Pese a que el negocio de la carne no está pasando por su mejor momento y los grandes frigoríficos perdieron buena parte de las toneladas de la rentable cuota Hilton que se habían habituado a recibir, la exportadora de granos Cargill decidió meterse más de lleno en el negocio.
Según allegados a las negociaciones, que no fueron desmentidas por ninguna de las dos compañías, la hermética trader estadounidense está cerrando la compra de la mitad que aún no controlaba de Finexcor, uno de los tres mayores frigoríficos exportadores de la Argentina.
Cargill, la mayor empresa no cotizante de Estados Unidos y la segunda en el
ranking de exportadores del país, ya le había comprado a la familia Zymnis la
primera mitad de su empresa en marzo del año pasado, en lo que constituyó la
primera inversión extranjera directa en el sector en muchos años.
Como entonces, esta vez el monto de la operación no trascendió, ni en el sector
se animan a estimarlo. En el valor de los frigoríficos influye especialmente su
estructura de clientes y lo que reciben de cuota Hilton, el cupo anual de 28.000
toneladas de carne de alto valor que la Unión Europea le compra a la Argentina
sin aranceles, que equivalen a un tercio del valor.
Hasta que la Secretaría de Agricultura, en enero de 2004, atomizó los parámetros
de distribución de la Hilton, Finexcor recibía la mayor alícuota. En el año
2002/2003 obtuvo 4.161 toneladas, mientras que en el reparto actual, que vence
en junio, recibió 1.300 toneladas.
En 2003, el frigorífico facturó más de 140 millones de dólares, faenando unas
33.000 cabezas de ganado mensuales. Según estiman en el sector, en 2004 sus
ingresos habrían superado los u$s 200 millones, sumando las ventas de Nelson, y
tiene un bajo nivel de endeudamiento.
La firma acumula 40 años de historia, y tiene dos plantas, una en Bernal, Buenos
Aires, y la santafesina Nelson, que compró a fines de 2002. Entre ambas, emplea
a unas 1.500 personas.
Cargill es, junto con Tyson Foods, uno de los dos mayores procesadores de carne de Estados Unidos, con un nivel de faena de unas 22.500 cabezas diarias, que le otorgan una quinta parte de ese mercado. Pero su ingreso a Finexcor marcó su debut en el negocio de la carne en América latina, y supuso un acceso interesante al mercado europeo, donde no tenía una presencia importante.
A su vez, para Finexcor, tener como dueño a Cargill le aporta la fortísima red comercial de la trader en el Nafta y Asia, tanto para sus productos cocidos como para cuando esos mercados se abran a la carne fresca argentina. Si se completa la operación, Cargill será un competidor directo de los otros grandes frigoríficos del país, como Swift, Quickfood o Friar.
Inversiones a granel
Tras haberse tomado varios años para reordenar sus operaciones en el país (proceso que la hizo salir del negocio avícola y vender marcas como Granja del Sol y Huerta del Sol), el año pasado Cargill se dedicó a invertir. La empresa, la mayor exportadora de granos de la Argentina, está montando una planta de molienda de soja y un puerto en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, con una inversión de u$s 160 millones, y una planta de fertilizantes, en la también santafesina General San Martín, con u$s 20 millones. En 2004, según la revista Prensa Económica, exportó por u$s 2.334 millones.
Fuente: El Cronista
Autor: Alejandra Groba