiva “cultura del caballo Pampeana” .
El caballo español que llegó a la hoy provincia de Buenos Aires lo hizo ya mucho tiempo después de que llegaran los primeros equinos al continente vía Perú. A su vez los conquistadores del Río de la Plata lo transportaron hasta Paraguay por el litoral del Río Paraná.
Esos caballos hoy se sabe, españoles, pero con una gran influencia Bereber, o Berberisca. Eran caballos andaluces. Dechambre lo denomina tipo Africano y por otro lado menciona a la Raza Árabe o Aria como formadores de la Raza española .Hoy se sabe que el origen físico de estos caballos fue Jerez de la Frontera y la presencia mora deja su impronta siendo el porcentaje de caballo Bereber mayor por amplia diferencia que cualquier otra raza.

La célebre escuela de la “Jineta”, que definió los usos y costumbres de la equitación gaucha tenía poca influencia árabe pero sí mucho de africana, Bereber y mora.
Un dato interesante de Cabrera y citado por Carlos Dowdall es que en la primera invasión a la península ibérica llevada a cabo por Tarik líder musulmán solo doce hombres eran árabes de doce mil que tenía su ejército.
Agregando a esto los estudios genéticos realizados a razas caballares de todo el mundo se observa que el caballo andaluz, (el que llegó a América) poco tenía de árabe.
Vale aclarar que cada especie posee una variabilidad genética enorme. Algunas especies y razas son tendientes a manifestar este mosaico más que otras.
El Caballo Criollo es de las razas equinas el que presenta mayor heterocigosidad. Los estudios con marcadores genéticos realizados en España y Argentina muestran al Criollo emparentado primero al Peruano de Paso, luego al Berberisco y en tercer lugar al Caballo español. En una distancia de 0 a 1 ,0,8 corresponde al la distancia genética entre el Berberisco y la Raza Criollo.
Así es que el origen del criollo, que no es uno solo está dado por un Biotipo Oriental o Berberisco. En la actualidad podría verse en los caballos del norte de África (Egipto, Marruecos). Un Origen Europeo donde la presencia genética de los caballos de tiro pesados (Clysdale, Shire, Percherón, Frisón) se diferencia bien del anterior.
Estos orígenes de Raza Criollo. Varias veces y a lo largo de los años sufrieron avances y retrocesos .Fomentada esta situación por modas que algunos criadores ejercían o por entender que “la mezcla” sin control era lo mejor.
Así como se modificaron los tipos de ganado vacuno los caballos fueron adaptándose hasta que se estableció en 1922 un Standard Racial para la Raza Criollo. Hoy en día los criadores se ajustan a este patrón fenotípico registrándose solo los yeguarizos que responden a este standard.

Por Patricio Crespo