De nuevo contra los españoles

El 6 de enero de 1812 el Primer Triunvirato de Buenos Aires denunció el armisticio y comenzó los preparativos para una nueva lucha contra los españoles., aunque desplazó a Artigas de su mando e instauró a Manuel de Sarratea.

La presencia de los portugueses significaba en esos momentos una grave complicación y el gobierno del Triunvirato, contando con los buenos oficios del representante de Inglaterra en la corte de Río Janeiro, pudo negociar el tratado que ajustaron los respectivos plenipotenciarios, Juan Rademaker y Nicolás Herrera, firmándolo en Buenos Aires el 4 de mayo de 1812. La evacuación de la provincia por las tropas del General Souza, aunque demorada por éste cuanto le fue posible, era un hecho al finalizar agosto.

No obstante la situación, Artigas se puso a órdenes de Sarratea y cruzando el Uruguay volvió de nuevo a su tierra, con sus soldados y su pueblo, Rondeau, jefe de la vanguardia del ejército de las Provincias, fue el primero en llegar frente a Montevideo, fijando reales en el Cerrito el 20 de octubre, y dando vigor al Segundo Sitio que las partidas patriotas de José E. Culta tenían principiado en cierto modo y las cuales se le unieron de inmediato para remontar el ejército independiente hasta el número de dos mil hombres.

El 31 de diciembre de 1812, rechazando una salida de Vigodet, José Rondeau logró la victoria del Cerrito. El 20 de enero del año 1813, Artigas llegó al Paso de la Arena del Santa Lucía, con sus tropas calculadas en unas cinco mil plazas.

Artigas expresó que se mantendría al margen de las operaciones si Sarratea se mantenía en su cargo y Rondeau logró la renuncia de éste último. Rondeau asumió entonces funciones de General en Jefe y Artigas, de inmediato, el 26 de febrero de 1813, vino al campamento del Cerrito a ponerse a sus órdenes para el sitio.

 

Artigas y la Asamblea del Año XIII

Por ese entonces con motivo de la Asamblea Nacional General Constituyente que se realizaría en Buenos Aires (Asamblea del Año XIII), Artigas envió diputados representando a la Banda Oriental, a los que el 13 de abril les dio instrucciones reclamando inmediata declaración de Independencia, constitución republicana, libertad civil y religiosa, igualdad de todos los ciudadanos, gobierno central con respeto a las autonomías provinciales y el establecimiento de la capital fuera de Buenos Aires.

Los diplomas de los diputados orientales fueron rechazados, usando como argumento legal la nulidad de su elección porque se realizó en un campamento militar y además porque traían instrucciones; a pesar de que la Asamblea se había declarado soberana.

Argumentando pretextos formales, la Asamblea rechazó los diplomas de los diputados orientales. Rondeau convocó otro Congreso para elegir nuevos diputados y Artigas rompíó entonces abiertamente con Buenos Aires. El Director Supremo Gervasio Posadas lo declaró "traidor" y puso precio de 6.000 pesos a su cabeza.

El 20 de enero de 1814, Artigas abandonó el sitio de Montevideo con 3000 hombres, cuyo mando, de todos modos, monopolizaba Rondeau. Luego declaró la guerra al Directorio.

La caída de Montevideo en manos de los porteños el 20 de junio de 1814 pareció en un momento que iba a solucionar el conflicto. Torgués, al frente de sus milicias, reclamaba la plaza en nombre de Artigas, y la respuesta de Alvear fue el envío de fuerzas que lo sorprendieron en las proximidades de Las Piedras.

Sin embargo, con el objetivo de calmar un poco los ánimos, el decreto que ponía a Artigas fuera de la ley quedó revocado el 17 de agosto. Artigas tenía su Cuartel General en los potreros de Arerunguá, en el actual departamento del Salto, mientras Torgués y Rivera operaban en el sur con excelentes medios de movilidad, y al cabo de varios encuentros parciales donde la suerte no favoreció del todo a los directoriales, Alvear se avino a entrar en arreglos.

Para 1814, la popularidad de Artigas se había extendido a varias de las actuales provincias argentinas, afectadas, al igual que la Banda Oriental por la política de libre comercio y puerto único, promovida por Buenos Aires que arruinaba a los artesanos y campesinos del Interior. Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Córdoba se unen a los orientales, formando la Liga de los Pueblos Libres. Como Protector de la Liga, Artigas luchó junto con los jefes litoraleños contra el centralismo del Directorio. La liga formó una especie de mercado común regional en el que se protegía a los productores nacionales y se fomentaba la agricultura a través del reparto de tierras, animales y semillas. No pagaban impuestos las máquinas, los libros y las medicinas y derivaba el comercio del Litoral al puerto de Montevideo.

 

Lucha con Buenos Aires

El Coronel Manuel Dorrego, al frente de una fuerte columna, recibió orden de marchar hacia el interior y en el curso de sus operaciones logró sorprender a Torgués en Marmarajá el 6 de octubre, obteniendo un triunfo fácil pero engañoso. Sacó de él una idea plenamente falsa respecto al poderío y la fuerza de resistencia de las huestes artiguístas.

En esa convicción se decidió a batir a Fructuoso Rivera y después de varias alternativas, reforzados ambos ejércitos, aquel joven Capitán de Artigas le infligió tan tremenda derrota en Guayabos -el 10 de enero de 1815-, que Dorrego apenas pudo escapar con una cincuentena de hombres, vadeando enseguida el Río Uruguay.

El Directorio, comprendiendo que la partida estaba perdida, se propuso transar sobre la base del reconocimiento de los derechos de la Provincia Oriental a gobernarse a sí misma. El delegado Nicolás Herrera abarcó pronto la realidad de las cosas, y se convino que la plaza sería evacuada por las tropas porteñas, conforme se efectuó el 25 de febrero de 1815. Al día siguiente Torgués entraba en Montevideo con título de Gobernador Militar.

Al asumir el Coronel Alvarez Thomas como nuevo Director, trató de acordar su política con la de Artigas. Sin embargo, al organizarse el congreso de Tucumán, de las provincias que bajo la influencia de Artigas, que estuvieron bajo la influencia del Protectorado de los Pueblos Libres, sólo Córdoba mandó diputados al Congreso de Tucumán. Las otras cuatro (Provincia Oriental, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe), no estuvieron representadas en el Congreso. Esto se debía a la postura contraria de las provincias al gobierno unitario de Buenos Aires, que pretendía tener la hegemonía total sobre el interior del país. La situación siguió distanciando a los orientales de Buenos Aires, al punto que estos últimos comenzaron a alentar a los brasileños para que ocupen el territorio con la excusa de que la existencia e influencia de Artigas significaban un poderoso foco de anarquía, cuyo fuego podía comunicarse a las provincias meridionales del Imperio Brasileño.

La Provincia Oriental fue invadida por cuatro cuerpos de ejército. Eran más de diez mil hombres al mando del General Carlos Federico Lecor, militar experimentado y político de dudosa moral. En agosto de 1816, los primeros soldados portugueses entraron en territorio oriental.

 

Guerra con el Brasil

Artigas se aprestó a la resistencia, pero la victoria dio la espalda a los patriotas: Artigas personalmente fue derrotado en Carumbé el 27 de octubre; Rivera, su mejor lugarteniente, tuvo igual destino en India Muerta el 19 de noviembre.

Mientras tanto, los invasores progresaban por el sur internándose cautelosamente hacia Montevideo, cuyo Cabildo, sin espíritu suficiente, desorientado por promesas de Buenos Aires, negoció el 8 de diciembre del 1816 la anexión de la Banda a las Provincias Unidas a cambio del auxilio armado de éstas, acuerdo que Artigas rechazó, y que Buenos Aires no iba a cumplir tampoco.

El año 1817 se inició más pródigo en reveses todavía, escalonando en enero las jornadas infaustas de Catalán, el 4; Aguapey, el 19; y la pérdida de Montevideo, donde Lecor entró vencedor el 20. Mientras tanto, Artigas, que exigía al Directorio que lo apoye en la lucha contra el enemigo brasileño, no obtuvo respuesta, y entonces, responsabilizándolo de su inacción y de su traición a los intereses comunes, le declaró la guerra el 13 de noviembre de 1817.

A fines de 1819 la Liga estaba entre dos fuegos, por un lado los directoriales y por el otro los portugueses. Artigas concibió un plan militar. Él atacaría el campamento portugués en Río Grande mientras que las fuerzas de Entre Ríos y Santa Fe atacarían Buenos Aires. Mientras el caudillo de Santa Fe, Estanislao López y su compañero de Entre Ríos, Francisco Ramírez, invadían exitosamente Buenos Aires y triunfaban en Cepeda, el 4 de diciembre las fuerzas de Artigas lograron la victoria en el combate de Santa María. Luego acampó con sus tropas en Mataojo, pero solo contaba con 800 hombres, parte de los cuales fueron derrotados en la Quebrada de Belarmino y el 22 de enero de 1820, Andrés Latorre perdió la batalla de Tacuarembó, revés que configuró un verdadero desastre pues los brasileños mataron a casi todos los soldados misioneros que luchaban con Artigas, por lo que el caudillo debió cruzar el río Uruguay con los últimos 300 hombres que lo acompañaban.

Aprovechando esta situación de debilidad de su antiguo jefe, los caudillos firmaron a espaldas de Artigas el Tratado del Pilar, abandonando a su suerte al caudillo oriental. Ante la traición, recuperar la patria en el litoral ganando la guerra a Buenos Aires, era la única concepción que podía imaginarse, y Artigas iba a intentarla empleando en ella su último empuje y su postrer esfuerzo.

Solicita el auxilio de los caudillos federales de Corrientes y Misiones, y conforma un ejército de 3000 hombres para enfrentar al gobernador de Entre Ríos, Francisco Ramírez quien había pactado con Buenos Aires. Ambos se enfrentan en Las Guachas el 13 de junio de 1820, aunque el resultado no favoreció a ninguno. Artigas marcha hacia la ciudad de Paraná, pero se enfrenta nuevamente en las Tunas, cerca de Bajada del Paraná, donde Ramírez lo derrota y comienza a perseguirlo hacia el norte.

Toda esperanza estaba perdida; "el plan genial" no pudo ser realidad, mientras en la Banda Oriental, el Coronel Fructuoso Rivera -último jefe de la resistencia nacional- había acordado con los brasileños su rendición.

 

En Paraguay

Artigas, atravesó la Provincia de Corrientes en donde se le unieron algunos indios, incluso dos caciques del Chaco, pero Ramírez lo seguía hostigando y atacando su retaguardia. Al llegar al río Paraná, hizo rumbo al Paraguay, donde gobernaba el Dr. Rodríguez Francia. Embarcándose en el puerto de Candelaria, antigua capital de las Misiones, cruzó el río el 5 de septiembre de 1820, después de separarse de la casi totalidad de sus compañeros, que quedaron en la margen izquierda, y fue a presentarse a las autoridades paraguayas.

Vivió primeramente en Asunción donde se le alojó por un corto tiempo y después en Curuguaty, trabajando la tierra. Por esos tiempos, en 1831 el francés Aimé Bonpland le llevó una constitución del recién creado Estado Oriental, que cristalizaba lo que Artigas había deseado y por lo que había dejado todo. Sin embargo no quiso retornar a su país cuando Fructuoso Rivera, quien lo había traicionado al abandonar la lucha, le ofreció repatriarlo. En 1845 se trasladó a una finca en Ibiray, cerca de Asunción, en donde indios y campesinos lo llamaban en guaraní Caraí Marangatú (Bondadoso Señor). Después de tres décadas de exilio paraguayo, Artigas murió, a los 86 años, el 23 de setiembre de 1850. Sus restos fueron repatriados al Uruguay en 1855.

 

Por Santiago Rivas